15.11.18

Lucia Berlin. Una noche en el paraíso

A veces con los años miras atrás y dices, ese fue el comienzo de... O éramos tan felices entonces... antes... después... O piensas, seré feliz cuando... una vez consiga... si nosotros... 


Principio del relato "Una noche en el paraíso"
En el libro "Una noche en el paraíso"
    

14.11.18

Marie Luise Kaschnitz. Aún no está decidido

Que escapemos sin ser torturados, que muramos de muerte natural, que volvamos a padecer hambre, rebuscando mondas de patatas en los cubos de basura, que nos empujen como a manadas -lo hemos visto. Que aprendamos tal vez el modo de comunicarnos dando golpecitos de celda a celda, que espiemos al prójimo, y el prójimo nos espíe a nosotros, y al oír la palabra libertad tengamos que llorar. Que nos refugiemos a tiempo en una cama blanca o que nos aniquile el céntuplo hongo atómico, que logremos morir con una esperanza -aún no está decidido, nada está decidido aún.


De "Aún no está decidido"
      

13.11.18

Marta Sanz cita un poema de Adrienne Rich

La pregunta es si podemos o queremos renunciar completamente a las capitas de esa sedimentación cultural; si podemos hablarnos solo con nuestras nuevas propias palabras renunciando al lenguaje del "opresor". "Lo necesito para hablarte", nos susurra Adrienne Rich.

   Imaginar un tiempo de silencio
   o pocas palabras
   un tiempo de química y música

   los hoyuelos por encima de tus nalgas
   que mi mano recorre
   o el pelo es como la piel, dijiste

   una época de largo silencio

   alivio

   procedente de esta lengua    el bloque de caliza
   un hormigón reforzado
   fanáticos y mercaderes
   arrojados a esta costa    de verdor salvaje    de arcilla roja
   que respiro una vez
   en señales de humo,
   soplo de viento

   el conocimiento del opresor
   este es el lenguaje del opresor

   y sin embargo lo necesito para hablarte*


Yo también lo necesito. Si renunciase a él, sentiría que me corto los dedos de la mano uno tras otro como en una película sobre la yakuza.


*Fragmento del poema "Arden papeles en vez de niños" 


De "Monstruas y centauras"
    

12.11.18

Carmen Martín Gaite. Dos citas de María de Zayas y Sotomayor

Precisamente en la literatura escrita por mujeres se encuentran a veces protestas más o menos veladas contra las dificultades que los hombres ponían a su instrucción. En el siglo XVII, María de Zayas y Sotomayor dejó escrito:
Por tenernos sujetas desde que nacimos, vais enflaqueciendo nuestras fuerzas con temores de honra y el entendimiento con el recato de la vergüenza, dándonos por espadas ruecas y por libros almohadillas.
Y en otro lugar de sus Novelas amorosas y ejemplares, se quejaba en los siguiente términos:
La verdadera causa de no ser las mujeres doctas no es defecto de caudal sino falta de aplicación, porque si en nuestra crianza, como nos ponen el cambray en las almohadillas y los dibujos en el bastidor, nos dieran libros y preceptores, fuéramos tan aptas para los puestos como los hombres.


De "Desde la ventana"
     

11.11.18

Anne Carson. Domingo

Mis trapos tendidos ventean contra el gris severo del atardecer.
Es hora de cenar, el aire se hace más frío.
Se apilan las hojas en pequeños montones.
Luz en las ventanas de la cocina.
Húmedos misterios de la noche asoman apenas entreabiertos.
Es hora de llamar a mamá.
Deja que timbre.
Seis.
Siete.
Ocho..., ella
levanta el auricular, espera.
En las huecas distancias acaso los ratoncillos corretean irónicos.


De "Decreación"
     

10.11.18

Margaret Randall. Como si la silla vacía

No podemos simplemente dejarlo atrás?
preguntan los intocados,
pero dónde es atrás,
hacia qué punto cardinal
se yergue,
qué clima soporta,
qué intersección
de latitud y longitud,
el punto de la mira convergiendo
sobre su rostro hambriento?
No podemos simplemente seguir adelante?
como si la silla vacía
no estuviera metida bajo el borde de la mesa,
ese lado de la cama desierto y frío
o el espejo reflejando una cara sola
no se burlara de estas vidas 
que habitamos:
ocupantes incómodos
pagando en cuotas
por lo que ya no tenemos.
Sin él, sin ella,
sin aquellos que arrancaron
de este aire que respiramos
ya no poseemos nuestras vidas
el espacio que nos rodea,
sonidos dulces de la calle o el campo. 
Sin ellos
no podemos seguir adelante,
porque cómo van a encontrarnos
cuando vuelvan trastabillando a casa?


De "Como si la silla vacía"
     

9.11.18

Anne Sexton. Cuando el cristal de mi cuerpo se rompió

Oh, madre del sexo,
señora del sorprendente abrazo,
de dónde vienen esas manos?
Un hombre, el Moby Dick de un hombre,
un nadador yendo arriba y abajo en su cerebro,
la dulzura del vino en la yemas de sus dedos,
de dónde vienen esas manos?
Nací como una niña de cristal y nadie me cogió
salvo para quitarme el polvo,
Él me ha cogido y me ha lamido viva.

Manos
creciendo como hiedra sobre mí,
manos saliendo de mí como pelo,
y aún convirtiéndose en hierba ardiendo,
plantando un lirio en mi boca,
hilado y azul,
los pezones convirtiéndose en alas,
los labios convirtiéndose en días que no darán a luz,
días que no nos sostendrían en su casa,
días que no nos envolverían en su regazo secreto,
y todavía manos, manos saliendo de cuadros,
manos escurriéndose por las paredes,
manos que excitan la inconsciencia,
como un viento,
un viento extraño
desde algún trópico
haciendo una tormenta entre mis piernas ciegas,
dejándome quitar la máscara de niño de mi cara,
mientras que todos los juguetes del pueblo caen
y me hundo suavemente en
en país del corazón.




De "Calle de la Misericordia 45"
     

8.11.18

Madame Roland. Es verdad que las cosas raramente son lo que parecen...

Es verdad que las cosas raramente son lo que parecen, y así las épocas de mi vida en las que he disfrutado de más calma o he sufrido mayores pesares son a menudo totalmente diferentes de lo que los demás podrían pensar. Y es que la felicidad debe más a los afectos que a los acontecimientos.


De "Memorias privadas"
    

7.11.18

Svetlana Alexievich. El fin del "Homo sovieticus"

Apuntes de una cómplice

   Nos estamos despidiendo de la época soviética, de esa vida que era la nuestra. Yo intento escuchar honestamente a todos los actores del drama del socialismo...
   El comunismo se propuso la insensatez de transformar al hombre "antiguo", al viejo Adán.  Y lo consiguió. Tal vez fuera su único logro.  En setenta y pocos años, el laboratorio del marxismo-leninismo creó un singular tipo de hombre: el Homo sovieticus. Algunos consideran que se trata de un personaje trágico; otros lo llaman sencillamente sovok [pobre soviet anticuado]. Tengo la impresión de conocer bien a ese género de hombre.  Hemos pasado muchos años viviendo juntos, codo con codo. Ese hombre soy yo. Ese hombre son mis conocidos, mis amigos, mis padres. Durante años viajé recogiendo testimonios por toda la antigua Unión Soviética, porque a la categoría de Homo sovieticus no sólo pertenecen los rusos, sino también los bielorrusos, los turkmenos, los ucranianos y los kazajos... Ahora vivimos en Estados distintos y hablamos lenguas distintas, pero seguimos siendo inconfundibles. Se nos distingue a la primera! Todos los que venimos del socialismo nos parecemos al resto del mundo tanto como nos diferenciamos de él: tenemos un léxico propio, nuestra propia concepción del bien y el mal, de los héroes y los mártires. En los testimonios que recojo aparecen constantemente palabras y expresiones que hieren el oído: disparar, fusilar, liquidar, mandar al paredón, y otras que constituyen las variantes soviéticas de la desaparición: arresto, diez años de condena sin derecho a correspondencia, emigración. Que valor puede tener la vida humana, si llevamos grabado en nuestra memoria que millones de personas morían hace muy pocos años? Estamos llenos de odio y perjuicios. Los hemos heredado del Gulag y la guerra horrible que libramos. De la colectivización, la eliminación de los kulaks, las deportaciones de pueblos enteros...
   Así fue el socialismo y ésa la vida que tuvimos. No solíamos hablar de ella antes. Pero ahora que el mundo ha mutado incontrovertiblemente, aquellas vidas nuestras interesan a todos, no importa cómo fueran, eran las vidas que nos tocó vivir. Yo escribo, reúno briznas, las migas de la historia del socialismo "doméstico", del socialismo "interior"... Estudio el modo en que consiguió habitar en el espíritu de la gente. Siempre me ha atraído ese espacio minúsculo, el espacio que ocupa un solo ser humano, uno solo... Porque, en verdad, es ahí donde ocurre todo. 


De "El fin del "Homo sovieticus""
     

6.11.18

Miyó Vestrini. Testamento

A quién dejarás tus cosas cuando te mueras?
Con los ojos absolutamente abiertos,
cae un golpe de sol sobre la cesta de frutas.
La primavera no es predecible.
Deja,
yo haré la lista y enviaré las cartas.
Y si no puedes dormir,
habrá tiempo para encerar la mesa del comedor.
Falta jabón para lavar,
las naranjas están podridas,
la bañera llena de pelos y grumos.
Nadie,
que yo conozca,
ha deliberado sobre su desaparición.


De "Valiente ciudadano"