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16.2.13

Pino Betancor. La intrusa

Ha venido la intrusa nuevamente.
La falda volteando en la cintura,
la blusa, abierta flor, sobre la carne
redonda y perfumada de los senos.

He sentido sus ojos penetrarse
como lluvia de otoño en la pradera
silenciosa y sombría de mi cuerpo,
gotas de fría luz, aves de presa.

He sentido sus ojos penetrarme.
Ojos de azul oscuro, ojos de noche,
donde habita el insomnio, donde sueñan
los incansables pájaros del viento.

Ha venido la intrusa nuevamente,
quién sabe de qué sitio, de qué tiempo
perdido en una esquina del espacio,
de qué ciudad sin nombre, de qué cielo.

Es la hermana gemela de otra vida,
en la que ya no existo. Es la sombra,
el aroma perdido del recuerdo,
la mutilada voz de la memoria.

Está frente a mi puerta. Ella me mira
y yo cierro los ojos por no verla.

De la antología general de poetisas españolas
Tomo III: de 1940 a 1975
de la editorial Torremozas.

26.1.13

Elena Martín Vivaldi. Otro domingo


Leyendo un libro de Virginia Woolf


Y es de nuevo domingo.
Y la tarde envejece,
y tiene un corazón lastimado de nombres,
herido de renuncias,
y un silencio despierto por anónimos pasos,
pulso gris de la casa.
Y estoy sola
y leo
un libro:
alma
que se desnuda,
que dice del recuerdo,
de la vida que pasa,
de los hombres que existen, a pesar de su historia;
de problemas y nimios sucedidos,
de cosas que, sin embargo,
ponen su temblor hacia el labio.
Y estoy sola,
y quisiera
que el teléfono hablara,
que hablaran los extraños,
que cruzaran imágenes,
las próximas y ausentes.
Imagen,
compañía,
voces que se entrelazan.

Y es domingo.
Y como siempre es tarde.
Debo negarle al llanto
su alivio de almohada,
su consuelo prohibido
por leyes de esta hora.
Y debo estar en pie,
desviar la mirada,
arrinconando el fácil peligro a la tristeza,
negándome a su astuta
maquinación,
su trampa.
Pero ya es noche. Escribo
—y estoy sola— y el mundo
gime. Existen calles, tráfico,
enamorados, gentes,
las ciudades.
Hay un hombre,
otro hombre,
más dolor,
risas, luces.
Hay crímenes, angustias.
Y chocan
por el aire palabras sin sentido.

Y estoy sola, es domingo.
Un cigarrillo ... , otro,
un contener las manos
que descubren, apresan la soledad.

Es la vida. Página densa, en blanco,
colmada,
rota,
sucia de barro;
alucinante,
limpia,
manancial, casi río.
Vida.

Ya no hay tarde. Es domingo,
y escucho
otra vez el silencio.


de la Antología general de poetisas españolas
Tomo III: De 1940 a 1975
  

4.11.12

Ana María Moix. Un pájaro azul y el horizonte...

Un pájaro azul y el horizonte lejos. El mar regresaba despacio, a mis espaldas, sin alcanzarme nunca. Recogeré las flores en la arena como si fuera la primera vez que sueño sobre la playa.

(De Baladas del dulce Jim)

Antología general de poetisas españolas
Tomo III: de 1940 a 1975
de la editorial Torremozas

2.11.12

Clara Janés. La primera palabra...

La primera palabra
será también la última,
latido, puro esbozo, salutación al cantico;
y será conocida pues niega el transcurrir.
Jardín ameno son
luz y forma que nos ceden espacio
y cumplimiento
para posar la voz.
Y volverá a llenarse la boca de maleza
y será amor la última palabra.

(De Ver el fuego)
Antología general de poetisas españolas
Tomo III: De 1940 a 1975
De la editorial Torremozas