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24.10.22

Denise Levertov. Qué heraldo?

Un brillo gris
avanza sobre
la serenidad oscura
del agua.
Un barca viene
lenta hacia
mí, pero quién
rema y qué
trae no logro
distinguir.


De "Arenas del pozo"
    

6.8.19

Denise Levertov. Queja y consuelo

Sientes una cierta desazón cuando tus amigos
andan dispersos por el mundo, sabes
que nadie podrá, de ninguna
forma, hacerse una imagen real
de los que nombras.
           Los océanos dividen tu vida,
pero tú quieres meterlo todo
-la gente, los sitios, sus tonos y atmósferas,
lo que compartes de forma especial con cada uno_
dentro de un mismo jarrón, como pétalos, o de un balde,
como arena. Nadie podrá jamás oír o contar
la historia completa.

(Y de verdad crees
que no sucedería igual si vivieras
toda tu vida en una isla,
en un pueblo tan pequeño que no cupiera
nadie más?)


De "Arenas del pozo"
    

20.12.18

Denise Levertov. Arenas del pozo

Las partículas doradas
caen, caen,
atraviesan la profundidad
del agua y se posan
en el lecho llano
del pozo hasta que,
consumado todo
el descenso, se completa
la absoluta transparencia
del agua, despejada
de sus constelaciones
de arena brillante.
Es este
el sitio al que te ha
traído la meditación?
La transparencia
vista en sí misma
como si su esencia
no fuera, después de todo,
permitir la
percepción de lo otro, no de sí?
Con una vara
de sauce vuelvo
a turbar la charca de ensueño,
oscuras nebulosas
se forman y desintegran,
los granos
sueltos vuelven
al ritual del descenso,
lenta, lenta,
y otra vez
se hace la paz,
y el misterio
de esa claridad
tan pura, es agua de verdad,
o aire, o luz?


De "Arenas del pozo"
    

24.10.17

Denise Levertov. Para los menos amados por los dioses

Cuando descubres
que tu obra reciente vuelve a transitar por la senda
de pasadas décadas, te preguntas, con pavor,
"me habré quedado sin vocación? Habré dicho ya todo lo
que tenía que decir?".
            Hay un remedio
-uno sólo- contra la parálisis que te aprieta la garganta para dejarte sin voz,
y con las manos inertes: recordar a los grandes, recordar a Cezanne
si tregua sur le motif, su montaña
un infatigable ángel del mediodía con el que se batía como Jacobo,
exigiendo una bendición reacia. O recordar a James ensayando
el mismo tema una y otra vez, la pérdida
de la inocencia y la adquisición
(nota a nota, cada una con su tono,
hasta que por acumulación suena un acorde) de la sombría
conciencia. Cada vida en el arte
sale al encuentro de dragones que resurgen de sus escamas sangrientas
en cíclico ritmo: aprende y olvida, aprende y olvida.
No es sólo
la pasión por la obra bien hecha (que también)
sino cómo las
radiantes epifanías persisten, persisten,
prísticas, desapercibidas, arrebatadoras...
hasta que te quedas atónita al reconocerlas. Y ahora mira,
esa luz que se curva, la sombra de un ala,
es una de ellas, sin voz. Puedes seguir, has de
continuar.


De "Arenas del pozo"
    

2.6.17

Denise Levertov. Amenaza

Puedes vivir años junto
a un pino alto, honrada de tener
un vecino tan venerable, incluso
cuando suelta pinocha sobre tus flores
o te despierta al dejar caer grandes piñas
sobre el porche en la quietud de la noche.
Sólo cuando, antes del alba, en un
solsticio de primavera, el viento
arrecia y arrecia, trayendo imágenes
de barcazas a merced de gigantes
muros de olas crecientes,
te das cuenta de que siempre,
por respeto o por fe
en la belleza del pino, acecha
el miedo de que se caiga un día
sobre tu casa, sobre ti, sobre tu cama,
sobre la fragilidad de esa
rutina a la que casi
te has acostumbrado.


De "Arenas del pozo"
    

7.5.17

Denise Levertov. Debería ser visible

Si desde el espacio no sólo fueran visibles el zafiro de los continentes
y el oleaje de los océanos, sino también las guerras,
hogueras, incendios, conflagraciones forestales,
llamas, rescoldos humeantes... la Tierra parecería
una amarga bola aromática llena de clavos venenosos.
Y cada guerra se alimenta de armas: debería ser visible
que grandes sumas de dinero han cambiado de mano,
que se han hecho pingües beneficios y se ha explotado a los trabajadores
para construir la destrucción, que economías nacionales se han maquillado
para que estos fuegos, estas guerras, puedan arder
y consumir la felicidad de este planeta único,
tan sereno, visto desde fuera su fina cáscara transparente,
tan agraciado, con agua, aire
y sus miles de formas de "Vida que quiere vivir".
Debería ser visible que este globo verdeazulado
sufre un cáncer que lo está devorando.


De "Arenas del pozo"
     

30.3.17

Denise Levertov. Escritor y lector

Cuando me viene un poema
y se abre camino a la luz del día,
casi completo, desde el brazo, la mano, la pluma
a la página, o si requiere
varios borradores, tras añadirle
cambios, injertándole
lo que le falta,
desenredándolo de sus excesos
hasta que puede respirar
solo y dejarme:

entonces siento fervor por ser
escogida para este
oficio; y deleite y una sensación de destino
extraña y familiar.

Pero cuando oigo o leo
un poema perfecto, creado
por otra persona, alguien de quien quizás
no haya oído hablar antes -un poema
que me trae visiones frescas, con una música
que jamás pensé que podría oír,
algo conmovedor, un nuevo
vuelco de dolor, de esperanza, un poema
que tiembla con un poder
vital propio-,
entonces siento que algo me atrapa
fuera de ese fervor aislado, de ese gozo solitario, hacia
lo que los cantantes sienten en un gran coro
donde participan con humildad y pasión
de armonías que se combinan para formar
olas y ondas en un océano de música,
y donde luego callan para oír cómo el aria
los cubre con una idílica quietud.


De "Arenas del pozo"
    

18.10.07

Denise Levertov

Denise Levertov (Ilford, Essex, 24 de octubre de 1923 – Seattle, Washington, 20 de diciembre de 1997) fue una poeta inglesa, nacionalizada estadounidense.


Obras citadas en este blog: