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23.4.26

Annie Ernaux. El lugar

Hice los exámenes prácticos de aptitud pedagógica en un instituto de Lyon, por la zona de la Croix-Rousse. Un instituto nuevo, con plantas en la parte reservada a la administración y al cuerpo docente, y una biblioteca con el suelo enmoquetado de color arena. Allí esperé a que vinieran a buscarme para dar mi clase, objeto del examen, ante el inspector y dos asesores, profesores de letras muy reputados. Una mujer corregía exámenes resueltamente, sin dudar. Me bastaba con salir airosa la siguiente hora para poder hacer lo mismo que ella durante toda mi vida. Ante una clase de bachillerato de ciencias expliqué veinticinco líneas -había que numerarlas- de Papá Goriot, de Balzac.


Principio de "El lugar"
    

7.10.25

Annie Ernaux. La otra hija

La maldición de los niños es que creen.
Flannery O'Connor
Los violentos lo arrebatan


Es una foto color sepia, ovalada, pegada al cartón amarillento de una carpetilla, muestra a un bebé posando de tres cuartos en unos cojines festoneados superpuestos.


Principio de "La otra hija"
     

4.5.25

Annie Ernaux. Lo que ellos dicen o nada

A veces siento que tengo secretos. En realidad no son secretos, simplemente no quiero hablar de ello, y además estas cosas no se pueden contar a nadie. Demasiado raras.


Principio de "Lo que ellos dicen o nada"
    

21.1.25

Annie Ernaux. La ocupación

He querido escribir como si tuviera que estar ausente cuando se publicara el texto. Escribir como si tuviera que morir y ya no hubiera jueces. Aunque sea una ilusión, quizá, creer que el advenimiento de la verdad dependa solo de la muerte.


Principio de "La ocupación"
    

9.1.25

Annie Ernaux sobre la lectura de El segundo sexo de Simone de Beauvoir

Y me tropecé con Beauvoir, bueno, no literalmente, porque nunca nos encontramos ni hablé con ella en persona -intercambiamos solamente un par de cartas, tras la publicación de mis primeros libros-, sino con El segundo sexo, a mis dieciocho años. Recuerdo aquella experiencia de lectura, durante un mes de abril lluvioso, como una revelación. Todo lo que había vivido los años precedentes, el malestar, se aclaraba de repente. De aquello me viene, creo yo, la certeza de que la toma de conciencia, aunque no resuelva nada por sí misma, es el primer paso hacia la liberación, hacia la acción.


De "La escritura como un cuchillo"
     

16.10.24

Annie Ernaux. Los años

Todas las imágenes desaparecerán.
la mujer en cuclillas que orinaba a plena luz del día detrás de un barracón que hacía las veces de bar, junto a las ruinas, en Yvetot, después de la guerra, se subía las bragas de pie, con la falda remangada, y se volvía al bar
la cara cubierta de lágrimas de Alida Valli bailando con George Wilson en la película Una larga ausencia


Principio de "Los años"
    

22.7.24

Annie Ernaux. La escritura como un cuchillo

Desde hace seis años, mantenemos Frédéric-Yves Jeannet -que vive en los Estados Unidos- y yo una correspondencia a la vez fiel y espaciada. En su libro Cyclone, publicado en Francia en 1997, reconocí el compromiso absoluto de un escritor con una búsqueda cuyo objeto, la herida siempre abierta, aparece y huye sin cesar, así como toda la belleza de una escritura que retoma y mezcla los mismos motivos, lugares y escenas, en una sinfonía suntuosa y desgarradora. Los siguientes, Charité y, recientemente, La Lumière naturelle, muestran la prosecución de esta empresa singular, sin concesiones. El año pasado, Frédéric-Yves Jeannet me preguntó si aceptaría que tuviéramos una conversación sobre cuestiones de escritura y sobre mis libros, a través, si no tenía inconveniente, del correo electrónico. Sería algo muy libre, sin duración definida ni finalidad precisa. Esa ausencia de condicionantes, esa incertidumbre, incluso, sobre su designio y la forma enteramente escrita del intercambio me tentaron.


