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14.2.22

Aphra Behn. La amante dispuesta. Canción

Aminta me condujo a una arboleda,
donde todos los árboles nos cubrían;
el propio Sol, pese a haberlo intentado,
no consiguió traicionarnos.
   
El lugar, seguro de ojos humanos,
ningún otro tenor permite,
excepto cuando los vientos que, suavemente, crecen
besan a las reclutas ramas.
   
Allí, nos sentamos sobre el musgo,
y comenzamos a hacernos
mil trucos amorosos para pasar
el calor de todo el día.
   
Muchos besos me daba él,
y yo los mismos le devolvía,
de recibir feliz me hacía 
lo que no me atrevo a pronunciar.
   
Sus ojos de ensueño ayuda no precisaban
para contar su suavizante cuento;
en ella eso fuego ya era,
fácil era eso para dominar.
   
No hacía sino besarme y apretarme contra sí, 
mientras esos mismos pensamientos expresaba,
y sobre la tierra, suavemente, me recostaba. 
Ah! quién adivinará lo que pasó después?


En la antología "El canto de la décima Musa.
Poesías del Renacimiento y el Barroco"
   

23.11.12

Aphra Behn. Reflexión: una canción


Lamentando el rigor de su destino
    la pobre y perdida
Serena a una ribera sola subió,
    y en su orilla sentada,
sus ojos, como si sobrante fuera
    el habla de su boca,
con lágrimas silentes revelaron
    el porqué de su yerro.

Pero, ay de mí! tan débiles eran,
    que en su hinchada pena
ni suspiros ni lágrimas concebían.
    Hablar o morir debe,
pero así finalmente se quejaba:
    es esta la fe -dijo-
que vos me concedeis, cruel amante,
    por la que yo os di?

Sabe el cielo con cuánta inocencia
    he inclinado mi alma
al dulce encanto de tu elocuencia,
    y os di lo que era mío.
No aparté en mi despensa alimento,
    pero a tus pies extendía
esas armas que antes conquistaban,
    pese a tus otros trofeos.

Tus ojos en silencio me hablaban
    de tal forma de amor,
que fue tan fácil para ti el triunfo
    como traicionar más tarde.
Y mi atenta alma cuando vos hablabais,
    quedaba por halagos
sin control atrapada y perdida,
    tal música adornaba tus palabras.

Ay! Cuánto tiempo en vano vos luchasteis
    por desviar mi frialdad!
Con tu amor cuánto tiempo me asediaras,
    mucho antes de ganarme!
Que artes usabais! Qué obsequios me ofreciais!
    Qué canciones! Qué cartas!
De nada prescindió para invadirme,
    con sus ojos e ingenio.

Hasta que obligaba por deberes,
    ganada por perjurios,
a todo renuncié sin hacer caso,
    y rápido fui presa.
Mientras mi ardiente llama aumentaba,
    decaia la tuya,
pues el placer robado que obligó antes
    tu estancia, ya no agrada.

A menudo testigos fueron prados,
    fuentes y arboledas
de nuestras horas y votos de amor;
    de tu traición testigos.
Caerán tus hojas, nunca más ya alegres,
    secos y exhaustos tus ríos,
mientras en tu orilla melancólica,
    recostada yo muero.

De "Las fábulas del deseo y otros poemas"
  

16.4.12

Aphra Behn. Puesto que el amor...

   "Puesto que el amor es el sentimiento más noble y divino del alma, debemos en justicia atribuirle todos los verdaderos placeres de la vida. Sin él el hombre se encuentra incompleto e infeliz."

De "La hermosa casquivana
o Los amores del príncipe Tarquino y Miranda"

7.3.12

Aphra Behn. Oroonoko

   "No pretendo, al contaros esta historia del príncipe esclavo, entretener al lector con las aventuras de un héroe inventado, cuya vida y fantásticas andanzas se pueden manejar según el capricho del poeta ni, al contaros la verdad, planear adornarla con ningún episodio añadido, sino tan sólo con aquellos que verdaderamente le ocurrieron. Y así viene al mundo, sencillamente, apoyada en sus méritos propios y en sus intrigas reales, pues hay bastante realidad para sustentarla y hacerla entretenida sin añadir invenciones."

Principio de "El príncipe Oroonoko
o
el príncipe esclavo"

28.4.07

Aphra Behn

Aphra Behn (Wye, Kent, 10 de julio de 1640 - Londres, 16 de abril de 1689), escritora y espía británica.

***


Aphra Behn nació en el año 1640, no se sabe la fecha exacta (pero se cree que debió ser en el mes de julio), en Harbledown, cerca de Canterbury o en Wye, cerca de Kent, según con quien hables.

Como tampoco se sabe si fue hija de un barbero llamado John Amis y su esposa Amy; o de una pareja que se apellidaba Cooper; o que su padre se llamaba Bartholomew Johnson y su madre Elizabeth Denham... no hay ninguna evidencia que confirme ninguna de las tres versiones.
Dicen que siendo muy joven fue llevada a Surinam (en la Guayaba holandesa), donde fue testigo de varias rebeliones de esclavos, que probablemente inspiraron su novela "El príncipe Oroonoko".
Dicen que con dieciocho años volvió a Londres, corría el año 1658, y que en el 1664, se casó con un comerciante alemán, de apellido Behn, y que gracias a ese matrimonio, pudo alternar con lo mejor de la sociedad.
Dicen que tres años después de casarse, enviudó... y que tras eso, se habló bastante de sus conquistas amorosas (entre las que hay quien cuenta al mismísimo rey Carlos II)
Dicen que durante la guerra entre Inglaterra y Holanda trabajó como espía, bajo el nombre de Astrea; que perdió su fortuna, e incluso que pasó un tiempo en la cárcel por deudas, por lo que a partir del año 1670, empezó a vivir de la literatura (encontrando así la única manera de sobrevivir y mantener su independencia). De hecho se la considera una de las primeras (hay quien dice que la primera) escritoras profesionales de la literatura inglesa.
Dicen que fue amiga de importantes escritores de la época, como por ejemplo John Dryden.
En el año 1688 se publicó su novela mas conocida: "El príncipe Oroonoko".
Escribió obras de teatro, poesía y prosa; y dicen que también se dedicó a hacer traducciones del francés y del latín...
Fue muy popular en su época.
Murió en Londrés el 16 de abril de 1689 y fue enterrada en la abadía de Westminster.
Pd. Virginia Woolf reivindicó su figura, tanto en "Un cuarto propio" como en algunos de sus ensayos sobre las mujeres y la literatura.




Obras citadas en este blog: