23.11.17

Ángela Álvarez Sáez. El suceso

Pasaron los días y nadie se atrevió
a hablar del suceso. Vivíamos una vida
convencional. Los lunes amanecían
estáticos. El otoño llegaba puntual.
El aire dejó de ser el tema de conversación.
Lo que no sabíamos entonces
era que aquello nos había enseñado a amar.


De "La estación de las moras"
    

22.11.17

George Eliot. Sí, le quería!

- Sí, le quería!
Entonces vino el momento en que las olas del sufrimiento la conmovieron tan completamente que la dejaron sin poder pensar. Sólo conseguía llorar con sonoros suspiros, entre sollozo y sollozo, y la pérdida de la creencia que había plantado y mantenido viva a partir de aquella menuda semilla de los días de Roma... llorar la alegría perdida de adherirse con silencioso amor y fe a un hombre que, menospreciado por los otros, era digno de su pensamiento...


Fragmento de "Middlemarch"
    

21.11.17

Colette. Julie de Carneilhan

Madame de Carneilhan cerró el gas y dejó la cacerola de porcelana encima del hornillo. Al lado, puso la taza Imperio, la cuchara sueca, un pan de centeno envuelto en la servilleta turca bordada de seda floja cruda. El olor del chocolate caliente le provocó unos bostezos nerviosos, tanto más cuanto que no había almorzado más que moderadamente una chuleta de cerdo fría y una rebanada de pan con mantequilla, media libra de grosellas y una taza de buen café, sin abandonar la confección de un cojín triangular cortado de un viejo pantalón de montar, de terciopelo asargado casi blanco. Una cadena de mallas de acero muy finas, que, según Julie de Carneilhan, había pertenecido a un mono, aunque su hermano, aseguraba que el mono había pertenecido a la cadena, dibujaría sobre una de las caras del almohadón, una C, o tal vez una J. "La C es más fácil de coser, pero la J es más decoratica. Dará el golpe..."


Principio de "Julie de Carneilhan"
    

20.11.17

Maxie Wander. Doris: Soy alguien

Treinta años, maestra de primaria, un hijo, casada

Cuando encuentran a alguien que no sabe decir que no, de pronto te caen encima mil obligaciones. Y entonces tienes que sacar tiempo de la nada para atender tus intereses: labores, esbozar dibujos para tapices, leer o grabar con usted esta conversación. Está ya en marcha la cinta? Ay, Dios. Si no me vigilo, digo cada tontería... Luego me pongo mala al oírme. Hay que controlarse.


De "Buenos días, guapa"
     

19.11.17

Magda Szabó. Hoy en día sé algo que en esa época aún desconocía...

Hoy en día sé algo que en esa época aún desconocía: que el cariño es una emoción desarticulada por excelencia, y por eso se resiste a ser dosificada con prudencia. Es inútil pretender regular cómo debe encauzar cada uno sus afectos: no hay fórmulas que valgan.


De "La puerta"
    

18.11.17

Margaret Atwood. En aquel entonces las mujeres no estaban protegidas...

En aquel entonces las mujeres no estaban protegidas.
Recuerdo las reglas, reglas que no estaban escritas pero que cualquier mujer conocía: No abras la puerta a un extraño, aunque diga que es un policía; en ese caso, pídele que pase su tarjeta de identificación por debajo de la puerta. No te pares en la carretera a ayudar a un motorista que parezca tener un problema; no frenes y sigue tu camino. Si alguien silba, no te vuelvas para mirar. No entres sola de noche en una lavandería automática.



De "El cuento de la criada"
     

17.11.17

Doris Lessing. Coger una noticia y ver...

Coger una noticia y ver cómo hechos y números cambian día a día. O cómo se le da distinto énfasis en los distintos periódicos. O cómo un tema puntero se desarrolla hasta la saciedad durante semanas, y literalmente desaparece de la noche a la mañana, después de lo cual es imposible conseguir algún tipo de información al respecto.


De "Dentro de mí"
    

16.11.17

Ana Blandiana. Nada es casualidad

Nada es casualidad:
Ni el latido del cuerpo,
Ni el fruto en la rama,
Cuando todo me duele
Como la miel en la colmena,
Como la sal en el mar,
Y todo está diseñado para matar
La niña que yo era.


De "El sol del más allá"
     

15.11.17

Janet Flanner. Comtesse de Noailles

Cuando estaba inspirada escribía sin más atavío que sus ropajes de angustia, pasión, elegancia y grandes conclusiones humanas que visten a los escasos interpretes de la lira realmente dorada.


De "Comtesse de Noailles"
    

14.11.17

Jeanette Winterson. Fruta Prohibida

Como la mayoría de las personas, viví mucho tiempo con mi madre y con mi padre. A mi padre le gustaba ver los combates de lucha libre y a mi madre discutir de lo que fuera. Mi madre ocupaba el rincón de los inocentes y eso era lo único que contaba.
Tendía a secar las sábanas más grandes los días más ventosos. Quería que los mormones llamaran a la puerta. en una ciudad proletaria colgó de la ventana una foto del candidato conservador en plena campaña electoral.
En su vida oyó hablar de sentimientos contradictorios. Existían los amigos y los enemigos.

Los enemigos eran: El demonio (en todas sus manifestaciones)
                   Los-de-al-lado
                   El sexo (en todas sus manifestaciones)
                   Las babosas
Los amigos eran:   Dios
                   Nuestra perra
                   Tía Madge
                   Las novelas de Charlotte Brontë
                   Las pastillas contra las babosas

y yo, al menos al principio. Me habían criado para sumarme a ella en el concurso de tópicos con el Resto del Mundo. Tenía una actitud misteriosa hacia la procreación; no se trataba de que no pudiera sino, más bien, de que no quería. La amargó mucho que la virgen María se le anticipara. Por eso decidió que su mejor opción era adoptar una expósita: yo.


Principio de "Fruta prohibida"