Principio de "La escritura como un cuchillo"
    

1.2.24

Annie Ernaux. Los armarios vacíos

Cada hora hago tijera, bicicleta o el ejercicio de pies en la pared. Para acelerar la cosa. Inmediatamente se despliega un calor extraño en alguna parte de mi bajo vientre, como una flor. Violácea, podrida. Sin dolerme. El dolor viene justo después en forma de avalancha invadiéndolo todo y en particular las caderas hasta extinguirse en la parte superior de los muslos. Casi un placer.


Principio de "Los armarios vacíos"
    

16.7.23

Annie Ernaux. Memoria de chica

Hay seres que se ven anegados por la realidad de los otros, su manera de hablar, de cruzar las piernas, de encender un cigarrillo. Atrapados en la presencia de los otros. Un día, más bien una noche, se dejan arrastrar por el deseo y la voluntad de un único Otro. Lo que creían ser se desvanece. Se disuelven y miran cómo obra, cómo obedece, arrastrado por el curso desconocido de las cosas, su reflejo. Van siempre por detrás de la voluntad del Otro. No la alcanzan nunca. Les lleva siempre un tiempo de ventaja.


Principio de "Memoria de chica"
    

22.2.23

Annie Ernaux. La mujer helada

Mujeres frágiles y vaporosas, hadas de manos suaves, pequeñas auras de sus casas a cuyo paso quedo surgen el orden y la belleza, mujeres sin voz, sumisas, por mucho que busque, no veo tantas así en el paisaje de mi infancia. Ni siquiera el modelo inferior, menos distinguido, más ordinario, las frotadoras de fregaderos limpios como la patena, las cocineras de retales, las que llegan a buscar al niño a la escuela un cuarto de hora antes del timbre, con todas las tareas de la casa ya finiquitadas; las bien organizadas hasta la muerte. Mis mujeres, las mías, vociferaban todas, tenían el cuerpo descuidado, demasiado pesado o demasiado plano, dedos grasosos, caras sin pintar o, al contrario, maquilladas como puertas, con gruesas manchas rojas en mejillas y labios. 


Principio de "La mujer helada"
    

1.12.22

Annie Ernaux cita a Christa Wolf

"Donde se encuentra mi morada, el amor solo existe a costa de la muerte" (Christa Wolf, En ningún lugar, en ninguna parte).


De "Perderse"
    

9.10.22

Annie Ernaux. El acontecimiento

Me bajé en Barbés. Como la última vez, un grupo de hombres esperaba en el andén del metro aéreo. La gente avanzaba por la estación con bolsas de color rosa de los grandes almacenes Tati. Salí al Boulevard Magenta. Reconocí los almacenes Billy, con los anoraks expuestos en la calle. Una mujer avanzaba hacia mí con sus robustas piernas cubiertas con unas medias negras de grandes dibujos. La Rue Ambroise.Paré estaba casi desierta hasta las inmediaciones del hospital. Recorrí el largo pasillo abovedado del pabellón Elisa. La primera vez no me había fijado en el quiosco de música que había en el patio que se extendía al otro lado del pasillo acristalado. Me pregunté cómo vería todo aquello después, al irme. Empujé la puerta quince y subí los dos pisos. Entregué mi número en la recepción del servicio de medicina preventiva. La mujer buscó en un fichero y sacó un sobre de papel Kraft que contenía unos papeles. Tendí la mano para alcanzarlo, pero no me lo dio. Lo puso encima de la mesa y me dijo que me sentara, que ya me llamarían.


Principio de "El acontecimiento"
    

2.2.22

Annie Ernaux. Perderse

El 16 de noviembre de 1989 llamé por teléfono a la embajada de la URSS en París. Pedí que me pusieran con el señor S. La telefonista no contestó. Se hizo un largo silencio y una voz de mujer me dijo: "Es que, sabe usted, el señor S. se volvió ayer a Moscú". Colgué inmediatamente. Me parecía que ya había oído esa frase al teléfono. No eran las mismas palabras, pero sí el mismo sentido, con el mismo peso de horror y la misma imposibilidad de creerlo. Después recordé el anuncio de la muerte de mi madre, tres años y medio antes.


Principio de "Perderse"