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24.1.21

Edith Wharton. La vida...

La vida es la cosa más triste que existe, después de la muerte; sin embargo, siempre hay nuevos países que ver, nuevos libros que leer (y que escribir, espero yo), otras mil maravillas diarias ante las cuales admirarse y alegrarse, y esos momentos mágicos en que el mero descubrimiento de que hay tres polluelos en el nido de la golondrina puede transformar tu desesperación en deleite. El mundo visible es un milagro cotidiano para quienes tienen ojos y oídos; y todavía me caliento agradecida las manos al fuego del antiguo hogar, aunque cada año este fuego se alimente de la leña seca de más y más recuerdos del pasado.


Final de "Una mirada atrás"
    

12.6.20

Edith Wharton. Una mirada atrás

Unas palabras previas

Años atrás me dije a mí misma: "La vejez no existe; sólo existe la pena." Con el paso del tiempo he aprendido que esto, aunque cierto, no es toda la verdad. Otro generador de vejez es el hábito: el mortífero proceso de hacer lo mismo de la misma manera a la misma hora día tras día, primero por negligencia, luego por inclinación, y al final por inercia o cobardía.
Afortunadamente, la vida inconsecuente no es la única alternativa, pues tan ruinoso como la rutina es el capricho. El hábito es necesario; es el hábito de tener hábitos, de convertir una vereda en camino trillado, lo que una debe combatir incesantemente si quiere continuar viva.


Principio de "Una mirada atrás"