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5.1.18

Forugh Farrojzad. El pájaro va a morir

Estoy triste,
estoy triste.

Salgo al balcón y acaricio con los dedos
la tersa piel de la noche.

Las luces del vínculo se han disipado.
Las luces del vínculo se han apagado.

Nadie me presentará al Sol,
nadie me llevará a la fiesta de las golondrinas.

Recuerda el vuelo;
el pájaro va a morir.




De "Noche en Teherán"
      

13.2.17

Forugh Farrojzad. Aquellos días

Se fueron aquellos días,
aquellos buenos días,
aquellos sanos y completos días,
aquel cielo lleno de lentejuelas,
aquellas ramas repletas de cerezas,
aquellas casas adosadas, cubiertas por la hiedra,
aquellas azoteas de los traviesos cohetes,
aquellas calles ebrias de la fragancia de las acacias.

Se fueron aquellos días,
aquellos días en los que de la abertura de las pestañas
me borboteaban las canciones como globos llenos de aire.
Mis ojos bebían,
como leche fresca,
todo cuanto contemplaban,
como si entre mis pestañas
hubiese un nervioso y alegre conejo
que cada mañana, junto con el viejo Sol,
fuese a las desconocidas praderas de la búsqueda
y, por las noches, se hundiese en la oscuridad de los bosques.

Se fueron aquellos días,
aquellos nevados y silenciosos días,
en que desde la ventana de una cálida habitación,
miraba fuera, cada instante.
Mi limpia nieve,
como una suave lana,
caía lentamente
sobre la vieja escalera de madera
sobre el flojo tendedero del árbol,
sobre la cabellera del viejo pino,
y yo pensaba en el mañana
-oh, mañana!

Un blanco volumen escurridizo
empezaba con el ruido de la capa de la abuela
y con la aparición de su confusa sombra
en el marco de la puerta
-que, de repente, se desataba
en la fría sensación de la luz-
y con la imagen perdida del vuelo de las palomas
en los cristales de colores.




De "Noche en Teherán"
    

16.12.16

Forugh Farrojzad. Regalo

Yo hablo de la profundidad de la noche,
en la abismal oscuridad.

Si vienes a mi casa, amor,
tráeme luz.
Y una ventana para que pueda ver
la felicidad de aquella calle abarrotada.

De "Noche en Teherán"

30.10.16

Forugh Farrojzad. Las oraciones terrenales

Y luego
el Sol se enfrió
y la prosperidad abandonó la Tierra.

Las plantas se secaron en los jardines
y la tierra dejó de aceptar a sus muertos.
Las noches, tenazmente inquietas
en todas las ventanas pálidas,
eran como una sospechosa invención.
Y los caminos
abandonaron su curso en la negrura.

Ya nadie pensaba en el amor,
ya nadie pensaba en la victoria,
ya nadie pensaba en nada.

En las cuevas de la soledad
nació lo absurdo.
La sangre olía a hachís y a opio.
Las mujeres embarazadas
parían niños sin cabeza.
Las cunas avergonzadas,
se refugiaban en las tumbas.
Qué tiempos tan amargos y oscuros!
El pan había derrotado
a la impresionante fuerza de la Predicación.

Los profetas
huyeron de los lugares divinos.
Ante el estupor de los prados,
los corderos perdidos
no oyeron la voz del pastor.

(...)

El Sol había muerto.




De "Noche en Teherán"

26.9.16

Forugh Farrojzad. Hay mucha distancia

En la noche de luna de los jardines primaverales,
haré un lecho de rosas y de ramas
y en él plantaré tu memoria como una hermana diosa
con una aureola de luz de Ahúra*.

Luego en la intimidad nocturna de la luz celestial,
cantaré romances
hasta que los pájaros salgan de sus nidos,
abran sus alas y canten conmigo,
hasta que las inquietas gacelas de la pradera
corran sin parar tras sus amados.

Qué fugaz fue nuestro feliz encuentro!
Dónde estará la alegría de los próximos abrazos?
La distancia es muy grande.
Permanecen en mí tus recuerdos y la luna de primavera.


[*Dios de la bondad en el zaratustrismo.]




De "Noche en Teherán"

15.1.16

Forugh Farrojzad. El viento nos llevará consigo

En mi pequeña noche,
oh, qué pena!
el viento tiene una cita
con las hojas de los árboles.
Inquietud de destrucción hay
en mi pequeña noche.

Escucha!
Oyes la corriente de las tinieblas?
Yo miro distante esta felicidad,
soy adicta a mi desesperación.
Escucha!
Oyes la corriente de las tinieblas?

Algo sucede esta noche.
La Luna está roja e intranquila,
y sobre el tejado,
que en cualquier momento puede desplomarse,
las nubes aguardan enlutadas
a derramar sus lágrimas.

Un momento. Y luego nada.
Detrás de la ventana, la noche tiembla
y la Tierra deja de girar.
Detrás de la ventana, algo desconocido
está pendiente de nosotros.

Ah!, tú, verde, todo verde.
Pon tus manos,
como un ardiente recuerdo,
en mis enamoradas manos.
Y abandona tus labios,
como una calurosa sensación de la existencia,
a las caricias de mis labios enamorados.

El viento nos llevará consigo.




De "Noche en Teherán"