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2.5.16

María de Zayas. Amar el día...

Amar el día, aborrecer el día,
llamar la noche y despreciarla luego,
temer el fuego y acercarse al fuego,
tener a un tiempo pena y alegría.

Estar juntos valor y cobardía,
el desprecio cruel y el blando ruego,
tener valiente entendimiento ciego,
atada la razón, libre osadía.

Buscar lugar en que aliviar los males
y no querer del mal hacer mudanza,
desear sin saber qué se desea.

Tener el gusto y el disgusto iguales,
y todo el bien librado en la esperanza,
si aquesto no es amor, no sé qué sea.


De la Antología de poetisas españolas
Tomo I: hasta 1900
Selección de Luzmaría Jiménez

12.12.15

Carolina Coronado. El amor de los amores

I

¿Cómo te llamaré para que entiendas
que me dirijo a ti ¡dulce amor mío!
cuando lleguen al mundo las ofrendas
que desde oculta soledad te envío?...

A ti, sin nombre para mí en la tierra
¿cómo te llamaré con aquel nombre,
tan claro, que no pueda ningún hombre
confundirlo, al cruzar por esta sierra?

¿Cómo sabrás que enamorada vivo
siempre de ti, que me lamento sola
del Gévora que pasa fugitivo
mirando relucir ola tras ola?

Aquí estoy aguardando en una peña
a que venga el que adora el alma mía;
¿por qué no ha de venir, si es tan risueña
la gruta que formé por si venía?

¿Qué tristeza ha de haber donde hay zarzales
todos en flor, y acacias olorosas,
y cayendo en el agua blancas rosas,
y entre la espuma lirios virginales?

Y ¿por qué de mi vista has de esconderte;
por qué no has de venir si yo te llamo?
¡Porque quiero mirarte, quiero verte
y tengo que decirte que te amo!

¿Quién nos ha de mirar por estas vegas
como vengas al pie de las encinas,
si no hay más que palomas campesinas
que están también con sus amores ciegas?

Pero si quieres esperar la luna,
escondida estaré en la zarza-rosa,
y si vienes con planta cautelosa
no nos podrá sentir paloma alguna.

Y no temas si alguna se despierta,
que si te logro ver, de gozo muero,
y aunque después lo cante al mundo entero,
¿qué han de decir los vivos de una muerta?


De la Antología general de poetisas españolas
Tomo I: hasta 1900
   

15.7.15

Rosalía de Castro. Llévame a aquella fuente

Llévame a aquella fuente cristalina
donde juntos bebimos
las purísimas aguas que apagaron
sedes de amor y llamas de deseos.
Llévame de la mano como antaño...
Mas no, que tengo miedo
de ver en el cristal
la sombra de aquel negro
desengaño sin cura ni consuelo
que entre los dos puso el tiempo.


En la Antología de Poetisas españolas
Tomo I: hasta 1900

16.4.15

Florencia del Pinar. El amor ha tales mañas

El amor ha tales mañas
que quien no se guarda dellas,
si se l′entra en las entrañas,
no puede salir sin ellas.
El amor es un gusano
bien mirada su figura,
es un cáncer de natura
que come todo lo sano.
Por sus burlas, por sus sañas,
dél se dan tales querellas
que si s′entra en las entrañas,
no puede salir sin ellas.
Es de diversas colores
que quien no se guarda dellas,
si se l′entra en las entrañas,
no puede salir sin ellas.
Es de diversas colores,
críase de mil antojos;
da fatiga, da dolores,
rige grandes y menores,
ciega muchos claros ojos;
y aquellos, desque cegados,
no quieren verse en clarura;
hállanse tanto quebrados,
que dicen los desdichados
es un cáncer de natura,
a quien somos sojuzgados.
Éntranos por las axilellas
cuándo quedo, cuándo apriesa,
con sospechas, con rencillas;
y al contar destas mancillas
tal se burla que s′confiesa,
y aun las más defendidas
señoras del ser humano
cuando déste son heridas,
si saben y son garridas,
y a ellas come lo sano
y a nosotros nuestras vidas


En la "Antología general de poetisas españolas.
Tomo I: Hasta 1900"

16.10.13

Florencia del Pinar. Será perderos pediros

Será perderos pediros
esperanza qu' es incierta,
pues cuanto gano en serviros
mi dicha lo desconcierta.

Cresce cuando va más
un quereros que me hace
consentir, pues qu' a vos place
mis bienes queden atrás.

Mas verés con mis suspiros
la pena más descubierta,
pues cuanto gano en serviros
mi dicha lo desconcierta.

  

7.10.13

Santa Teresa de Jesús. Ya toda me entregué y di...

Ya toda me entregué y di,
y de tal suerte he trocado,
que es mi Amado para mí,
y yo soy para mi Amado.

Cuando el dulce Cazador
me tiró y dejó rendida,
en los brazos del amor
mi alma quedó caída,
y cobrando nueva vida
de tal manera he trocado,
que es mi Amado para mí,
y yo soy para mi Amado.

Hirióme con una flecha
enherbolada de amor,
y mi alma quedó hecha
una con su Criador;
ya yo no quiero otro amor,
pues a mi Dios me he entregado,
y mi Amado es para mí,
y yo soy para mi amado.


De la Antología de poetisas españolas
Tomo I: hasta 1900
Selección de Luzmaría Jiménez Faro.
Ed. Torremozas

2.3.13

María Rosa Gálvez. Safo

Noche desoladora, fiel imagen
de mis continuos bárbaros tormentos,
no cese tu rigor, no tus furores;
el hórrido silbido de los vientos,
el rayo desprendido de la esfera,
el ronco son del pavoroso trueno
halaga un corazón desesperado.
¡Ah! perezca en tu horror el universo,
perezca la morada que mantiene
al hombre entre los hombres más perverso;
anégale en tus aguas, mar undoso,
y entre tus ondas su cadaver yerto
suba al Olimpo y del Olimpo baje
a sepultarse en el profundo averno;
mas tú te calmas; ¿eres insensible
a mi fatal plegaria, a mis lamentos?
¿Eres como Faon? ¡ay! ni su nombre
piadoso vuelve a repetir el eco.
¡Espantosa quietud! Todo enmudece,
y al tormentoso horror sigue el silencio.
Las negras furias que mi amor persiguen
me privan hasta el bárbaro consuelo
de ver el orbe vacilar al choque
de los embravecidos elementos.
Vecina el alba, volverá a la tierra
el marchito verdor; placido el cielo
ofrece al fin serenidad y vida.
Hoy, por la última vez, el firmamento
verán mis ojos de llorar cansados.
Sol, apresura tu brillante vuelo;
verás a Safo en su postrera angustia
perecer, u olvidar su ingrato dueño.


De la Antología de Poetisas españolas
Tomo I: hasta 1900
de la editorial Torremozas
Selección de Luzmaría Jiménez Faro

10.11.12

Concepción de Estevarena. Ayer y hoy

-¿Qué es la existencia, y qué es un juramento?
-Te dije ayer, y respondiste tú-:
-Un juramento es dar la fe de un alma,
y la vida es amor, amor y luz.
Hoy, lo mismo que ayer, yo te pregunto
y sonriendo me respondes ya:
-Un juramento, un eco que se pierde;
la vida, horas que llegan... y se van.


De la Antología de Poetisas españolas
Tomo I: hasta 1900
De la editorial Torremozas

8.10.12

Sor Marcela de San Félix. ¡Oh cuánto pierde quien pierde el preciosísimo tiempo!

¡Oh cuánto pierde quien pierde
el preciosísimo tiempo!
¡Oh cuánto gana quien gana
sus instantes y momentos!
Toda la plata y el oro   
y diamantes de más precio
no valen lo que un instante
que se gasta para el cielo.
¡Oh tiempo, riqueza suma
a quien te estima! Yo creo 
que ni un solo respirar
no le exhale sin provecho.
¡Oh infelicísima vida
la que he gastado sin miedo
de la cuenta que he de dar 
del instante más pequeño!
Las coronas y las mitras,
y aun las tïaras, es cierto
que son la misma desgracia
si desperdician el tiempo.
¡Oh si licencia les dieran1
a los que gastaron, necios,
el tiempo, sin granjear
que volviesen a sus cuerpos!
Con provechosa codicia, 
divinamente avarientos,
guardarían los instantes
como antes los dineros.
Para adquirir y ganar
vivimos este destierro,     
y nuestros censos y juros
son los espacios del tiempo.
Depende una eternidad
de solo un instante incierto:
¿Pues cómo se pasa instante
sin dar pasos a lo eterno?
¡Oh si me diesen a mí
tiempo en que llorar el tiempo
que tan sin cuenta he gastado
todo lo mejor del tiempo!
De mi tiempo mal gastado,
Dios mío, [a] aquel tiempo apelo
que dispuso tu piedad
el que yo llegase a tiempo.
A sus vanas alegrías  
llama el malo pasatiempos,
y tiempos que así se pasan
traerán tristeza a su tiempo.
¡Oh si todos entendiesen
el que no es ahora tiempo
de gozar! Que al padecer
sea dedicado este tiempo.


