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16.2.22

Angela Carter. Memoria

Memoria, origen de la narración, memoria, barrera contra el olvido; memoria, almacén de mi ser, esos delicados filamentos de mí misma que yo misma tejo y que con el tiempo terminan siendo una telaraña con la que atrapar tanto mundo como me sea posible. En el centro de mi red autotejida puedo descansar, en la serenidad de mi autoposesión. O eso haría, en caso de poder.


De "La casa escarlata"
uno de los Cuentos no antologados (1970-1981)
en el libro "Quemar las naves"
      

16.2.21

Angela Carter. Cenicienta o el fantasma de la madre. Tres versiones de un cuento

I. Las chicas mutiladas

Pero aun en el caso de que pudieseis separar fácilmente el cuento de Cenicienta y centrarlo en las hermanas mutiladas... de hecho, sería fácil pensar en ello como un cuento sobre cortar pedazos de mujeres para que encajen, una especie de ritual cercenador similar a la circuncisión; aun así, el cuento siempre empieza no con Cenicienta ni con las hermanastras, sino con la madre de Cenicienta, como si en realidad siempre fuese la historia de la madre por más que, al principio del cuento, la madre misma está a punto de salir de la narrativa porque se encuentra a las puertas de la muerte: "La esposa de un hombre rico se puso enferma y, percibiendo que su fin estaba próximo, llamó a su única hija junto al lecho".
Fijaos en la ausencia del esposo/padre. Aunque la mujer se define por su relación con él ("esposa de un hombre rico"), la hija es suya sin ambigüedad alguna, como si sólo fuese de ella, y el drama entero concierne sólo a las mujeres, acaece casi exclusivamente entre mujeres, es una lucha entre dos grupos de mujeres (en el rincón de la derecha, Cenicienta y su madre; en el rincón de la izquierda, la madrastra y sus hijas, a las que el padre reconoce, pero, en cualquier caso, todo obedece a la necesidad textual y biológica simultaneamente).
En el drama entre las dos familias femeninas opuestas a causa de su rivalidad con los hombres (marido/padre, marido/hijo), los hombres parecen poco menos que víctimas pasivas de sus caprichos, aunque su significación es absoluta porque es ("un hombre rico", "el hijo de un rey") económica.


Principio de "Cenicienta o el fantasma de la madre. 
Tres versiones de un cuento"
uno de los cuentos de "Fantasmas americanos
y maravillas del viejo mundo"
En el libro "Quemar las naves"
       

9.4.18

Angela Carter. Esta colisión de mi calendario interno...

Hasta llegar, como si atravesara una barrera blanda, a esta colisión de mi calendario interno, en la que las fechas se derriten como caramelo, con la blanda inexorabilidad del tiempo del que no soy todavía por completo las ruinas (aunque la piel no se me acomoda al cuerpo como antes, las encías se me tornan huidizas a gran velocidad, los muslos se me arrugan como gasa). Cuarenta.
El significado, el verdadero significado de tener cuarenta años es que una está, a lo largo del tiempo asignado, más cerca de la muerte que del nacimiento. A lo largo de la existencia de la que ahora rebaso la mitad. Pero, de hecho, acaso no nos encontramos siempre, en cierto sentido, pasada la mitad, dado que sabemos cuándo nacimos, pero no sabemos...?


De "La cosedora de retales"
uno de los Cuentos no antologados (1970-1981)
en el libro "Quemar las naves"
      

16.2.18

Angela Carter. Los espejos son objetos ambiguos

Los espejos son objetos ambiguos. La burocracia del espejo me provee de un pasaporte para el mundo; me muestra mi apariencia. Pero de qué le sirve un pasaporte a una viajera de postal? Las mujeres y los espejos disfrutan de una complicidad el uno con el otro para evadir la acción que yo/ella interpreto/interpreta que ella/yo no puede/no puedo contemplar, la acción con la que emerjo del espejo, con la que asumo mi apariencia.


De "Carne y el espejo"
De "Fuegos artificiales"
En "Quemar las naves"
     

11.1.18

Angela Carter. Una señora muy señoreada y su hijo en casa

   -Obligada a recluirme en mí misma, me volví estudiosa: me hacía ocho kilómetros hasta la biblioteca pública con los zuecos resquebrajados. Leía, leía, leía. Lo que fuese, todo lo que pillase... (...)
   "Pero era una adicta sin remedio, tanto valor tenían para mí aquellos libros que los llevaba a cuestas pegados al corazón, debajo de la camisola andrajosa fruto de la caridad de la parroquia, pero encima de la capa de papeles de periódico en la que mi madre nos envolvía para que no pasasemos frío, y que renovábamos cada otoño.
   "Mi mente creció en la oscuridad como una flor. Pero mi aislamiento aumentó. No podía transmitirles a mis padres mi amor, mi fascinación, mi auténtica avidez de cosas para el espíritu, para el intelecto... ni a mis profesores, puesto que los detestaba. 


De "Una señora muy señoreada y su hijo en casa"
De "Obra temprana"
En "Quemar las naves"
    

2.7.06

Angela Carter

Angela Carter, de soltera Angela Olive Stalker (Eastbourne, Sussex, 7 de mayo de 1940 - Londres, 16 de febrero de 1992) fue una periodista y novelista británica.


Obras citadas en este blog: