20.1.22

Virginia Woolf sobre "Un cuarto propio"

Sábado, 13 de abril de 1929

Creo que su forma, entre la conversación & el soliloquio, me permite colarme mejor en la página. El libro se redactó solo & se me impuso (en la forma que ahora tiene, porque anteriormente yo ya lo había pensado & reescrito 4 veces con una forma rígida e insatisfactoria) mientras estuve en la cama después del viaje a Berlín. 


Fragmento del volumen III (1925-1930) de los diarios
    

19.1.22

Karin Boye. Las estrellas

Ya se acabó. Ya me despierto.
Y camino serena y fácilmente,
cuando nada hay ya que esperar
y nada hay ya que me pese.
   
Ayer, oro rojo, hoy, hoja seca.
Mañana no ha de quedar ni un ápice.
Mas arden estrellas calladas como ayer,
esta noche en el espacio circundante.
   
Ahora quiero hacer entrega de mí misma,
y que ni una pizca de mí quede.
Decid, estrellas, acogeríais quizá
un alma, que ningún tesoro posee?
  
A vuestro lado hay una libertad impecable
en la paz remota de los tiempos.
Seguro que nunca vio vacío el azul,
quien os entregó su lucha y su sueño.
  

De "Tierra oculta"
En "Ya es el tiempo de la inmensa espera"
   

18.1.22

Inger Christensen. Añoranza

Me descubro
estoy despierta por la noche
   enciendo una vela
busco
busco a tientas
aunque veo
encuentro una grieta en la pared
   te beso


De "Hierba"
    

17.1.22

Ana Luísa Amaral. Bifronte condición

Lujo de tener vista, de ver por la ventana,
elegante y atento, a aquel gato matizado
en blanco y en canela, lujo de un plato dulce
y confortante, lujo del tiempo que se des-
pliega, y de sentir calor cerca de enero,
y en cada movimiento
   
Al otro lado, detrás de la ventana,
un hombre que examina atentamente la basura
en el frío, y todo dentro de las cosas se hace sentir frío,
los movimientos crispados y grisáceos,
de cómo es corto el tiempo o de cómo
acortan las palabras
el decir
    
El lujo de estar bien abrigado:
un lujo absurdo, pero un lujo verdadero
cerca de enero, que es el mes bifronte,
hecho, como nosotros, de dos caras,
desatentos, fingidos, incultos habitantes
de este planeta que
   
visto desde otro lado, si es que lo hay,
por otros ojos, si es que éstos existen,
habrá de parecer así: bifronte:
   
por un lado, la suavidad de amar y proteger,
en la otra cara, la otra condición: mirar sin ver,
por eso no hay indulto, ni cósmica razón
que nos redima


De "What's in a Name"
    

16.1.22

Sara al-Halabía. Nostalgia de Oriente. A mayor gloria de Safía de Ceuta

Al recordar Oriente, hacia allí la nostalgia me transporta.
Oriente me trae al recuerdo esa nostalgia de los que allí habitan.
   
El destello del relámpago, proviniendo de Túnez, me reconforta;
busca compañía el nostálgico cuando con un relámpago intima. 
   
A ese fuego que estalla, emula el fuego de mis penas.
A la lluvia que anuncia, emula el llanto en mis pálpebras. 
   
Por la que es inimitable, única en su tiempo, sin embargo,
olvido lo más grande, y lo más insignificante, de las añoranzas.
   
Hay alguien como ella, tan sabia, tan prudente, tan longánima,
cuya gloria transite por las elevadas sendas que el sol traza?
   
El mismo sol asciende al paso de la gloria de Safía, 
que Oriente y Occidente ilumina con su luz intensa.
   
Hay alguien que pueda elevarse tal alto como ella?
Nadie ha llegado ni llegará a su altura en grandeza.
   
Antes, nunca jamás se había visto tanta indulgencia,
de noble cepa, orgullo del mundo: la piedad en esencia.
   
Un edificio de méritos, con su generosidad ha construido:
a mayor gloria de Dios, con máxima devoción, con la más pura.
   
