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12.8.11

Juana de Ibarbourou. ¿Sueño?

Beso que ha mordido mi carne y mi boca
con su mordedura que hasta el alma toca!
Beso que me sorbe lentamente vida
como una incurable y ardorosa herida!

Fuego que me quema sin mostrar la llama
y que a todas horas por más fuego clama!
Fue una boca bruja o un labio hechizado
el que con su beso mi alma ha llagado?

Fue un sueño o vigilia que hasta mí llegó
el que entre sus labios mi alma estrujó?
Calzaré sandalias de bronce e iré

a donde esté el mago que cura me dé.
Secadme esta llaga, vendadme esta herida
que por ella en fuga se me va la vida!

De "Las lenguas de diamante"

3.8.11

Juana de Ibarbourou. Despecho

Ah, que estoy cansada! me he reido tanto,
tanto, que a mis ojos ha asomado el llanto;
tanto, que este rictus que contrae mi boca
es un rastro extraño de mi risa loca.

Tanto que esta intensa palidez que tengo
(como en los retratos de viejo abolengo),
es por la fatiga de la loca risa
que en todos mis nervios su sopor desliza.

Ah, que estoy cansada! déjame que duerma,
pues, como la angustia, la alegría enferma.
Qué rara ocurrencia decir que estoy triste!
Cuándo más alegre que ahora me viste?

Mentira! No tengo ni dudas, ni celos,
ni inquietud, ni angustias, ni penas, ni anhelos...
si brilla en mis ojos la humedad del llanto,
es por el esfuerzo de reirme tanto...


De "Las lenguas de diamante"

24.7.11

Juana de Ibarbourou. Rebelde

Caronte: yo seré un escándalo en tu barca.
Mientras las otras sombras recen, giman, o lloren,
y bajo tus miradas de siniestro patriarca
las tímidas y tristes en bajo acento oren,

yo iré como una alondra cantando por el río
y llevaré a tu barca mi perfume salvaje,
e irradiaré en las ondas del arroyo sombrío
como una azul linterna que alumbrara en el viaje.

Por más que tú no quieras, por más guiños siniestros
que me hagan tus dos ojos, en el terror maestros,
caronte, yo en tu barca seré como un escándalo.

Y extenuada de sombra, de valor y de frío,
cuando quieras dejarme en la orilla del río
me bajaran tus brazos cual conquista de vándalo.


De "Las lenguas de diamante"

3.5.11

Juana de Ibarbourou. La caricia

La tarde taciturna se borraba
en medio de una calma dulce y quieta,
y entre la sombra azul de la glorieta
el palor de la luna se filtraba.

Tu mano, toda nervios, deshojaba
las flores de un rosal con una inquieta
impaciencia, a a veces la secreta
impulsión de un deseo apresuraba.

Y al cortar una rosa blanca y suave,
que era como una palpitante ave
que el azar en tu mano hubiera preso,

con paso cauteloso te acercaste,
por os ojos la rosa me pasaste
y yo sentí la sensación de un beso.

De "Las lenguas de diamante"

6.3.07

Juana de Ibarbourou

Juana Fernández Morales, cuyo seudónimo era Juana de Ibarbourou, conocida popularmente como Juana de América, (8 de marzo de 1892, Melo - 15 de julio de 1979, Montevideo), fue una poetisa uruguaya.



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