24.2.18

Delmira Agustini. Íntima

Yo te diré los sueños de mi vida
En lo más hondo de la noche azul...
Mi alma desnuda temblará en tus manos,
Sobre tus hombros pesará mi cruz.

Las cumbres de la vida son tan solas,
Tan solas y tan frías! Yo encerré
Mis ansias en mí misma, y toda entera
Como una torre de marfil me alcé.

Hoy abriré a tu alma el gran misterio;
Ella es capaz de penetrar en mí.
En el silencio hay vértigos de abismo:
Yo vacilaba, me sostengo en ti.

Muero de ensueños; beberé en tus fuentes
Puras y frescas la verdad: yo sé
Que está en el fondo magno de tu pecho
El manantial que vencerá mi sed.

Y sé que en nuestras vidas se produjo
El milagro inefable del reflejo...
En el silencio de la noche mi alma
Llega a la tuya como un gran espejo.

Imagina el amor que habré soñado
En la tumba glacial de mi silencio!
Más grande que la vida, más que el sueño,
Bajo el azur sin fin se sintió preso.

Imagina mi amor, mi amor que quiere
Vida imposible, vida sobrehumana,
Tú que sabes si pesan, si sonsumen
Alma y sueños de Olimpo en carne humana.

Y cuando frente al alma que sentía
Poco el azur para bañar sus alas,
Como un gran horizonte aurisolado
O una playa de luz, se abrió tu alma:

Imagina! Estrechar vivo, radiante
El imposible! La ilusión vivida!
Bendije a Dios, al sol, la flor, el aire,
La vida toda porque tú eras vida!

Si con angustia yo compré esta dicha,
Bendito el llanto que manchó mis ojos!
Todas las llagas del pasado ríen
Al sol naciente por sus labios rojos!

Ah! tú sabrás mi amor, mas vamos lejos,
A través de la noche florecida;
Acá lo humano asusta, acá se oye,
Se ve, se siente sin cesar la vida.

Vamos más lejos en la noche, vamos
Donde ni un eco repercuta en mí,
Como una flor nocturna allá en la sombra
Yo abriré dulcemente para ti.


[De El libro blanco, 1907]


En la antología "Poesía soy yo. Poetas en español del siglo XX (1886-1960)"
 

23.2.18

Astrid Hjertenæs Andersen. Escarcha y cielo suave

Llegó el cielo
quizá como el día por casualidad
con pálida luz azul
y suave y tranquila respiración.

La escarcha llegó
tal vez por mor del cielo.
Los arbustos respiran blanco
con perlas de rocío heladas en su cabello.

Cielo y escarcha se encuentran
como cuando dos amantes
de repente se encuentran por los caminos
y tintinean cascabeles de plata.

Ya nadie sabe quién llegó primero.

[De tyve landskaper, 1980]


En la antología de "Poesía nórdica"
     

22.2.18

Edna St. Vincent Millay. Soneto XI

Voy a olvidarte de inmediato, amor mío,
así que procura aprovecharlos, tu breve día,
tu breve mes, tu breve medio año,
antes de que te olvide, o me muera, o me vaya.
Y hemos terminado para siempre; a la larga
te olvidaré, como ya dije, pero ahora,
si me ruegas con tu mentira más encantadora,
te brindaré a cambio mi promesa favorita.
De verdad preferiría un amor más duradero,
y que no fuera tan quebradiza una promesa,
pero es así, y la naturaleza se las ha ingeniado
para seguir avanzando sin descanso hasta ahora;
que logremos o no encontrar lo que buscamos
carece de importancia, según la biología.




En "Un palacio en la arena"
    

21.2.18

Inger Hagerup. Creo

Yo creo en muchas cosas. En la sangre. En el fuego.
Creo en senderos donde uno puede perderse.
Creo en sueños a los que uno pertenece.
Camino a ciegas. No me lleves a casa.
Deja que la noche me guíe siempre hacia adelante.
En algún lugar en la oscuridad hay una puerta entreabierta.
En algún lugar en el límite entre cuerpo y alma,
un lugar donde el propio tiempo dice detente
-es allí donde tal vez ardería mi corazón?

