Mostrando entradas con la etiqueta *Hablando no solo para uno mismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta *Hablando no solo para uno mismo. Mostrar todas las entradas

14.8.23

Julia Hartwig. A todo le llega su hora...

A todo le llega su hora
Pero no llegará la hora de la resurrección de las primeras esperanzas
y de los primeros amores
ni de la consolidación en palabras de lo que te recorre la cabeza como el viento
y suele ser presentimiento de alguna verdad importante
aunque huye rápidamente como cuando se hace una travesura
Pero la hora llega irremediablemente
cuando empiezas a perder todo aquello que amabas
y a todos los que se van de aquí
sin revelar si parten desengañados
Llega la hora
y tú lo aceptas sin vergüenza y sin humildad
así simplemente



De "Hablando no solo para uno mismo"
         

5.9.22

Julia Hartwig. También es esto

El arte es encantamiento de la existencia
para que sobreviva
pero su estado se extiende hacia lo invisible
Y es inteligencia que por la semejanza
concilia los elementos enfrentados
Es cosa valiente
porque busca la inmortalidad
siendo -como todo- mortal



De "Hablando no solo para uno mismo"

30.8.20

Julia Hartwig. Saltad al fuego

Saltad al fuego, a la hendidura del aire, al remolino de la tierra, a la médula de la sombra, bajo el elevado dique del sueño,
a la cegadora explosión de la realidad, a la lava de la oscuridad.
Hundíos en la pena, golpead en el techo de la ira,
ascended por la escalera, calculada para el paso de los dioses,
pétrea, mellada, candente,
en cuya cima se alza la planta de un templo colosal.
Acostumbraos a la extrañeza eterna,
amansad la forma hostil, volveos hacia los rostros de los muertos.
En alguna parte en un puerto del sur me miró el rostro astral de una
madre engendrada en los fríos del Este. No se sabe en qué momento se levantará una estela de humo de un volcán apagado.




De "Hablando no solo para uno mismo"

29.10.18

Julia Hartwig. Amigas

La voz de la profesora de latín parecía algo más aguda
cuando se dirigía a ellas.
(Nunca por el nombre)
Miriam estaba siempre perfectamente preparada,
Regina peor, pero correcta.
Se mantenían juntas
y juntas salían del aula antes de la clase de religión.

Nos vimos inesperadamente por última vez en la bocacalle de Lubartowska,
en el límite del ghetto recién creado.
Estaban allí tímidas como si les hubiera ocurrido algo de lo que avergonzarse.




De "Hablando no solo para uno mismo"
    

14.8.18

Julia Hartwig. Unas señoras...

Unas señoras tomaban café sentadas.
A mí me arrancaron las uñas -dice una-.
Yo estuve bajo un reflector.
Yo permanecí dos días bajo un goteo de agua.
A mí me reventaron los riñones.
A mí me fusilaron a un hijo, quemaron al padre.
Son comunes señoras varsovianas.




De "Hablando no solo para uno mismo"

14.8.17

Julia Hartwig. Cómo llegar

Cómo llegar -y si se debe- a ese mundo subterráneo
que es como un laberinto y en el que se puede hallar
las hebras que hilaba la fatigada Ariadna
(Porque tú eres Ariadna tú morirás abandonada en una orilla)
Cómo llegar -y si se debe- a ese mundo subterráneo
de la memoria que duerme y espera despertar
gracias a un pacto con lo que sucedió
quizá para humillación de lo que fluye de impotencia
ante el pasado Lo que tenía que ser unidad
yace como volcado de lado un rascacielos
repleto de ecos de sortilegios y de despedidas
de espejos que conservaron los reflejos de aquellos rostros que se fueron
A quién hay que traspasar el asunto? Dónde hay que presentar la factura?




De "Hablando no solo para uno mismo"
   

17.12.16

Julia Hartwig. Si

Si mirásemos hasta el dolor, quizás se transformaran en un cuerpo estos que giran alrededor sin cesar.
Si vigiláramos mientras dormimos, para no extraviarnos, quizás la noche nos admitiera en sus contenidos más secretos.
Les extrañamos mientras espantamos las insistentes sombras del día
que se tumban con nosotros en la cama y nos acompañan aferrándose a su estupidez.
Avanzo en un carro proscrito por esta frontera entre el día mutilado
y la noche inacabada bajo un claro sol en el cielo, con un oscuro
sol bajo el párpado, sin que verdaderamente esté ni aquí ni allí.




