Mostrando entradas con la etiqueta *El corazón es un cazador solitario. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta *El corazón es un cazador solitario. Mostrar todas las entradas

8.5.20

Carson McCullers. El corazón es un cazador solitario

En la ciudad había dos mudos, y siempre estaban juntos. Cada mañana a primera hora salían de la casa en que vivían y, cogidos del brazo, bajaban por la calle en dirección al trabajo. Los dos amigos eran muy diferentes. El que siempre encabezaba la marcha era un griego obeso y soñador. En verano llevaba un polo amarillo o verde chapuceramente embutido en los pantalones por delante y suelto por detrás. Cuando hacía frío, se echaba encima un informe jersey gris. Tenía la cara redonda y grasienta, de párpados semicerrados y labios que se curvan en una blanda y estúpidamente sonrisa. El otro mudo era alto, y en sus ojos brillaba una expresión vivaz, inteligente. Vestía siempre de forma inmaculada y sobria.


Principio de "El corazón es un cazador solitario"
   

23.12.09

Carson McCullers. Trocitos coloreados de caramelo

     "Era algo extraño, pero casi continuamente estaba oyendo en el fondo de su mente algo así como una pieza de piano u otra música. Hiciera lo que hiciera, o pensara lo que pensara, casi siempre estaba allí. Miss Brown, que se hospedaba con ellos, tenía una radio en su habitación, y durante todo el invierno último estuvo sentada en la escalera los domingos por la tarde, escuchando los programas. Probablemente se trataba de obras de música clásica, pero eran éstas las que ella recordaba mejor. Había un tipo especial de música que le encogía el corazón cada vez que la oía. a veces, esta música era como trocitos coloreados de caramelo, y otras era la cosa más suave y triste que jamás imaginara."

Fragmento de "El corazón es un cazador solitario"