De la Antología de Poetisas españolas
Tomo I: hasta 1900
Selección de Luzmaría Jiménez Faro

5.10.12

Marcia Belisarda. Procurad, memorias tristes...

Procurad, memorias tristes,
divertir mi sentimiento
con penas que siempre son,
y no con gustos que fueron.
Representadme pesares,
dejad pasados contentos,
que son figuras de humo
en el teatro de el viento.
Muy bien entiendo las voces
de vuestro mudo silencio,
que mal concertadas suenan,
que acordes fueron un tiempo.
De mis muertas esperanzas
clamor parecen sus ecos,
o que se cantan endechas
a mi perdido sosiego.
Si con inciertos favores
olvidais agravios ciertos,
guerra armais al corazón,
No menos que a sangre y fuego.
No me deis en vaso de oro
disimulado veneno,
creyendo así lo que dice
quien no cree lo que siento.
Memorias, dejadme ya,
o acabad mi vida luego,
que no hay fuerza en el alma
para tan crueles tormentos.


 De la Antología de Poetisas españolas
Tomo I: hasta 1900
de la editorial Torremozas
Selección de Luzmaría Jiménez Faro

23.9.12

Marcia Belisarda. Décimas escritas muy de prisa, en respuesta de otras en que ponderaban la mudanza de las mujeres

Hombres, no deshonreis
con título de inconstantes
las mujeres, que diamantes
son, si obligarlas sabeis.
Si alguna mudable veis,
la mudanza es argumento
de que antes quiso de asiento;
mas en vuestra voluntad
antes ni después, verdad
no se halló con fundamento.
Si mujer dice mudanza
el hombre mentira dice,
y si en algo contradice
es que el juicio no lo alcanza;
si se ajusta a igual balanza;
por la cuenta se hallaría
en él mentir cada día
y en mudanse cada mes,
que el mentir vileza es,
mudar de hombres, mejoría.


De la Antología de Poetisas españolas
Tomo I: hasta 1900
de la editorial Torremozas
selección de Luzmaría Jiménez Faro

19.9.12

Cristobalina Fernández de Alarcón. Canción amorosa

Cansados ojos míos,
ayudadme a llorar el mal que siento,
hechos corrientes ríos
daréis algún alivio a mi tormento
que tanto me atormenta
anegaréis con vuestra tormenta.
Llora el perdido gusto
que ya tuvo otro tiempo el alma mía,
y el eterno disgusto
en que vive muriendo noche y día;
que estando mi alegría
de vosotros ausente,
es justo que lloréis eternamente.
¡Que viva yo pensando
por quien tanto de amarme se desdeña!;
que cuando estoy llorando
haga tierna señal la dura peña,
y que a su zahareña
condición no la mueven
las tiernas lluvias que mis ojos llueven!
¡Sombras que en noche oscura
habitáis de la tierra el hondo centro,
decidme ¿por ventura
iguala con mi mal el de allá dentro?
Mas ¡ay! que nunca encuentro
ni aun en el mismo infierno
tormento igual a mi tormento eterno.
¿Cuándo tendrá, alma mía,
la tenebrosa noche de su ausencia
saldrá el alegre sol de tu presencia?
Mas ¿Quién tendrá paciencia?
Que es la esperanza amarga
cuando el mal es prolijo y ella es larga.
¡Oh tú, sagrado Apolo,
que del alegre oriente al triste ocaso,
el uno y el otro polo
del cielo vas midiendo paso a paso,
¿has descubierto acaso
desde tu sacra cumbre
el hemisferio a quien mi sol da lumbre?
Diráste, si lo esconde
en sus dichosas faldas el aurora,
lo mal que corresponde
a aquesta alma cautiva, que le adora;
y como siempre mora
dentro el pecho mío,
tan abrasado cuando el frío es frío.
Infierno de mis penas,
fiero verdugo de mis tiernos años,
que con fuertes cadenas
tienes el alma presa en tus engaños,
donde los desengaños,
aunque se ven tan ciertos,
cuando llegan al alma llegan muertos.
Yo viviré sin verte
penando, si tú gustas que así viva,
o me daré la muerte,
si muerte pide tu piedad esquiva;
bien puedes esa altiva
frente ceñir de gloria
que amor te ofrece cierta la victoria.
Tuyos son mis despojos
adorna las paredes de tu templo;
que tus divinos ojos
vencedores del mundo los contemplo;
ellos serán ejemplo
de ingratitud eterna,
¡Ay ojos, quién os viera!
que no hubiera pasión tan inhumana
que no se suspendiera
con vista tan divina y soberana.
Quedara tan ufana,
que el pensamiento mío
cobrara nuevas fuerzas, nuevo brío.
Si amor, que me transforma,
quitándome el pesado y triste velo,
me diera nueva forma,
volara, cual espíritu, a mi cielo,
y no abatiera el vuelo,
que yo rompiera entonces
de cualquier imposible duros bronces.
No estuviera seguro
el monte mas excelso y levantado,
ni el mas soberbio muro,
de ser por mis ardides escalado,
y a despecho del hado,
descendiera, por verte,
al reino oscuro de la oscura muerte.
Mil veces me imagino
gozando tu presencia, en dulce gloria,
y con gozo divino
renueva el alma su pasada historia;
que con esta memoria
se engaña el pensamiento,
y en parte se suspende el mal que siento.
Mas como luego veo
qu´es falsa imagen, que cual sombra huye,
aumentase el deseo,
y ansias mortales en mi pecho influye,
con que el vivir destruye:
que amor en mil maneras
me da burlando el bien, y el mal de veras.
Canción, de aquí no pases,
cese tu triste canto;
que se deshace el alma en triste llanto.



De la Antología de poetisas españolas
Tomo I: hasta 1900
Selección de Luzmaría Jiménez Faro
   

8.6.12

Ana Caro Mallén. A un posible lector

Noble lector piadoso, cuando leas
este bosquejo de mi inculta pluma,
y en cada letra mil defectos veas,
pensando ver una perfecta suma,
que deseé acertar es bien que creas,
mas la materia es mar, mi ingenio espuma:
halle mi hierro en tu intención disculpa
si amor la suele ser de toda culpa.

De la Antología de Poetisas españolas
Tomo I: hasta 1900
Selección de Luzmaría Jiménez Faro

27.4.12

Leonor de la Cueva y Silva. ¿De qué sirve querer un imposible?

Basta, amor, el rigor con que me has muerto;
cese un poco, rapaz, tu ardiente fuego,
pues ya del alma el señorío entrego
por los ojos no más a dueño cierto;
y aunque es el bien que adoro tan incierto,
que no pasa de vista, a sentir llego
tu fuerza de manera, que me anego
de mil mares de amar sin hallar puerto.
Riño unas veces a mis libres ojos,
mas por respeo de lo que han mirado,
detengo el castigarlos lo posible,
y viendo que padezco estos enojos,
digo entre mí a mi pecho enamorado:
¿de qué sirve querer un imposible?

De la Antología de Poetisas españolas
Tomo I: hasta 1900
de la editorial Torremozas
Selección de Luzmaría Jiménez Faro

30.3.12

Isabel de la Vega. Copla

Ni basta disimular
ni fingir contentamiento,
qu'el rabioso pensamiento
revienta por se mostrar.
No me aprovecha callar
aunque la razón me ayuda,
que si la lengua está muda
los ojos saben hablar.
¡Oh cuitado corazón!
¡Cuán dichoso hubieras sido
si fuera tu mal fingido,
como los de muchos son!
Mas ¡ay!, cuán a costa mía
es vuestro mal verdadero,
pues mucho más persevero
mientras más el mal porfía.
Ya no valen desengaños
para hacerme entender
cuán costoso es el querer
que acarrea tantos daños.
Qu'es tan ciega mi afición
y está el mal tan arraigado,
que en virtud de mi cuidado
me sustenta mi pasión.


