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9.12.15

Edith Sitwell. Lágrimas

Tuvieron mis lágrimas el resplandor de Orión con sextuplo de soles y el millón
De flores de los campos del cielo donde los sistemas solares se asientan.
Las rocas de grandes diamantes en lo más agitado de la ola transparente,
Por las heladas de Mayo y la temprana luz, ya granada, más diamantes engendran.
Derramé lágrimas por las glorias del aire, por los millones de albas
Y los esplendores dentro del corazón del Hombre en dura contienda con la oscuridad;
Lloré por las hermosas reinas del mundo reluciendo como macizo de flores,
Ahora cogidas, algunas a las seis, otras a las siete, pero todas en la mañana de la Eternidad.
Pero mis lágrimas han disminuidos ya y caen como las horas:
Lloro por Venus cuyo cuerpo se ha transfigurado en una metafísica ciudad
Cuyo latido es ahora el retumbo de las revoluciones, -por el amor transformadas
En la misericordia del hospital, en la esperanza de los sabios por el futuro,
Y por el Hombre oscurecido, esa compleja multiplicidad
De aire y agua, planta y animal,
Duro diamante, sol infinito.

31.8.15

Edith Sitwell. Verde fluye el río de Leteo

Verde fluye el río de Leteo. -Oh
Lento río de Leteo.
Donde en las venas estaba el fuego- y no obstante la fiebre
La hierba crece-
La verde hierba crece...

Me detuve cerca de la Ciudad de las Llanuras.
Las muchachas daban caza a sus corazones como a las alborozadas mariposas
En los campos veraniegos-
Oh plumón evanescente de tus vibrantes alas
Tal los aires y las mariposas en el Camino de la Nada hacia Ninguna Parte!

Pero en la sequía del verano
Desaparecí porque era una Columna de Fuego; era la Destrucción
Incesante, encarnada y encarnadina.

Fui la Aniquilación
No obstante blanca como el Mar Muerto, blanca como la Ciudad de las Llanuras.
Pues puse oídos al mediodía y a mis venas
Que amenazaban truenos, y al corazón de las rosas.

Tomé el rumbo que quise-
Pero larga es la terrible Calle de la Sangre
Que en otro tiempo sólo me pareció parte de la rojez del estío 
Se ensancha perennemente y no hay regreso
Sino exclusivamente fuego, aniquilación, incendio.

Creí que el camino de la Sangre jamas acabaría
Mas ahora únicamente el trébol rojo
Reposa sobre el aliento del león y la boca del amante-

Y verde fluye el río de Leteo-. Oh
Largo río de Leteo
Sobre la ciudad de Gomorra y el fuego...




De "Cánticos del sol, de la vida y de la muerte"

28.2.15

Edith Sitwell. Canción

Somos las tinieblas en el ardor del día,
Las desenraizadas flores en el aire, la frescura. Somos el agua
Posada en las hojas en presencia de la Muerte, nuestro sol
Cuyo intenso calor nos arrebata... Nos confundimos
Con el corazón de la rosa, hija de la Belleza.

Somos las criaturas del verano, el aliento del anochecer, los días
Cuando todo puede esperarse. Somos la irretornable sonrisa
Del ausente vislumbrada en las hojas del estío-
Aquel sol y sus desdeñantes luces falaces.




De "Cánticos del sol, de la vida y de la muerte"

18.11.14

Edith Sitwell. Una canción en la mañana

En su noche de hojas la sollozante rosa
Dijo suspirando: «Ensombrecido está mi corazón y sombrío mi secreto amor.
No aparezca el fuego que habita en tu corazón ni su fulgor
Porque contemplar un arcoíris en la noche
Será la predicción de tu derribo.»

Pero vino la mañana y los grandes rocíos. Entonces la filosofía
De la lobreguez del corazón tuvo su fin. Y de la crisalida de mi etéreo reposo
Que se aquieta en mi forma como la luz o el rocío
Alcé y replegué mis alas: me alejé
De la porfídica oscuridad. Igual que la rosa
Tomé también mis cuidados en el matinal rocío
Viendo que vuelven lo inmóvil y la hora acabada
Para hacer desaparecer el estigma de nuestras manos. Y también en la mañana
Estoy como la rosa que aclama los encendidos alborozos y las quemantes pesadumbres
Caídas de las jóvenes venas y del corazón de la primavera; ya una vez detuvieron
La incitación al incendio del mundo y la rojez del verano,
La esperanza de la rosa. Porque pronto vendrá la mañana
Cuando la arcaica Prudencia y su invernal sueño
No sean más que la veleidad de la rosa...
La lumbre de las lágrimas semejará sólo el esplendor de la rosa

-Tampoco la tristeza será más oscura que su noche de hojas.



De "Cánticos del sol, de la vida y de la muerte"

25.9.07

Edith Sitwell

Edith Sitwell, Dame Edith Louisa Sitwell, DBE (Scarborough, 7 de septiembre de 1887 – 9 de diciembre de 1964) fue una poetisa y crítica británica.



Obras citadas en este blog: