23.7.17

Esther Tusquets. Que seas feliz...

Que seas feliz (con lo mucho que cuesta conseguirlo y con lo poco que suele durar!), que las cosas te vayan bien, incluso el modesto logro de que lleves una existencia agradable o de que te diviertas, es vivido por otros -en ocasiones por tus propios amigos, por personas que te quieren- como un agravio.


De "Pequeños delitos abominables"

22.7.17

Sofía Fedórchenko. No guardo rencor por lo anterior...

No guardo rencor por lo anterior: lo que pasó, pasó. Pero ya no volveré a permitir este trato en adelante. Si toca, es mejor tirarse de cabeza a un remolino.


De "El pueblo en la guerra. La revolución"
    

21.7.17

Tess Gallagher. Ébano

Necesito el latir de estas olas oscuras en mi sueño.
De qué otro modo recuperar el acre
aliento del clavel, que se renovaba en nosotros
noche tras noche? Yacer junto al amado
significaba disfrutar del jardín en todas las estaciones.
Ahora lo veo. Delicadamente, y sin
que el falso lustre del dolor atraiga
la memoria hasta la fragancia pura.
En el flujo y reflujo de las piedras debajo de la casa,
un espíritu amante tamiza y baña sus pesos,
y las que fueron lágrimas en alguna leyenda oriental
son vigorosamente borradas por la erosión. Y tú,
que fuiste una piedra tan sólo, me enseñaste a ser piedra.
Lo que supone burlarse de la contención en su rica periferia.
Lo gris, lo verde en mi negrura.



De "El puente que cruza la luna"

20.7.17

Delphine de Vigan. Días sin hambre

Era algo externo a ella que no sabía nombrar. Una silenciosa energía que la cegaba y gobernaba sus días. Una forma de colocón también, de destrucción.
Todo sucedió paulatinamente. Hasta llegar a eso. Sin que acabara de darse cuenta. Sin que pudiera enfrentarse a ello. Recuerda la mirada de la gente, el miedo que se reflejaba en sus ojos. Recuerda esa sensación de poder, que alejaba cada vez más los límites del ayuno y del sufrimiento. Las rodillas que entrechocan, los días enteros sin sentarse. El cuerpo, que vuela desvalido por encima de las aceras. Más adelante, las caídas en la calle, en el metro, y el insomnio que acompaña al hambre, ya imposible de reconocer.
Hasta que el frío invadió su cuerpo, inimaginable. Un frío que le anunciaba que había llegado al final y que tenía que elegir entre vivir o morir.


Principio de "Días sin hambre"
    

19.7.17

Ana Blandiana. Acerca del país del que venimos

Vamos a hablar
Acerca del país del que venimos.
Yo vengo del verano,
Es una patria frágil
Que cualquier hoja
Puede apagar al caer,
Pero el cielo está tan cargado de estrellas
Que a veces llegan hasta el suelo
Y si te acercas oyes cómo la hierba
Hace cosquillas a las estrellas entre risas
Y las flores son tantas
Que te duelen
Las órbitas resecas por el sol,
Mientras soles redondos penden
De cada árbol;
De donde yo vengo
Sólo falta la muerte,
Hay tanta felicidad
Que casi te entra sueño.


De "Octubre, noviembre, diciembre"
 

18.7.17

Siri Hustvedt. El verano sin hombres

Poco tiempo después de que él dijera la palabra pausa me volví loca y tuvieron que ingresarme. No dijo no quiero volver a verte más ni se acabó, pero después de treinta años de matrimonio sólo me bastó escuchar pausa para convertirme en una lunática cuyos pensamientos explotaban, rebotaban y chocaban entre sí como palomitas de maíz saltando dentro de su bolsa en el microondas. Hice esta penosa reflexión mientras yacía en mi cama del Pabellón Sur del hospital, tan saturada de Haldol que era incapaz de moverme. Las odiosas y monótonas voces que escuchaba se habían atenuado, pero no habían desaparecido del todo, y cuando cerraba los ojos veía personajes de dibujos animados corriendo por colinas rosadas para luego desaparecer entre bosques azules. Al final, el doctor P. me diagnosticó un Trastorno Psicótico Transitorio, conocido también como Psicosis Reactiva Transitoria, lo que viene a significar que realmente estás loca aunque no por mucho tiempo. Si el trastorno dura más de un mes es necesario buscarle otra etiqueta.


Principio de "El verano sin hombres"
    

17.7.17

Edna St. Vincent Millay. Maleza

Si crezco llena de amargura,
como un árbol raquítico y nudoso,
cargando de mi juventud ásperamente
un arrugado fruto que marchita la boca;
si de mis ramas macilentas
hago una Casa Inhóspita,
desde la cual nunca miro
hacia el cielo y el agua,
bajo la cual me escondo
a escuchar como afuera pasa el día;
es que es un viento demasiado fuerte
cuando era joven me dobló la espalda,
es que temo a la lluvia
por si vuelve a magullarme.




En "Un palacio en la arena"
     

16.7.17

Tove Ditlevsen. Domingo

nunca ocurre nada los domingos.
Nunca encuentras un nuevo amor
en domingo.
Es el día de los infelices.
Día de pensión o día de familia.
Las horas más dolorosas de la amante
cuando se imagina a su amado
con sus hijos en las rodillas
mientras su mujer, sonriente,
entra y sale con tentandoras bandejas.
Un día maldito.

Alguna vez tuvo que haber sido diferente.
Por qué si no tendríamos todos
que esperar con ansias el domingo durante toda la semana?
Quizá cuando íbamos a la escuela?
Pero ya entonces las campanas sonaban
compungidas y grises como lluvia y muerte.
Ya entonces las voces de los adultos
eran débiles e insonoras como si buscasen a tientas
y en vano las palabras dominicales.

El olor a humedad y a pan mohoso,
a sueño, botas de goma y achicoria
ya subía entonces por la escalera
y la calle, que estaba dura, vacía y diferente
de una manera desolada-
El olor dominical nos forraba
con la gruesa capa de la decepción
que sigue a una expectativa
sin meta específica.

Pero, entonces cuándo? En un lugar anterior a la memoria
hubo felicidad, una expectativa irresistible
que todavía nadie había sido capaz de defraudar.
Entonces las campanas significaban que papá estaba en casa,
el bigote, las negras cejas y el olor a tabaco mascado
estaban allí y allí quedaban, en un lugar cercano,
y quizá la risa de tu joven madre
sonaba más alegre que los otros días.

Es domingo. Tú nunca encontrarás
un nuevo amor ese día.
Estás sentada en el cuarto de estar
apabullada y rígida como una figura de cartón
a los ojos de los niños.
Escarban con los pies
y se pelean sin energía.
"Deberíamos hacer algo", dices.
"Sí", dice una voz detrás del periódico.
Entonces os calláis los dos, porque todo lo que tenéis ganas
de hacer es oculto y secreto
y sería inaceptable para el otro.

Las campanas de la iglesia suenan. Las narices de los niños
se llenan de desesperanzado olor heredado.
Sobre sus dulces rostros se desliza
una fealdad pasajera.
Una luz marchita
nace en sus ojos.

Pero todos esperamos el domingo
toda la semana, toda nuestra vida,
esperamos la ilusión de cientos
de largos domingos vacíos, agotadores.
Día familiar, día de pensión,
el infierno de los amantes secretos.
Ese día en que la nauseabunda grisura de los adultos
impregna a los niños y establece
la incomprensible melancolía dominical de los años venideros.


[Den hemmelige rude, 1961]


En la antología de "Poesía nórdica"
    

15.7.17

Zora Neale Hurston. Sus ojos miraban a Dios

Los barcos llevan a bordo en la distancia los sueños de los hombres. Para unos arriban a puerto en seguida arrastrados por la marea. Para otros, navegan por siempre en el horizonte, sin perderse de vista, sin tocar tierra jamás, hasta que quien los contempla aparta al fin los ojos con resignación, burlados sus sueños por la muerte y el tiempo. Tal es la vida de los hombres.
Las mujeres, en cambio, olvidan todo aquello que no desean recordar y recuerdan todo lo que no desean olvidar. El sueño es la verdad. Así, ellas viven y actúan en consecuencia.


Principio de "Sus ojos miraban a Dios"
    

14.7.17

Natalia Ginzburg. Las mujeres son una estirpe desgraciada e infeliz...

Las mujeres son una estirpe desgraciada e infeliz con muchos siglos de esclavitud a sus espaldas y lo que tienen que hacer es defenderse con uñas y dientes de su malsana costumbre de caer en el pozo, porque un ser libre no cae casi nunca en el pozo ni piensa siempre en sí mismo, sino que se ocupa de todas las cosas importantes y serias que hay en el mundo y solo se ocupa de sí mismo esforzándose por ser día a día más libre. La primera que debe aprender a actuar así soy yo, porque de lo contrario seguro que nunca podré hacer nada serio y el mundo no progresará mientras esté poblado por una legión de seres que no se sienten libres.


De "A propósito de las mujeres"