De la Antología de Poetisas españolas
Tomo I: hasta 1900
Selección de Luzmaría Jimenez

23.3.12

Luisa de Carvajal y Mendoza. De sentimientos de amor y ausencia profundísimos.

¿Cómo vives, sin quien vivir no puedes?
Ausente, Silva, el alma, ¿tienes vida,
y el corazón aquesa misma herida
gravemente atraviesa, y no te mueres?

Dime, si eres mortal o inmortal eres:
¿Hate cortado Amor a su medida,
o forjado, en sus llamas derretida,
que tanto el natural límite excedes?

Vuelto ha tu corazón cifra divina
de extremos mil Amor, en que su mano
mostrar quiso destreza peregrina;

y la fragilidad del pecho humano
en firmísima piedra diamantina,
con que quedó hecho alcázar soberano.


De la antología de Poetisas españolas
Tomo I: hasta 1900
de la editorial Torremozas.
Selección de Luzmaría Jimenez
 

14.3.12

Gertrudis Gómez de Avellaneda. Soneto (imitando una oda de Safo)

¡Feliz quien junto a ti por ti suspira!
¡Quien oye el eco de tu voz sonora!
¡Quien el halago de tu risa adora
Y el blando aroma de tu aliento aspira!

Ventura tanta -que envidioso admira
El querubín que en el empíreo mora-
El alma turba, al corazón devora,
Y el torpe acento, al expresarla, espira.

Ante mis ojos desaparece el mundo,
Y por mis venas circula ligero
El fuego siento del amor profundo.

Trémula, en vano resistirte quiero...
De ardiente llanto mi mejilla inundo,
¡Deliro, gozo, te bendigo y muero!


De la Antología de Poetisas españolas
Tomo I: hasta 1900
de la editorial Torremozas
Selección de Luzmaría Jiménez Faro

25.2.12

Concepción de Estevarena. Siempre igual

Si algo existe en el mundo que me halague, es mi mundo
mas va la claridad de cada día                  [ideal
apagando su hermosa claridad.

Esclava de la vida, apenas puede
mi mente fatigada ni aún soñar,
que para dar la muerte a cada sueño hay una realidad.


De la Antología de poetisas españolas
Tomo: I (hasta 1900)
de la editorial Torremozas
Selección y prólogo de Luzmaría Jiménez Faro

18.2.12

Margarita Hickey. Soneto definiendo el amor o sus contrariedades

Borrasca disfrazada en la bonanza,
engañoso deleite de un sentido,
dulzura amarga, daño apetecido,
alterada quietud, vana esperanza.

Desapacible paz, desconfianza,
desazonado gozo, mal sufrido,
esclava libertad, triunfo abatido,
simulada traición, fácil mudanza.

Perenne manantial de sentimientos;
efímera aprehensión que experimenta
dolorosas delicias y escarmientos.

Azarosa fortuna; cruel, violenta
zozobra; sinsabor, desabrimientos,
risa en la playa y en el mar tormenta.


De la antología de poetisas españolas
Tomo I: hasta 1900
de la editorial Torremozas
selección y prólogo de Luzmaría Jiménez Faro

21.1.12

Catalina Clara de Guzmán. Romance

Sin color anda la niña
después que se fue su amante,
enemiga de sus ojos,
descuidada de su talle.
El cabello suelto deja
a la voluntad del aire,
que avariento con el sol,
antes le riza que esparce.
Sus hermosos ojos negros
vierten perlas orientales,
que para alguno que envidia
cada lágrima es un áspid.
No se conoce a sí misma
desde el jueves en la tarde,
que ya para sus desdichas
los jueves han de ser martes.
Bien puede ser que la ausencia,
de enamorada me engañe,
que no hay venturoso firme
ni desdichado mudable.

De la "Antología de poetisas españolas
Tomo I: Hasta el 1900
de la editorial Torremozas.
Selección y prólogo de Luzmaría Jiménez Faro.