No me escuches. Todas mis palabras
son peligrosos profetas, falsas pistas.
Soy bastante diferente de lo que tú crees.


[Videre, 1945]


En la antología de "Poesía nórdica"
    

20.2.18

Chimamanda Ngozi Adichie. Del porqué de "Querida Ijeawele"

Cuando, hace un par de años, una amiga de la infancia que se ha convertido en una mujer brillante, amable y fuerte me preguntó cómo criar a su hija para que fuera feminista, lo primero que pensé fue que no lo sabía.
Me pareció una tarea demasiado grande.
Pero yo había hablado públicamente de feminismo y quizá eso la indujo a suponerme una experta en la materia. A lo largo de los años también había ayudado a cuidar a los bebés de mis seres queridos; había trabajado de canguro y me había ocupado de mis sobrinos. Había observado y escuchado mucho y aún había pensado más.
Para responder a la petición de mi amiga decidí escribirle una carta, que confiaba fuera sincera y práctica al tiempo que sirviera también como una suerte de mapa de mi pensamiento feminista. Este libro es una versión de dicha carta, con algunos detalles modificados.
Ahora que también yo soy madre de una niña encantadora, me doy cuenta de lo fácil que es dar consejos sobre cómo criar a los hijos cuando no tienes que enfrentarte a la enorme complejidad que comporta.
No obstante, considero una urgencia moral mantener conversaciones sinceras acerca de educar de otro modo a los hijos, de crear un mundo más justo para hombres y mujeres.
Mi amiga me respondió que "intentaría" seguir mis sugerencias.
Y, al releerlas ya siendo madre, también yo estoy decidida a intentarlo.


Del prólogo a "Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo"
    

19.2.18

Erica Jong cita a Carson McCullers

-«El amor -cita Jeffrey- es una experiencia conjunta de dos personas, pero el hecho de que sea una experiencia conjunta no implica que sea similar para las dos personas en cuestión. La persona que ama y la que es amada proceden de dos países diferentes. A menudo, la persona amada es sólo un estímulo...»
-Carson McCullers?



De "Isadora emprende el vuelo
o cómo salvar su propia vida"
     

18.2.18

Toni Morrison. Yo no valgo nada en lo que a músculos se refiere...

Yo no valgo nada en lo que a músculos se refiere, así que, bien mirado, no se puede esperar que sea capaz de defenderme sola. Pero sé bien como tomar precauciones. Lo principal es asegurarme de que nadie sabe de mí todo lo que hay que saber.


De "Jazz"
     

17.2.18

Elizabeth Hardwick. Noches insomnes

Junio. Esto es lo que he decidido hacer con mi vida en este preciso momento: me entregaré a este ejercicio de memoria transformada, distorsionada incluso, y viviré esta vida, la que vivo hoy. Cada mañana, el reloj azul y la colcha de ganchillo con sus cuadrados y sus rombos rosas, azules y grises. Cuán delicado: la obra de una anciana derrotada en un asilo miserable. La delicadeza y la miseria y la pena librando una batalla apática, eso es lo que veo. Más bella es la mesa con el teléfono, los libros y las revistas, el Times en la puerta y los camiones en la calle con su trino ronco y chirriante.


Principio de "Noches insomnes"
     

16.2.18

Angela Carter. Los espejos son objetos ambiguos

Los espejos son objetos ambiguos. La burocracia del espejo me provee de un pasaporte para el mundo; me muestra mi apariencia. Pero de qué le sirve un pasaporte a una viajera de postal? Las mujeres y los espejos disfrutan de una complicidad el uno con el otro para evadir la acción que yo/ella interpreto/interpreta que ella/yo no puede/no puedo contemplar, la acción con la que emerjo del espejo, con la que asumo mi apariencia.


De "Carne y el espejo"
De "Fuegos artificiales"
En "Quemar las naves"
     

15.2.18

Claire Bloom. Confío en que el relato de mis pasos...

Confío en que el relato de mis pasos, a veces indecisos, hacia el futuro les será útil a otras mujeres que se encuentran en una situación como la mía. La soledad es una dura consecuencia de la pérdida, y la independencia es sobrecogedora. Ahora mi futuro me pertenece de veras.


De "Adiós a una casa de muñecas"