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11.2.18

Sylvia Plath. Gigoló

Reloj de bolsillo, mi tic-tac es bueno.
Las calles sin grietas de lagarto
escarpadas, con agujeros donde esconderse.
Lo mejor es encontrarse en un callejón sin salida,

un palacio de terciopelo
con ventanas de espejos.
Allí uno se siente seguro,
sin fotografías de familia,

sin aros en la nariz, sin gritos
brillantes anzuelos de pesca, a las mujeres se les corta
la sonrisa ante mi tamaño
y yo, con mi elegante ropa negra,

pisoteo un montón de corazones como si fuesen medusas.
Para alimentar
el sonido de violonchelo de los gemidos yo como huevos -
huevos y pescado, lo esencial,

el calamar afrodisíaco.
Mi boca se contrae,
la boca de Cristo
cuando mis fuerzas llegan a su fin.

El sonido de mis
doradas articulaciones, el modo en que convierto
maldiciones en murmullos de plata
extiende una alfombra a mis pies, un silencio.

Y no hay un final, no se termina.
Nunca maduraré. Jóvenes ostras
gritan de dolor en el mar y yo
reluzco como Fontainebleu

satisfecha,
la entera catarata de agua de un ojo
en cuyo remanso con lentitud
me inclino a contemplarme.




De "Árboles en invierno"

27.10.17

Sylvia Plath. Mujer sin hijos

La matriz
agita su envoltorio, la luna
desciende del árbol sin lugar alguno a donde ir.

Mi paisaje es una mano sin líneas,
los caminos se intrincaron en su nudo,
el nudo que soy yo misma,

yo, la rosa que tú coges -
este cuerpo,
este marfil

sagrado como el llanto de un niño.
Como una araña, me pongo a tejer espejos,
fieles a mi imagen,

engendrando nada más que sangre -
pruébala, roja oscura!
Y mi bosque

mi funeral,
y esta colina y este
relucir con las bocas de los cadáveres.




De "Árboles en invierno"

11.2.17

Sylvia Plath. Niño

Tu mirada clara es la belleza absoluta.
Quiero llenarla de color y ánades,
el zoo de lo naciente

en cuyos nombres meditas -
campanilla de Abril, flor de hielo,
pequeños

tallos sin pliegues,
estanque en el que las imágenes
deberían ser sublimes y clásicas

no este retorcerse
nervioso de las manos, este oscuro
techo sin una estrella.




De "Árboles en invierno"

28.11.16

Sylvia Plath. Místico

El aire es un millón de signos de interrogación-
preguntas sin respuesta,
deslumbrantes y borrachas como moscas
con besos que aguijonean insoportablemente
los podridos úteros de brisa negra bajo los pinos en verano.

Recuerdo
el agónico aliento del sol sobre los camarotes de madera,
la rigidez de las velas, grandes sábanas saladas al viento.
Una vez has visto a Dios, qué hacer?
Una vez se ha adueñado de ti

sin que nada quede, ni una parte,
ni el dedo de un pie o de una mano, y eres utilizado,
utilizado hasta el fin, en la conflagración solar, los estigmas
que se propagan desde las viejas catedrales
qué hacer?

La experiencia de la sagrada hostia,
el paseo a la orilla de las aguas tranquilas? Un recuerdo?
O vislumbrar pedazos de Cristo
llenos de vida en los rostros de los roedores,
los dóciles mordisqueadores de flores, aquellos

cuyas esperanzas son tan humildes que viven felices-
el jorobado en su pequeña y pulcra granja
bajo los rebrotes de las clemátides.
No existe el gran amor, únicamente la ternura?
Recuerda

el mar a quien camina sobre él?
Intencionadas ausencias en las moléculas.
Respiran las chimeneas de la ciudad, transpiran las ventanas,
los críos brincan en sus cunas.
El sol florece, es un geranio.

El corazón no se ha detenido.




De "Árboles en invierno"

14.4.16

Sylvia Plath. Talidomida

Oh media luna-

medio-cerebro, luminosidad-
negro, enmascarado de blanco,

tus oscuras
amputaciones se arrastran y sobrecogen-

enmarañadas, amenazadoras.
Qué guante

qué aspereza
me ha protegido

de esa sombra-
los indelebles brotes,

los nudillos en la espalda, los 
rostros que

se abren paso a la vida, arrastrando
la cercenada

membrana ensangrentada de ausencias.
Toda la noche construyo como un carpintero

un espacio para el objeto que se me da,
un amor

de dos ojos húmedos y un grito.
La saliva blanca

de la indiferencia!
Los frutos oscuros giran y caen.

El espejo se resquebraja,
la imagen

huye y se despedaza como el mercurio derramado.




De "Árboles en invierno"

11.2.16

Sylvia Plath. El velo

Jade -
piedra del camino,
la parte de angustia

del inocente Adán, yo
sonrío, con las piernas cruzadas,
enigmática,

mudando mis claridades.
Tan preciadas!
Cómo dora el sol este hombro!

Y debería
la luna, mi
prima infatigable

surgir, con sus cancerosas palideces,
difuminar los árboles -
mínimas espesuras de pólipos,

mínimas mallas,
lo que puedo ver se esconde.
Resplandezco como un espejo.

Por este ángulo aparece el novio
señor de los espejos!
Es él mismo quien se guía

por entre estas pantallas
de seda, entre estos susurrantes ornamentos.
Respiro, y el velo

sobre mi boca agita su cortina
el velo
sobre mis ojos es

una concatenación de muchos arco iris.
Yo soy el suyo.
Incluso en su

ausencia, yo
rebusco en mi
bolsa de imposibles,

íntima y valiosa
en medio de estos periquitos, guacamayos!
Oh, charlatanes

guardianes de las pestañas!
Yo desplegaré
mis pumas, como el pavo real.

Guardianes de los labios!
Yo liberaré
una nota

que hará añicos
la lámpara
de aire que durante todo el día agita

sus perlas de cristal,
un millón de ignorantes,
Guardianes!

Guardianes!
Y cuando él dé otro paso
liberaré

liberaré -
de la pequeña muñeca llena de piedras
preciosas que él protege como a un corazón-

a la leona,
el grito de dolor en el baño,
el velo de los secretos.




De "Árboles en invierno"

19.1.16

Sylvia Plath. Árboles en invierno

Las humedas tintas del amanecer se diluyen en su azul.
Con su secante de niebla los árboles
semejan un dibujo botánico -
recuerdos que surgen, anillo sobre anillo,
una sucesión de bodas.

Sin saber de abortos ni rencores,
más fieles que las mujeres,
se siembran con tan poco esfuerzo!
Saboreando los vientos, que no tienen raíces,
inmersos en la historia -

repletos de alas, pura espiritualidad.
Así, son Ledas.
Oh! madre de las hojas y la dulzura
quiénes son estas imágenes de la Piedad?
Las sombras de las palomas con su salmodia, que nada alivia.




De "Árboles en invierno"

27.10.12

Sylvia Plath. Apprehensions*

Temores

Hay una pared blanca sobre la que el cielo se crea a sí mismo-
Infinita, verde, intocablemente intocable.
Los ángeles se bañan en ella, y las estrellas, con indiferencia también.
Son mi medio.
El sol se disuelve contra esa pared, desangrándose de sus luces.

Una pared gris ahora, desgarrada y sangrienta.
¿No hay una manera de salir de la mente?
Los pasos tras de mí se concentran en un pozo.
No hay arboles ni pájaros en este mundo,
solo hay amargura en él.

La pared roja se estremece continuamente:
un puño rojo se abre y se cierra,
dos bolsas grises de papel-
Esto es de lo que estoy hecha, esto, y un terror
De ser llevada fuera bajo una lluvia de cruces y devociones.

En una pared negra, pájaros irreconocibles
giran sus cabezas y lloran.
¡No hablan de inmortalidad!
los fríos espacios en blanco se nos acercan:
vienen con mucha prisa.



Apprehensions

There is this white wall, above which the sky creates itself –
Infinite, green, utterly untouchable.
Angels swim in it, and the stars, in indifference also.
They are my medium.
The sun dissolves on this wall, bleeding its lights.

A grey wall now, clawed and bloody.
Is there no way out of the mind?
Steps at my back spiral into a well.
There are no trees or birds in this world,
There is only sourness.

This red wall winces continually:
A red fist, opening and closing,
Two grey, papery bags –
This is what i am made of, this, and a terror
Of being wheeled off under crosses and rain of pieties.

On a black wall, unidentifiable birds
Swivel their heads and cry.
There is no talk of immorality amoun these!
Cold blanks approach us:
They move in a hurry.



De "Árboles en invierno"

2.1.12

Sylvia Plath. Aparición

La sonrisa de las neveras me aniquila.
¡Qué corrientes por las venas de mi amada!
Oigo ronronear su gran corazón.

Conjunciones y signos de porcentaje
exhalan sus labios, como besos.
En su mente hoy es lunes: la moral

se lava y se presenta ante mis ojos.
¿Cómo interpretar tales contradicciones?
Llevo puños blancos, me inclino.

O sea: ¿es amor esta roja tela
que fluye de la acerina aguja y vuela tan cegadoramente?
Con ella haré vestiditos y abrigos,

y vestiré a una dinastía entera.
Cómo se abre y ciérrase su cuerpo:
¡un reloj suizo, y con rubíes en los goznes!

¡Ay, corazón, qué desbarajuste!
Las estrellas pasan centelleantes como agoreros números.
ABC, dicen sus párpados.

De "Árboles en invierno"


31.8.10

Sylvia Plath. Por cuanto tiempo?

Por cuánto tiempo puedo ser un muro que protege del viento?
Por cuánto tiempo puedo
atemperar el sol con la sombra de mi mano,
interceptar los destellos azules de una luna gélida?
Las voces de la soledad, las voces de la amargura
rozan mi espalda ineludiblemente.
Cómo podrá sosegarlas esta humilde nana?
Por cuánto tiempo puedo ser una muralla que rodea mis verdes posesiones?
Por cuánto tiempo pueden mis manos
ser la venda de su herida, y mis palabras
deslumbrantes aves en el cielo, que consuelan, que consuelan?
Es terrible
ser tan sincera: es como si mi corazón
adoptase un rostro y se echase a andar por el mundo. 


Fragmento de "Tres mujeres: poema para tres voces",
uno de los poemas incluidos en "Árboles en invierno"

15.4.07

Sylvia Plath

Sylvia Plath (Boston, 27 de octubre de 1932 – Primrose Hill, Londres, 11 de febrero de 1963) fue una escritora estadounidense especialmente conocida como poetisa, aunque también es autora de obras en prosa, como una novela semi-autobiográfica, La campana de cristal (bajo el pseudónimo de Victoria Lucas), y relatos y ensayos.




Obras citadas en este blog: