Mostrando entradas con la etiqueta May Swenson.... Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta May Swenson.... Mostrar todas las entradas

18.2.24

May Swenson. La naturaleza de caderas generosas

La naturaleza de caderas generosas estalla frente a la cabeza de dios,
desde la selva coágulos de verde
desde las crestas pélvicas de las montañas
en las nubes de pechos hinchados engorda y se alimenta
meciéndose en la cuna del mar
   
Se arrastra por la escalera del interior de la tierra
y nos arrulla desde las cuevas
Los gusanos secretos obran milagros en sus venas
miríadas de peces embellecen sus entrañas irisadas 
Con múltiples sílabas los pájaros
inscriben en el aire sus incipientes palabras
   
Bestias veloces y sinuosas con abrigos en llamas
y las serpientes en su negra y ciega languidez 
en la noche de su oscura mente expresan
su asombro y su ira su terror y su magia
   
Dondequiera que miremos sus ojos yacen insondables
flanqueados por campos y por bosques
y trágicas lunas
que magnifican sus pupilas con sus lágrimas 
   
Avanza por el fuego
En el interior de la cascada
enrosca sus miembros de luz
revestido por el viento y erguido
camina por los tejados y las torres
Rocas son todos sus rostros
y flores la carne de sus costados
Su cabello se revuelve con la hierba por todas partes
Salpicadas de arcoíris las conchas
pronuncian su conjuro entre susurros
   
En sueños la enorme sombra de su mano desciende 
nuestras lenguas desenroscan una plegaria
para acallar el latido de nuestros corazones nuestro miedo de gorrión
y yacemos desnudos en su guarida
Sus relámpagos secretos juegan allí sobre nosotros.


En "Antología de las poetas estadounidenses"


6.10.16

May Swenson. En el cuerpo de las palabras

Para Elizabeth Bishop

(1911-1979)

Plateadas bajo el sol las puntas de los juncos. Un viento frío
las mece, silba entre las agujas de los pinos.
De tanto frío, el cielo se hizo más azul. Pájaros se desplomaron
sobre las manchas del patio: el pecho blanco del trepador, metal
el tordo, cardenal el color de la sangre.

Hasta hoy en Delaware, Elizabeth, me entero
de que has muerto en Boston hace una semana. Cómo
te fuiste de este mundo sin yo saberlo?
Tu cuerpo se volvió ceniza sin darme cuenta. Por qué no hubo
un temblor de tierra o aire? Ni un escalofrío en nuestros nervios?
Cómo creer? Cómo lamentar?

Paseo por la ribera. Desgastada como tierra por el viento.
Chillan las golondrinas. Denso derrumbe del oleaje.
La brisa rasga la orilla de mis ojos. Corrientes de sal hielan mi cara.
Breve es la vida como pluma en el descenso. O como abierta concha
arrojada a la orilla, enterrada en la arena... Mas la visión pervive!
La visión, potente, vivificante, habita en el cuerpo de las palabras.
Pervive tu visión, Elizabeth, tu palabra
de boca en boca perpetuada.

Han pasado dos días. El tiempo suficiente, como para olvidar
la muerte. Como si tú no hubieras muerto antes de yo saberlo.
Por instantes regresé a los momentos cuando todo estaba bien.
Podría hoy llamar a Boston, decirte: Hola... Ay, no!
El casete del tiempo solo avanza. No se puede repetir.
La luz duele. Pero el cielo sigue opaco. Camino por la ribera.
Sale del oleaje un rojo labrador: juguetón, vigoroso,
jadeante. En un principio no me percato de su lesión.
Le falta la pata derecha. Presagios...
Me pareció ver una liebre en el patio por la mañana.
Era una ardilla de cola mutilada. Distorsiones...

Hoy, el océano de nuevo es gris, viejo y arrugado aluminio
sin brillo. Nada que mirar en la vastedad.
Excepto, a lo lejos, bajo las lentas olas, una larga
línea negra tupida de cormoranes que van hacia el sur.
Retazos de niebla gris engullen las conchas de la playa,
su límite trazado por un tropel de gaviotas,
tus gaviotas, Elizabeth!, sus veloces patas
como pequeños rayos de bicicleta.

Apenas perceptible el hilo de la cometa.
Gira y desciende rozando las puntas lejanas de las olas.
Ahora vira, se ve más pequeña y se dirige al más allá.
Se desliza en el horizonte. Se desvanece.

Pero la visión pervive, Elizabeth. Su visión se multiplica,
crece en el cuerpo de las palabras.
No se desvanece, tu visión se multiplica en todos los ojos,
tu palabra, de boca en boca perpetuada.

   Bethany, Delaware
   Octubre 13-15, 1979




En la antología "La escuela de Wallace Stevens"

28.5.16

May Swenson. Vista al Norte

A medida que envejeces, sientes más frío.
Ves a través de las cosas.
Miro a través de los árboles,

sus quebradas hojas caídas,
miro el agua azul
helarse en el viento.

Día tras día se abre la escena,
se hace más clara, jirones de espacio
surgen donde tupidas ramas

solían cubrir el paisaje.
Pronto se vaciará, desnudo,
enteramente libre:

Miraré a través
de entretejidas olas
el blanco horizonte, el lugar

donde empieza el Norte.
Majestuoso!, pensaré,
mientras mis ojos se hielan.



En la antología "La escuela de Wallace Stevens"

10.2.16

May Swenson. Dadnos paso

  para trascender lo orgánico
   porque seguramente hay algo más
    para lo que es un impedimento una vaina opaca
     Y si fuera la vista la que se ciega
      el oído el que ensordece
       el tacto el que nos hace insensibles?
        Y si atados con una camisa de sangre
          a un potro de huesos nos asfixiamos
           en el calabozo de nuestros pulmones?
            Hoy estamos entre cerebros
             un laboratorio
              Hemos de estar aquí
               mañana?
                No hay
               cumbres
              en las que permanecer
              limpiamente
             sin cabeza?
            Entre la barriga
           del sol y la barriga
          del mundo
         hemos de rebotar siempre
        generaciones magnetizadas del círculo?
       Dejadnos comer solo oscuridad               
      rechazar nuestra órbita rancia
     y andar sólo en el sueño
    vislumbrar ahí una rendija en el futuro
   y trabajar para ampliarla
  Dejadnos preparar para desnudarnos fuera del capuchón de horca 
 del mundo
sin excusa de carne o apología de sangre



En la antología "Siete poetas norteamericanas actuales"

16.12.15

May Swenson. La verdad se impone

Como no soy honesta en persona
busco ser honesta en la poesía.
Si hablo contigo, mirándote a los ojos,
miento porque no tolero
evidenciar la verdad.
Decir toda la verdad
sería como quedar desnuda.
Perdería mis más preciados bienes:
distancia, silencio, intimidad.
Quedaría expuesta. Y me poseerías.
Equivaldría a una total rendición
(a ti, mirándote a los ojos).
Me mirarías detenidamente.
Me tendrías en tus manos.
Todos tus ojos se me echarían encima.
De ahí en adelante me vestirían
tus punzantes, lascivas, deseosas abejas.
Que sea uno o dos o muchos
da igual. Siento como si, en realidad,
un par de ojos fuera en enjambre entero.
Así que miento (mirando tus ojos)
dejando sin voz la esencia de las cosas
o bien mostrándome como un esbozo
y no lo que soy.

Hay que ser honesto en algún lugar. Deseo
ser honesta en la poesía.
Con la palabra escrita.
Donde pueda decir y tachar
y volver a decir con rodeos
y decir por encima de y decir entre líneas
y decir en símbolos, en enigmas,
en doble sentido, bajo las máscaras
de cada rasgo, en la piel
de toda criatura.
Y en mi propia piel, desnuda.
De hecho me siento feliz de anhelar
desnudarme en la poesía,
imponer la verdad
en el poema,
que al escribirlo, si es real,
no un boceto, me diga
y después a ti (todo o nada, mirándonos)
mi entero yo,
la verdad.




En la antología "La escuela de Wallace Stevens"

27.2.15

May Swenson. Un deseo

De una hora construí una cabaña
   y me senté como un hindú
      inmune en el viento del tiempo

De un cabello hice una senda
   y caminé y ambos
      roca y desierto se volvieron

mi espacio y mi camino
   Con el dolor por piel
      no sentí heridas

Un agradable poder maduró
   como una nuez y se abrió dentro de mí
      Allí donde antes hubo ira

se distendió el mundo entero
   hacia el mediodía tranquilo
      Mi rostro en la roca mi nombre

en el árbol mas silvestre
   mi carne el brezal
      de un clima pacifico




En la antología "Siete poetas norteamericanas actuales"

16.10.07

May Swenson

May Swenson, cuyo nombre completo era Anna Thilda May Swenson (Logan, Utah, Estados Unidos, 28 de mayo de 1913 – Bethany Beach, Delaware, Estados Unidos, 4 de diciembre de 1989) fue una poetisa y dramaturga estadounidense.



Obras citadas en este blog: