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30.4.26

Alfonsina Storni. Sábado

Levanté temprano y anduve descalza
por los corredores; bajé a los jardines 
y besé las plantas;
absorbí los vahos limpios de la tierra,
tirada en la grama;
me bañe en la fuente que verdes achiras
circundan. Más tarde, mojados de agua,
peiné mis cabellos. Perfumé las manos
con zumo oloroso de diamelas. Grazas
quisquillosas, finas,
de mi falda hurtaron doradas migajas.
Luego puse traje de clarín más leve
que las misma gasa.
De un salto ligero llevé hasta el vestíbulo
mi sillón de paja.
Fijos en la verja mis ojos quedaron,
fijos en la verja.
El reloj me dijo: diez de la mañana.
Adentro, un sonido de loza y cristales:
comedor en sombra; manos que aprestaban
manteles.
      Afuera sol como no he visto
sobre el mármol blanco de la escalinata.
Fijos en la verja siguieron mis ojos,
fijos. Te esperaba.


De "Poesía"
   

2.10.22

Alfonsina Storni. Dolor

Quisiera esta tarde divina de octubre
pasear por la orilla lejana del mar;

que la arena de oro, y las aguas verdes,
y los cielos puros me vieran pasar.

Ser alta, soberbia, perfecta, quisiera,
como una romana, para concordar

con las grandes olas, y las rocas muertas
y las anchas playas que ciñen el mar.

Con el paso lento, y los ojos fríos
y la boca muda, dejarme llevar;

ver cómo se rompen las olas azules 
contra los granitos y no parpadear;

ver cómo las aves rapaces se comen
los peces pequeños y no despertar;

pensar que pudieran las frágiles barcas
hundirse en las aguas y no suspirar;

ver que se adelanta, la garganta al aire,
el hombre más bello, no desear amar...

Perder la mirada, distraídamente, 
perderla, y que nunca la vuelva a encontrar.

Y, figura erguida, entre cielo y playa,
sentirme el olvido perenne del mar.


De "La caricia perdida"
    

2.12.18

Alfonsina Storni. Tú me quieres blanca

Tú me quieres alba,
Me quieres de espumas,
Me quieres de nácar. 
Que sea azucena
Sobre todas, casta.
De perfume tenue. 
Corola cerrada. 

Ni un rayo de luna
Filtrado me haya. 
Ni una margarita
Se diga mi hermana. 
Tú me quieres nívea,
Tú me quieres blanca,
Tú me quieres alba. 

Tú que hubiste todas
Las copas a mano,
De frutos y mieles
Los labios morados. 
Tú que en el banquete
Cubierto de pámpanos
Dejaste las carnes
Festejando a Baco.
Tú que en los jardines
Negros del Engaño
Vestido de rojo
Corriste al Estrago.

Tú que el esqueleto
Conservas intacto
No sé todavía
Por cuáles milagros, 
Me pretendes blanca
(Dios te lo perdone),
Me pretendes casta 
(Dios te lo perdone),
Me pretendes alba!

Huye hacia los bosques;
Vete a la montaña;
Límpiate la boca;
Vive en las cabañas;
Toca con las manos
La tierra mojada;
Alimenta el cuerpo
Con raíz amarga;
Bebe de las rocas;
Duerme sobre escarcha;
Renueva tejidos
Con salitre y agua;
Habla con los pájaros 
Y lévate al alba. 
Y cuando las carnes
Te sean tornadas,
Y cuando hayas puesto
En ellas el alma 
Que por las alcobas
Se quedó enredada, 
Entonces, buen hombre, 
Preténdeme blanca,
Preténdeme nívea,
Preténdeme casta.


[De El dulce daño, 1918] 


En la antología "Poesía soy yo.
Poetas en español del siglo XX (1886-1960)"
    

25.10.18

Alfonsina Storni. I

Acababa noviembre cuando te encontré. El cielo estaba azul y los árboles muy verdes. Yo había dormido largamente, cansada de esperarte, creyendo que no llegarías jamás. • Decía a todos: mirad mi pecho, veis?, mi corazón está livido, muerto, rígido. Y hoy, digo: mirad mi pecho: mi corazón está rojo, jugoso, maravillado.

De "Poemas de amor"
    

25.10.17

Alfonsina Storni. Moderna

Yo danzaré en alfombras de verdura;
ten pronto el vino en el cristal sonoro;
nos beberemos el licor de oro
celebrando la noche y su frescura.

Yo danzaré como la tierra, pura;
como la tierra, o seré un tesoro,
en darme pura no hallaré desdoro,
que darse es una forma de altura.

Yo danzaré para que todo olvides,
yo habré de darte la embriaguez que pides
hasta que Venus pase por los cielos.

Empero, algo te será escondido,
que pagana de un siglo empobrecido
no dejaré caer todos los velos.


En "Safo en Castilla"
   

25.10.16

Alfonsina Storni. Injusticia

Tenía entonces diez años.
Robaron algún dinero
de las arcas de mi madre.
Fue un domingo... Lo recuerdo!

