22.2.19

Joan Didion. Un verso de un poema de Edna St. Vincent Millay

«La infancia es el reino donde no muere nadie» es un verso del poema de Edna St. Vincent Millay que no se me ha ido de la cabeza desde que lo leí por primera vez, cuando yo era literalmente una niña y no se moría nadie.


De "Después de Henry"

En "Los que sueñan el sueño dorado"
      

21.2.19

Mary Robison. Si no haces algo con tu vida...

A Helena no le sentaba nada bien estar sin hacer nada. Si no haces algo con tu vida, pensaba, tu vida te hará algo a ti. Eso lo había decidido tumbada en la cama a las cuatro y media de la madrugada. Estaba mirándose las rodillas y, como para confirmar lo que estaba pensando, oyó un ruido reconocible: era el aparato de aire acondicionado estropeándose.


De "Día de la independencia"
en el libro "Dime. Treinta cuentos"
    

20.2.19

Brigitte Reimann. Ya se me pasó la edad...

No, no me entrometí. Que cada cual haga sus tonterías por sí solo, ya se me pasó la edad en que quería que todos lograran la dicha a mi manera.


De "Franziska Linkerhand"
    

19.2.19

Margaret Randall. Las mujeres

En todas partes, de una manera u otra, las mujeres han sido condicionadas a sentirse inferiores, secundarias, dóciles y complementarias del hombre, y nunca como seres humanos iguales y capaces. Tanto los hombres como las mujeres (pero particularmente los hombres) han fomentado este condicionamiento que es parte del círculo vicioso de distorsión y alienación que sufren ambos sexos en la mayoría de las sociedades contemporáneas. Las mujeres nacen con una imagen de sí demolida; los hombres contribuyen a mantener viva esa imagen distorsionando su realidad al igual que la de las mujeres. Éstas, que forman el 51% de la población mundial, son el grupo social y económicamente oprimido más grande que existe. Como grupo, tienen el mayor potencial de conciencia revolucionaria.


Introducción al libro "Las mujeres"
    

18.2.19

Adrienne Rich cita a Toni Morrison

Lo que Toni Morrison llama "la lucha por interpretar y desarrollar mundos imaginativos que puedan compartirse dentro de un lenguaje común", requiere con toda seguridad mantener ese lenguaje "eternamente versátil". También requiere vigilar la auto-referencia y el solipsismo.


De "Rebelarse contra el espacio que nos separa"
En "Artes de lo posible"
     

17.2.19

Julia de Burgos. Interrogaciones

Una risa se me acaba de reír en los labios.
-Risa de qué?
-De todo lo creado.

Un llanto se ha echado a llorar dentro de mis ojos.
-Llanto de qué?
-De todo lo soñado.

Un olvido se me ha olvidado en el bosquejo de mi mente.
-Olvido de qué?
-De todo lo pasado.

Un desprecio se ha despreciado él mismo en mi mañana.
-Desprecio de qué?
-De todo lo futuro.

Qué me queda del presente?
Lo río...
Lo lloro...
Lo olvido...
Lo desprecio...



En "Song of the simple truth"
    

16.2.19

Angela Carter. No he reunido las piezas de esta colección partiendo de fuentes heterogéneas...

No he reunido las piezas de esta colección partiendo de fuentes heterogéneas para demostrar que todas seamos hermanas del alma, por encima de las diferencias de nuestra piel, y parte de una misma familia humana aunque haya un par de elementos distintos en la superficie. En todo caso, no creo que sea el caso. Puede que seamos hermanas del alma, por encima del color de la piel, pero eso no significa que tengamos demasiadas cosas en común. (Véase la parte sexta: "Familias infelices"). Más que eso, quería poner de manifiesto la extraordinaria riqueza y variedad de respuestas que surgen ante un mismo apuro (estar vivas), y la riqueza y diversidad con la que la feminidad, en la práctica, es representada en la cultura extraoficial: sus estrategias, sus intrigas, su dura labor.


De los "Cuentos de Hadas"
     

15.2.19

Claire Bloom. Elkins produjo para mí dos obras de Ibsen en Nueva York...

Elkins produjo para mí dos obras de Ibsen en Nueva York, Casa de muñecas y Hedda Gabler. Yo había propuesto en otras ocasiones Casa de muñecas a diversos productores, pero Elkins fue el primero que reconoció la importancia de esa obra en la época del movimiento de liberación femenino y, en consecuencia, el gran potencial económico que tenía. Producida por primera vez en 1879, tres semanas de su publicación, en el Teatro Real de Copenhague, esta obra sobre una joven esposa que abandona su hogar cómodo y protegido para buscar su independencia, fue considerada revolucionaria. Se dijo que el sonido del portazo de Nora cuando abandona la casa de su marido había resonado en el mundo entero. 


De "Adiós a una casa de muñecas"
    

14.2.19

Maryse Condé. La primera carta de amor

Tras la declaración oficial y mi consentimiento, Gilbert me hizo llegar una carta a través del mismo mensajero. Nada que objetar, en apariencia. Venía escrita en un precioso papel azul. Sin manchurrones. Sin renglones torcidos. De estar en un cuadernillo escolar, incluso la maestra más dura del mundo habría sentenciado: "Caligrafía excelente". Me dispuse a leerla. El corazón amenazaba con salírseme del pecho. Las primeras líneas bastaron para echarle el freno: "Maryse de mi alma y de mi corazón, cuando miro tus hermosos ojos azules...".
Lo habría leído mal. Ojos azules? Yo? Fui corriendo al cuarto de baño y me miré en el espejo. No cabía duda: tenía los ojos de color castaño. Castaño oscuro. Casi negro. Volví a mi habitación y me senté en la cama. No sabía que pensar. Era como leer una carta dirigida a otra persona.



De "The bluest eye"
en el libro "Corazón que ríe, corazón que llora"
    

13.2.19

Mary Oliver. Acerca del Imperio

Seremos conocidos como la cultura que le temía a la muerte
y adoraba el poder, que buscó vencer la inseguridad
para unos pocos y poco se preocupó por la miseria
de muchos. Seremos conocidos como la cultura que enseñó 
y recompensó la acumulación de cosas, que poco
dijo, si dijo algo, acerca de la calidad de vida de
las personas (de otras personas), de perros, de ríos. El mundo
entero, desde nuestro punto de vista, dirán, era una
commodity. Y dirán que esta estructura
estaba sostenida políticamente, lo cual es cierto, y
dirán también que nuestras políticas no eran más
que un aparato para acomodar los sentimientos
del corazón, y que el corazón, por aquellos días,
era pequeño, duro y estaba lleno de maldad.


De "El pájaro rojo"