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28.9.25

Carmen Conde. Lo infinito

Tú vives en el Alba.
Los pájaros te aclaman. 
De túnicas de aves te viste la alegría.
Qué aurora la que exaltas!
   
Qué noble luz la tuya!
Te escuchan las mañanas y las noches
porque eres como un río
porque eres como un corzo.
   
Sentirte a ti que pasas
rozándome las rosas y los ayes...
Doler en tus rodillas, estrujada 
por riscos y malezas.
   
Y que un céfiro de alondras venga dulce,
que tú llegues aventando mis heridas...
Ser mujer y tuya, qué inefable
fundirse la conciencia entre tus brazos!


(Del libro "Ansia de la gracia")


En "Mujeres del 27. Antología poética"
    

8.1.23

Carmen Conde. La herida tiene párpados que crujen...

La herida tiene párpados que crujen duramente,
y los baña de sangre en obediencia amarga.
Si es el alma quien duele, qué enorme cuerpo el alma
para sangrar por él, para saberse herida!
   
No sirven hemostáticos, ni el oxígeno carbónico 
para cerrar, para dulcificar párpados y respiro
del que muere, hilo a hilo, infinitamente despacio...
Nada! Tal es la creación. Una nada con hambre de sí misma.
   
De pie, el tiempo viendo morir. Viendo morir la vida
de donde se vino en tiempos, para morir un día. 
Viendo morir, os digo; viendo morir la vida!

Odiando a la muerte, bestialmente odiando.
Con desesperación sin alma, sin límites abrasadora.
Viva. De pie. En silencio. Con la boca fría
y ardiendo, y en plegaria, y en imprecación. 
Viva. 


(Su voz le doy a la noche, 1962)


En "Rojo-Dolor. Antología de mujeres poetas en torno al dolor"
    

23.6.21

Carmen Conde. Cuánto rumor de ti lleva mi sangre!...

Cuánto rumor de ti lleva mi sangre!
Espesa de tu voz se me despliega
en ala de inquietud; me sobresalta.
Un olor de flores sin espinas
aísla mi descenso de tu alma.
   
Nadie que diga "ven", llega a mi oído;
camino en soledad yendo con muchos.
Me alejan ya de mí porque nos llevan
por noches sin abrir, por avenidas
de horas y más horas y más horas...
   
Quisiera, -todavía!- que mi madre
cerrara su calor en torno mío.
Y un dulce resplandor de amparo ancho
cubriera mi dolor de estar presente
por medio de mi cuerpo, aquí, tan lejos!
   
...Y solo es tu recuerdo lo que te bate.
Si existo, es que soy fuerte:
                    no lo olvido.



(Poema enviado por Carmen Conde a Amanda Junquera en una carta fechada el 13 de abril de 1946 desde Madrid.)


En "Poemas a Amanda"
    

8.1.21

Carmen Conde. Cuando se ha hecho un duro camino...

Cuando se ha hecho un duro camino y una se ve obligada a volver a hacerlo es más sencillo, menos doloroso porque el cuerpo conoce ya lo que le pasó y dispone de recursos para evadirse de lo conocido.


De "Las Moiras"
    

26.10.19

Carmen Conde. Tierra

No puedo separarte de tu destino o misión.
Eres mi cuerpo y seré de tu tierra, mañana.
Amasijo de aves, de flores, de cenizas tibias
que conllevas tú. 
   
Así estoy creada, con los seres minúsculos
que inacabable absorbes, codicia avariciosa
de incorporarse criaturas, las que hiciste
para dejarlas volar, oler, amar y quemarse...
Ah, esas hogueras tuyas que no se acaban nunca
y alimentamos todos.
   
En mis manos hay parte de tu corteza,
de las ya consumidas y dolientes partes
que vientos y lluvias avasallaron... Oigo
vocecillas apenas, gemidos apenas, oigo
la muchedumbre que te puebla. Digo:
esto fue una alondra, esto de flores
consumidas con ansia de volver al origen. Estos
granos son de algún cedro, nogal o ciprés
que lentamente se desmoronaron.


(De La noche oscura del cuerpo, 1980)


En la antología "Poesía soy yo.
Poetas en español del siglo XX (1886-1960)"
    

16.8.18

Carmen Conde. Detengo el caminar por estos versos...

Detengo el caminar por estos versos
que recogen pedazos de memoria,
porque es mucho y es nada tanto tiempo
ofrecido a la fuga de una historia.
Aunque dije y diría, qué palabra
es la exacta versión de lo infinito?
Aunque anduve y conté, cómo se habla
para hacer que se entienda lo inaudito?
Oh, qué tierra la mía, tan extensa
y tan breve que cabe en mi persona!
Una zanja de fuego es su defensa
y un espino sin flores la corona.
Que los tibios y ajenos no se mezclen,
que ninguno me escuche cuando clame.
Estoy sola y lo sé (que no se acerquen!),
por la tierra de Dios, tierra de nadie.


En la "Antología de poetas españolas.
De la generación del 27 al siglo XV"
      

8.1.17

Carmen Conde. XV

En mis brazos pesaban menos
las cosas que en mi mente. Siempre
lo imaginado valía más.
Ha sido aquí, ha sido en ti donde
la verdad del mundo logró su
exactitud con la del sueño.
Yo no quiero perderos!
Quiero sostener el equilibrio
más tiempo aún. Hasta que
toda la serena luz que me
alumbra pierda su verdor en
mi pecho.


De "El Escorial"
   

15.8.15

Carmen Conde. Identificación

Mis ojos no te buscan sobre la tierra inmensa!
eres tú mis ojos dilatándose.
Mis ojos te contienen si lloras tú por ellos
soy yo que me libero de mí para que llores.

Cuán tú soy yo conmigo, amor que me enajenas!
Qué impío tu vivir y que mía tu muerte
viniéndote de mí, muriéndome contigo!

La trama del latir en cuerpo que no es tuyo,
ni mío solamente: un cuerpo de dos seres
que funden la unidad de dos que ya son uno.




De la antología "Breviario de los sentidos"
   

14.11.13

Carmen Conde. Destino

Los caminos llegaban lentamente a su fin:
no cantaban dichosos, pájaros ni ríos.
Todo iba dejando en el polvo señales
del triste desaliento que lleva lo que acaba.
Abrió la tierra un agua que vino transparente,
imprevistos rosales salieron ante el paso
de quien ya no creía vivir más primaveras.
Era hermoso sentir y crecer en el mundo
que ahora parecía como recién nacido.
Habría que gritar, no te vayas, momento!,
por si sólo era uno y no la vida entera.
Ya no había final sino que era el comienzo
de lo no presentido; encontrar el amor
sin su trágica faz ni su ciego dominio,
aunque sí que llegaba con destino de dueño.
Quién podría rechazar la flor o la manzana
en nombre del temor a que pronto murieran,
si aquel hondo vivir sin vivir plenamente
resucita al final con la fuerza de acero?
Ni mirar los caminos pasados o futuros:
hundirse en aquel agua y alimentar con celo
un tiempo que, vencido, ya no era amenaza
porque formaba parte de la domada tierra.
Qué importaba morir si aquello llegaba
en el justo momento de poder olvidar?

De "Desde nunca"

8.1.13

Carmen Conde. Lluvia de mayo

¡Cuán hermosa tú, la desvelada!
Te lleva y te moldea dulce viento
encima de jardines y de estatuas.
Tu cuerpo es el de Venus en la orilla
eternamente mar dentro del alba.

Acude siempre a mí, séme propicia.
La fiesta de las hojas en sus ramas
te rinden los esbeltos soñadores
que en movibles racimos se levantan.

No tengo ni una flor... Sólo mi tronco
aloja por frutal una campana.
Lluvia que contemplo, melancólica:
no crezcas para mí. Vivo inundada.


De la antología de poetisas españolas
Tomo II: de 1901 a 1939
de la editorial Torremozas

15.8.12

Carmen Conde. Definiciones

"La poesía es el sentimiento que le sobra al corazón y te sale por la mano"

8.7.12

Carmen Conde. Gritabas tú como el mar...

Gritabas tú como el mar
cuando te estaba esperando.
Batías contra las rocas,
saltabas entre peñascos.

En mi pecho te movías
palabra de mundo nuevo,
como se mueve la luz
y canta el pájaro ciego.

Playa de loco oleaje
la arena de mi suspiro,
sintiéndose combatir
en mi corazón cautivo.



De "Cancionero de la enamorada"

9.5.12

Carmen Conde. Que largo trabajo el tuyo...

Que largo trabajo el tuyo
hasta lograr socavarme,
y que el amor me consuma
y que no pueda olvidarme
de que estás en mis entrañas
recomiéndome la sangre.


De "Cancionero de la enamorada"

3.5.12

Carmen Conde. Busca la cueva del Eco...

Busca la cueva del Eco
y grita tu nombre en ella.
Los pájaros te conocen
y la frente te recuerda.

Las arenas de mi luz
como nunca están sedientas,
de tu cántaro de amor
que ni los suspiros llenan.


De "Cancionero de la enamorada"

10.2.11

Carmen Conde. La mañana descalza

Mi luz recorre todo tu paisaje interior.
Me veo en todo tú hecha mil yos chiquititas; pero sólo perfil. Yo,
sólo frente. yo, sólo hombros.
Invado las galerías de tu silencio, descorro tus ventanas y sonrío.
Ríe tú, que mi sonrisa es toda la mañana descalza!

Del poemario "Brocal"