Se me señaló culpable
injustamente, y el reto

que hicieron a mi vergüenza
se me clavó aquí, muy dentro!

Recuerdo que aquella noche
tendida sobre mi lecho
llegó un germen de anarquía
a iniciarse en mi cerebro.

De "La inquietud del rosal"
En la antología "Las grandes mujeres"

17.9.16

Alfonsina Storni. Cuadrados y ángulos

Casas enfiladas, casas enfiladas,
casas enfiladas.
Cuadrados, cuadrados, cuadrados.
Casas enfiladas.
Las gentes ya tienen el alma cuadrada, 
ideas en fila
y ángulo en la espalda.
Yo misma he vertido ayer una lágrima.
Dios mío, cuadrada.

De "El dulce daño"
En la antología "Las grandes mujeres"

25.10.15

Alfonsina Storni. Silencio

Un día estaré muerta, blanca como la nieve,
dulce como los sueños en la tarde que llueve.

Un día estaré muerta, fría como la piedra,
quieta como el olvido, triste como la hiedra.

Un día habré logrado el sueño vespertino,
el sueño bienamado donde acaba el camino.

Un día habré dormido con un sueño tan largo
que ni tus besos puedan avivar el letargo.

Un día estaré sola, como está la montaña
entre el largo desierto y la mar que la baña.

Será una tarde llena de dulzuras celestes,
con pájaros que callan, con treboles agrestes.

La primavera, rosa, como un labio de infante,
entrará por las puertas con su aliento fragante.

La primavera rosa me pondrá en las mejillas
-la primavera rosa!- dos rosas amarillas...

La primavera dulce, la que me puso rosas
encarnadas y blancas en las manos sedosas.

La primavera dulce que me enseñara a amarte,
la primavera misma que me ayudó a lograrte.

Oh la tarde postrera que imagino yo muerta
como ciudad en ruinas, milenaria y desierta!

Oh la tarde como esos silencios de laguna
amarillos y quietos bajo el rayo de luna!

Oh la tarde embriagada de armonía perfecta:
cuán amarga es la vida! Y la muerte qué recta!

La muerte justiciera que nos lleva al olvido
como al pájaro errante lo acogen en el nido...

Y caerá en mis pupilas una luz bienhechora,
la luz azul celeste de la última hora.

Una luz tamizada que bajando del cielo
me pondrá en las pupilas la dulzura de un velo.

Una luz tamizada que ha de cubrirme toda
con su velo impalpable como un velo de boda.

Una luz que en el alma musitará despacio:
la vida es una cueva, la muerte es el espacio.

Y que ha de deshacerme en calma lenta y suma
como en la playa de oro se deshace la espuma.

Oh, silencio, silencio... esta tarde es la tarde
en que la sangre mía ya no corre ni arde.

Oh, silencio, silencio... en torno de mi cama
tu boca bienamada dulcemente me llama.

Oh, silencio, silencio, que tus besos sin ecos
se pierden en mi alma temblorosos y secos.

Oh, silencio, silencio, que la tarde se alarga
y pone sus tristezas en tu lágrima amarga.

Oh silencio, silencio, que se callan las aves,
se adormecen las flores, se detienen las naves.

Oh silencio, silencio, que una estrella ha caído
dulcemente a la tierra, dulcemente y sin ruido.

Oh silencio, silencio, que la noche se allega
y en mi lecho se esconde, susurra, gime y ruega.

Oh silencio, silencio... que el Silencio me toca
y me apaga los ojos, y me apaga la boca.

Oh silencio, silencio... que la calma destilan
mis manos cuyos dedos lentamente se afilan...

   
   
De "Irremediablemente"
En la antología "Las grandes mujeres"

28.8.15

Alfonsina Storni. Vieja luna

Me protegen tus brazos del invierno.
Bajo su amparo tierno
dejo pasar las horas en letargo
triste y largo.

Siento que toda cosa me es amada,
que de la claridad estoy acompañada.
Amo hasta el mar que hiere:
Piedad para el que muere!

Oh, vieja luna, descarnado mundo
que recorres el cielo en silencio profundo.
Cuanto calor tiene el amado mío!...
Luna, no tienes frío?


De "Irremediablemente"
En la antología "Las grandes mujeres"

22.3.15

Alfonsina Storni. V

En este crepúsculo de primavera yo volaría, sí, yo volaría. • Si no fuera que el corazón henchido, cargado, dolorido, enorme, llena mi pecho, dificulta mis movimientos, entorpece mi cuerpo y me mantiene adherida a la tierra donde tú vives, oh mío!
De "Poemas de amor"

25.10.14

Alfonsina Storni. VII

Cada vez que te dejo retengo en mis ojos el resplandor de tu última mirada. • Y, entonces, corro a encerrarme, apago las luces, evito todo ruido para que nada me robe un átomo de la substancia etérea de tu mirada, su infinita dulzura, su límpida timidez, su fino arrobamiento. • Toda la noche, con la yema rosada de los dedos, acaricio los ojos que te miraron.