De "Hablando no solo para uno mismo"

14.8.16

Julia Hartwig. Así será

Volverá esto
No habrá restos del incendio ni ruinas
todo conservado como antes del exterminio
a la luz y en floración

Las amistades no desavenidas
los pozos no envenenados
las batallas aún llenas de esperanza de victoria

Las estrellas no contadas
La luna no reconocida
Nosotros todavía inconscientes
lo que puede consumarse
y lo que será arrebatado
para siempre




De "Hablando no solo para uno mismo"

21.5.16

Julia Hartwig. Suspiro

Oh, como os amaba, vosotras, cosas inútiles,
amistad, amor sin límite, sacrificio, virtudes,
raramente halladas, pagadas muy caro,
y cómo lloraba por cada traición, por cada
fraude, por cada abuso.

Oh, cómo os amaba, cosas innecesarias,
cuadros, palabras, flores, rostros bellos,
cada pradera floreciente, ocasos y amaneceres,
oh, cómo os amaba, casi en exceso,
y cómo me enojaba que esto fuera inútil.




De "Hablando no solo para uno mismo"

24.1.16

Julia Hartwig. Llamamiento

Acuéstate a mi lado.
Como el zorro junto a la raposa, como el pájaro junto al pájaro cuando resuena el ululato de la lechuza.
Que nos abrace la sabiduría del silencio, la sabiduría del calor, la sabiduría de una larga despedida antes del momento de la partida.
Tumbados el uno junto al otro miramos en la noche.
Se posan ante nosotros los cuatro puntos cardinales y los caminantes
de la oscuridad nos ofrecerán regalos de ensueño, pociones y talismanes.




De "Hablando no solo para uno mismo"

1.11.15

Julia Hartwig. Penas amargas

Hay que llorarles
porque necesitamos estas lágrimas
hay que llorarles
porque desde hace siglos es así

Pero en verdad
ellos no necesitan estas lágrimas

Nos miran desde arriba
y dicen bien bien

cuando ven
que sacamos de dentro el valor




De "Hablando no solo para uno mismo"

30.6.15

Julia Hartwig. Palabra

No me vistas con demasiada riqueza
y no me rocíes con perfumes

Pero tampoco me violes
no te burles de mí
y no me halagues
conozco mis obligaciones




De "Hablando no solo para uno mismo"

13.2.15

Julia Hartwig. A tientas

Lo más bello es lo que aún no ha terminado
Un cielo repleto de estrellas que los astrónomos aún no han registrado
un boceto de Leonardo y una canción interrumpida por la emoción
Un lápiz un pincel que penden en el aire




De "Hablando no solo para uno mismo"

18.1.15

Julia Hartwig. Pues sí

Aunque seguramente es una soberbia común
una vanidad y puede que también una perdida de tiempo
aunque el alma es imperfecta y la mente vaga
escribo
Ni es un honor ni un adorno
los poemas están preparados para el destino que les espera




De "Hablando no solo para uno mismo"

12.10.14

Julia Hartwig. El olvido

Se secó la pluma La esperanza es como una vela blanca
Bajo la cual bulle el mar y no se seca
Tú eres como mi mano siempre conmigo y en mí
Corro tú trazas en mí signos confusos
Que no quiero leer no me atrevo no soy capaz
Entonces impotente me voy yendo por la madurez muestro desprecio
En otro tiempo también hubo mar Al mediodía susurra así
Cada día al mediodía recordará una pasada enfermedad
No me acuerdo Que feliz La flor la hoja por la hoja
Vivir impunemente presentir pero no descender al fondo
Se secó la pluma El recuerdo es como una vela endeble
Bajo la que el mar bulle y no se seca
La corona de este mar es mi pena perfecta
En las altas luces un barco en medio de la noche oscura
Hojas de un libro cortadas entonces giró la cabeza
Este barco es a la vez un día de difuntos y un festín
Tan cercanas entre sí las fiestas de carnaval y del ayuno
Se secó la pluma aves alimentadas por la esperanza
Sobre el mar susurra volando y suplica cobijo
Sobre la oscura boya de tristeza que se aleja
Tu rostro apaga la vela y enciende el sol



De "Hablando no solo para uno mismo 1946-2013"

1.8.07

Julia Hartwig

Julia Hartwig (Lublin, 14 de agosto de 1921) es una escritora polaca.



Obras citadas en este blog: