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3.7.16

Charlotte Perkins Gilman. A veces siento...

A veces siento que si me encontrara lo bastante bien como para escribir un poco, esto me liberaría de las ideas que me oprimen y me calmaría.


De "El empapelado amarillo"
uno de los relatos de la antología "Entre horas"

13.7.14

Katherine Mansfield. Frau Fisher

Frau Fisher era la afortunada propietaria de una fábrica de velas de algún lugar a orillas del Eger, y una vez al año dejaba su trabajo para hacer una "cura" en, Dorschausen.


De "Frau Fisher"
uno de los relatos de la antología "Entre horas"

12.7.14

Edith Wharton. Autres temps

Cuando la descomunal y amenazadora sombra de Nueva York se perfiló al otro lado de las aguas, la señora Lidcote se retrajo en el rincón de cubierta donde estaba sentada y escuchó con una especie de terror irracional el sonido incesante de las hélices que giraban.


De "Autres temps"
uno de los relatos de la antología "Entre horas"

11.7.14

Willa Cather. El cobertizo del jardín


Cuando los amigos de Caroline Nobel se enteraron de que Raymond d'Esquerré iba a pasar un mes en su casa del Sound, antes de partir a Londres para cumplir con sus compromisos de la temporada de la Ópera, consideraron este acontecimiento otra muestra escandalosa de la perversidad de las cosas.


Principio de "El cobertizo del jardín"
uno de los relatos incluido en la antología "Entre horas"

5.7.14

Grace King. La chica de las monjas


La chica de las monjas bajaba en el barco de Cincinnati. Dos hermanas la acompañaron y la dejaron a cargo del capitán, le consiguieron un camarote, se cercioraron de que llevaran hasta allí el pequeño baúl, colgaron en la pared su nueva cartera, le mostraron cómo echar el cerrojo a la puerta por la noche, se despidieron con un apretón de manos -aunque las despedidas no significaran realmente nada para las hermanas- y la dejaron allí.


De "La chica de las monjas"
uno de los relatos de la antología "Entre horas"

4.7.14

Mabel Wotton. Quinta edición

Aquella tarde, Leyden no había tenido ningún éxito. La señorita Elliott, a la que estaba muy interesado en ver, no se encontraba en casa, algo de lo más humillante puesto que ella sabía que tenía intención de pasar a verla.

De "Quinta edición"
uno de los relatos de la antología "Entre horas"

3.7.14

Charlotte Perkins Gilman. El empapelado amarillo


No es habitual que gente corriente, como John y yo, alquile para el verano una casa solariega.
Un caserío de estilo colonial, una finca heredada de generación en generación; yo diría una casa encantada y sería el colmo de la dicha romántica, pero eso sería pedir demasiado al destino.


De "El empapelado amarillo"
uno de los relatos de la antología "Entre horas"

26.6.14

George Egerton. Desposada

Dos albañiles están levantando un muro de ladrillo amarillo en la parte trasera de una de las casas baratas recién construidas en un barrio urbano.


Principio de "Desposada"

25.6.14

Ada Leverson. Insinuación


Si Lady Winthrop no se hubiera referido a mí como "ese intolerable muchacho afeminado", podría haber tenido alguna posibilidad de casarse con mi padre.


Principio de "Insinuación"
uno de los relatos de la antología "Entre horas"

24.6.14

Sarah Barnwell Elliot. Un largo sueño


Era noviembre, y una mañana fría para aquella estación del año en el remoto Sur. El sol resplandecía y el cielo era de un azul tan intenso que parecía destellar, y el fuerte viento que soplaba prometía un tiempo aún más frío.


Principio de "Un largo sueño"
uno de los relatos de la antología "Entre horas"

15.6.14

Margaret Oliphant. Historia de un viaje de novios


Cuando sucedió este incidente, llevaban casados una semana justa. No había sido un matrimonio por amor. Por supuesto, todo el mundo decía que él estaba "enamoradísimo", pero nadie creía que la chica se encontrara en aquel estado tan deseable. Era una muchacha muy solitaria, sin padres y casi sin familia.


De "Historia de un viaje de novios"
uno de los relatos de la antología "Entre horas"

14.6.14

Kate Chopin. Relato de una hora


Como eran conscientes de que la señora Mallard padecía del corazón, se tomaron muchas precauciones para darle la noticia de la muerte de su marido de la manera más suave posible.


De "Relato de una hora"
uno de los relatos de la antología "Entre horas"

13.6.14

Mary E. Wilkins Freeman. Una monja de Nueva Inglaterra

Atardecía y la luz declinaba. La sombra de los árboles en el patio era distinta. A lo lejos, las vacas mugían y tintineaba un cencerro; de vez en cuando, el traqueteo de un carro levantaba una nube de polvo; algunos jornaleros con camisa azul y pala al hombro pasaban por delante de la casa con andar cansino; en el aire apacible, pequeños enjambres de moscas danzaban arriba y abajo ante el rostro de la gente. De pura quietud, daba la impresión de que una moderada agitación planeara sobre todas las cosas como una premonición del descanso, el silencio y la noche.


De "Una monja de Nueva Inglaterra"
Uno de los relatos de la antología "Entre horas"