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23.8.21

Simone de Beauvoir. Estoy aquí

Estoy aquí. Ellos viven, me hablan, estoy viva. De nuevo he saltado a la vida. Las palabras entran en mis oídos, poco a poco cobran un sentido. Aquí están los presupuestos del semanario y los formatos que propone Henri. No tengo alguna idea para el nombre? Ninguno de los que han pensado hasta ahora me gusta. Busco un nombre. Me digo que puesto que han sido bastante fuertes para arrancarme de la muerte, quizá sepan ayudarme a vivir de nuevo. Seguramente sabrán hacerlo. O una cae en la indiferencia, o la Tierra vuelve a poblarse: no me he hundido. Puesto que mi corazón sigue latiendo, tiene que latir por algo o por alguien. Puesto que no soy sorda, oiré que me llaman de nuevo. Quién sabe? Tal vez un día vuelva a ser feliz. Quién sabe?   


Final de "Los mandarines"
        

2.2.21

Simone de Beauvoir. Los mandarines

Henry echó una última mirada hacia el cielo: un cristal negro. Mil aviones desgarrando aquel silencio: resultaba difícil de imaginar; sin embargo, las palabras entrechocaban en su cabeza con ruido gozoso: ofensiva detenida, derrota alemana, podré partir. Dobló la esquina de la avenida. Las calles olerían a aceite y a azahar, la gente conversaría en las terrazas iluminadas y él tomaría café auténtico al son de las guitarras. Sus ojos, sus manos, su piel tenían hambre; qué largo ayuno! Subió lentamente la glacial escalera.


Principio de "Los mandarines"