Señora, de cuyo poderío, de cuya honradez, el rostro es reflejo:
manantial que a los sedientos calma, que a los ignorantes cura;
   
que a vuestros deseos corresponda la buena fortuna
de acuerdo con lo que deseéis, en cantidad más que suficiente.
   
Habéis alcanzado el cénit de lo que de vis se espera;
a vos acude, con respeto y fervor, quien recibir espera y merece.
   
Que la paz sea siempre con vos. Que así sea, señora.
Lo repetiré mientras su tenaz canturreo entonen las palomas.


En "Gacelas de arena. Poesías árabes de la Edad de Oro"
    

15.1.22

Siri Hustvedt. Pero lo cierto es que el mundo ya no parecía el mundo

pero lo cierto es que el mundo ya no parecía ser el mundo, y siempre que recuerdo aquella semana, con el funeral, y el cementerio, y las personas que acudieron, todo se me aparece como impregnado de cierta superficialidad, como si mi perspectiva hubiera cambiado y todo cuanto entonces veía hubiese perdido la consistencia que antes poseyera.
Supongo que esa pérdida de relieve es producto de la incredulidad. No basta con saber la verdad. Todo mi ser rechazaba la muerte de Matt, y esperaba en todo momento verle entrar por la puerta.


De "Todo cuanto amé"
    

14.1.22

Hind. En respuesta a una nota de Ibn Yannaq

Oh, señor, que alcanzado habéis la cima de los próceres 
y tratáis de igual a igual a los más eminentes modelos!,
   
hago mía la urgencia del mensaje que me enviáis,
y yo misma devendré su respuesta a vuelta de correo.


En "Gacelas de arena. Poesías árabes de la Edad de Oro"
   

13.1.22

Anne Brontë. El cenador

Descansaré en esta enramada protectora
   y miraré el claro cielo azul
que me sonríe a través de los árboles
   que se yerguen tan densamente enredados;
   
y veré sus hojas verdes y brillantes
   resplandeciendo a la hermosa luz del día 
y contaré el crujido de sus ramas
   susurrando tan suavemente en el aire.
   
Y mientras mis oídos beben en el sonido
   mi alma alada volará 
revisitando los años pasados
   como un solo día suave y radiante de otoño;
   
y elevándose hacia paisajes futuros,
   como colinas y bosques y verdes valles
tostándose al sol del verano
   pero distantes todavía y solo vagamente vislumbrados. 
   
Oh, escucha! Es el aliento del verano
   que sacude suavemente los árboles susurrantes.
Mira! La nieve está en el suelo.
   Cómo puedo pensar en paisajes como esos?
   
No es más que la escarcha que clarea el aire
   y da al cielo ese azul encantador.
Esas encinas de colores sombríos 
   sonríen al sol del invierno.
   
Y el frío del invierno está en mi corazón. 
   Cómo puedo soñar con una dicha futura?
Cómo puede mi espíritu volar lejos
   confinado con una cadena como esta?


De "Poesía completa"
    

12.1.22

Marie Ndiaye. Mía es la venganza

La letrada Susane supo enseguida que el hombre que el 5 de enero de 2019 entró tímidamente, casi temerosamente en su despacho, ya lo había conocido mucho tiempo antes y en un lugar cuyo recuerdo se le apareció con tanta precisión, con tanta brutalidad, que fue como si le dieran un golpetazo en la frente. La cabeza se le inclinó algo hacia atrás, de manera que no pudo contestar de inmediato al saludo -un murmullo avergonzado- de su visitante, y el azoramiento entre ellos se prolongó hasta después de que la letrada Susane se hubiera contenido, lo hubiera saludado amablemente, sonriente, cordial, reconfortante, como tenía por costumbre mostrarse, en un principio, con cualquiera que fuera a visitarla a su despacho.


Principio de "Mía es la venganza"
   

11.1.22

Hafsa bint al-Haj al-Rakunía. Recuerdo del amor

Al rayo palpitante preguntad, en noche calma,
si todavía consigue que recuerde el amor.
   
Claro que sí!, la tormenta hace que lluevan
mis párpados y un latido regala a mi corazón.


En "Gacelas de arena. Poesías árabes de la Edad de Oro"