De "Poemas de amor"

25.7.14

Alfonsina Storni. Pasión

Unos besan las sienes, otros besan las manos,
otros besan los ojos, otros besan la boca.
Pero de aquél a éste la diferencia es poca.
No son dioses, qué quieres? Son apenas humanos.

Pero, encontrar un día el espíritu sumo,
la condición divina en el pecho de un fuerte,
el hombre en cuya llama quisieras deshacerte
como el golpe del viento las columnas de humo.

La mano que al posarse, grave, sobre tu espalda,
haga noble tu pecho, generosa tu falda,
y más hondos los surcos creadores de besos.

Y la mirada grande, que mientras te ilumine
te encienda al rojiblanco, y te arda y te calcine
hasta el seco ramaje de los pálidos huesos.



De la antología "Breviario de los sentidos"
   

9.3.14

Alfonsina Storni. La inquietud del rosal

El rosal en su inquieto modo de florecer
va quemando la savia que alimenta su ser.
¡Fijaos en las rosas que caen del rosal:
Tantas son que la planta morirá de este mal!
El rosal no es adulto y su vida impaciente
se consume al dar flores precipitadamente.
 
De "La inquietud del rosal"
(Antología Mayor de la editorial Hiperión)

26.10.13

Alfonsina Storni. XI

Estoy en ti. • Me llevas y me gastas. • En cuanto miras, en cuanto tocas, vas dejando algo de mí. • Porque yo me siento morir como una vena que se desangra.

De "Poemas de amor"

10.8.13

Alfonsina Storni. XXXVI

Susurro, lento de hojas de mi patio al atardecer. Por qué me enloquecéis susurrándome su nombre? • Él no vendrá hoy. • Piensa en mí, pero no vendrá hoy.

De "Poemas de amor"

19.7.13

Alfonsina Storni. Poemas de amor

Estos poemas son simples frases de estados de amor escritos en pocos días hace ya algún tiempo. • No es pues tan pequeño volumen obra literaria ni lo pretende. • Apenas si se atreve a ser una de las tantas lagrimas caídas de los ojos humanos.

(Buenos Aires, 1926)
 
De "Poemas de amor"

6.12.12

Alfonsina Storni. ¿Que diría?

¿Qué diría la gente, recortada y vacía,
si un día fortuito, por ultra fantasía,
me tiñera el cabello de plateado y violeta,
usara pelo griego, cambiara la peineta
por cintillo de flores: miosotis o jazmines,
cantara por las calles al compás de violines,
o dijera mi verso recorriendo las plazas
libertado mi gusto de mortales mordazas?

¿Irían a mirarme temblando en las aceras?
¿Me quemarían como quemaron hechiceras?
¿Rogarían en coro, escuchando la misa?
En verdad que pensarlo me da un poco de risa.


De "El dulce daño"
(Antología Mayor de la editorial Hiperión)

25.10.12

Alfonsina Storni. Voy a dormir

Dientes de flores, cofia de rocío,
manos de hierbas, tú, nodriza fina,
tenme prestas las sábanas terrosas
y el edredón de musgos escardados.

Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.
Ponme una lámpara en la cabecera;
una constelación, la que te guste;
todas son buenas, bájala un poquito.

Déjame sola; oyes romper los brotes...
te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compases

para que olvides... Gracias... Ah, un encargo:
si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido.



Poesía no recogida en libros
(Antología Mayor de la editorial Hiperión)

1.9.12

Alfonsina Storni. Cansancio

Todos, todos tenemos una hora cobarde,
una hora de hastío cuando muere la tarde.

Cuando se va el amigo que nos trae calor,
el amigo de oro, el Mago Gestador.

Cuando se juntan todas las impresiones malas
y el alma es un tejido de finísimas alas.

Cuando puede decirse: lo que fué no será;
lo que no hice hoy no lo haré nunca ya.

Es entonces, cobarde, que me acosa el deseo
de no ser y ni pienso, ni trabajo, ni creo.

Es una nulidad completa de mí misma
que me asusta y me hiere, me subyuga y abisma.

Es entonces que yo quisiera ser así
como una cosa nimia, futil, baladí.

Un chiche que se lleva guardado en el bolsillo.
una prenda cualquiera, un reloj, un anillo...

Ser una cosa muerta que la llevan cargada
y que no sabe nada y que no piensa nada.

········································

Todos, todos tenemos una hora cobarde,
una hora de hastío cuando muere la tarde.



De "La inquietud del rosal"
(Antología Mayor de la editorial Hiperión)

20.8.12

Alfonsina Storni. VI

Por sobre todas las cosas amo tu alma. A través del velo de tu carne la veo brillar en la oscuridad: me envuelve, me trasforma, me satura, me hechiza. Entonces hablo para sentir que existo, porque si no hablara mi lengua se paralizaría, mi corazón dejaría de latir, toda yo me secaría deslumbrada.

De "Poemas de amor"
(Antología Mayor de la editorial Hiperión)