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8.2.24

Joan Didion. Cuando estoy cansada recuerdo lo que me enseñaron en Colorado

Cuando estoy cansada recuerdo lo que me enseñaron en Colorado. El día menos uno en Boca Grande, Charlotte se acordó de traerme una gardenia para el viaje. Su madre se lo había enseñado. Marin y yo somos inseparables. Unas vacaciones de Pascua, Marin se puso un sombrero de paja y un vestido de linón floreado. Dígale a Charlotte que se equivocaba. Dígale a Marin que se equivocaba. Dígaselo de mi parte. Ella recuerda todo. Ella recuerda que sangraba. Se ha levantado el viento y yo no tardaré mucho en morir y lo único que sé empíricamente es "lo que me han contado".
Lo que me han contado, así lo dijo ella.
Me enteré después.
Según su pasaporte. Informaron de ello.
Al parecer.
No he sido la testigo que deseaba ser.


Final de "Una liturgia común"
    

16.9.15

Joan Didion. Una liturgia común

Seré tu testigo.*
Esta frase traduce I will be her witness, y no aparece en el glosario de las guías de viaje porque no es una frase útil para el viajero prudente.
Esto es lo que sucedió: ella abandonó a un hombre, abandonó a otro, viajó de nuevo con el primero, lo dejó morir solo. La «historia» le arrebató una hija y las «complicaciones», otra (en ambos casos me remito a la evaluación de los demás); creyó que sería capaz de librarse de ese peso y vino de turista a Boca Grande. Eso dijo. En realidad, no vino tanto de turista como de transeúnte, pero ella no hacía esas distinciones.

[*En castellano en el original]
Principio de "Una liturgia común"