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24.11.21

Rose Macaulay. Disculpa a modo de prólogo de "Y todo eso. Una comedia profética"

Disculpa 

Uno no puede escribir siempre sobre la vida en tiempos de guerra, ni siquiera en el caso, como a veces parece posible, de que llevemos en guerra más de lo que han vivido algunos jóvenes. Pero tampoco resulta fácil escribir sobre la vida tal como era antes de que esto se nos viniera encima, porque ya resulta algo irreconocible, poco más que un recuerdo que nos hace llorar. Este es un relato sobre la vida después de la guerra en el que solo hay espacio para la esperanza. De manera que se trata de algo impreciso, sin duda, demasiado alegre por una parte, demasiado pesimista por otra, demasiado absurdo y desconectado de la vida que se vivirá incluso para una novela de ficción. 


Disculpa a modo de prólogo de "Y todo eso. Una comedia profética"
   

1.8.20

Vera Brittain cita un poema de Rose Macaulay

"Oh, cañones de Francia", escribió Rose Macaulay sobre ese mismo verano en "Picnic, julio de 1917":

   Oh, cañones de Francia,
   callad, que resonáis en vano. [...]
   Pesados laten en el viento del sur
   opacos sueños de dolor. [...]
   
   Calla, calla, viento del norte,
   no traigas la lluvia. [...]
   Yaceremos en silencio en Hurt Hill
   y dormiremos una vez más.
   
   Yaceremos en silencio, sí, sin ver ni oír,
   mientras los limites del mundo giran y se tambalean,
   para que ni nosotros ni nuestros muros, tanto tiempo heridos,
   nos rompamos [...] nos rompamos.

No había manera de sustraerse a ese eco; yo formaba parte de una generación maldita que tenía que escuchar y mirar, quisiera o no, y era inútil, a esas alturas, intentar resistirme a mi destino.


De "Testamento de juventud"
    

10.1.19

Rose Macaulay. La sombra

Había una Sombra en la luna, la vi posarse, inclinarse y proseguir
su solitario camino, así pues sé que la noche de azul terciopelo pronto
arderá ruidosa y brillante, como si las estrellas se precipitaran contra la ciudad,
las calles destruidas, las casas desplomadas que aplastan a la gente como jarras de vino...
   El miedo se despierta:
   Y después qué?
   Espectáculo desviado del Miedo que quiebra
   a los jóvenes del mundo.
Brillantes dedos apuntan hacia el cielo, señalan boquiabiertos y no pueden encontrarla
(la mano de Dios, piensas, se ha vuelto ciego)... Los extraños rostros blancos se retuercen y lloran.
La última vez que cayeron destrozaron nuestra plaza convirtiéndola en un montón de basura ardiendo,
con la gente hundiéndose en él tan hondo que ni siquiera se les oía perjurar. 
   El fuego ciega.
   Y después qué?
   Sombra pálida del Dolor que pulveriza
   a los jóvenes del mundo.
La débil sangre corre calle abajo, corre como el fuego,
   como el vino?
Son los sesos derramados tan vívidos, tan elegante,
   los miembros aplastados tan ligeros, los sueños
   muertos tan dulces?
Hay una Planicie en la que los miembros y los sueños
   y los sesos yacen, para ver arder el mundo,
tirados en montones empapados de lodo... Zas!
   Comienza el espectáculo 
de esta noche, al parecer.
   La muerte... Bueno. 
   Y después qué?
   Borde de la sombra del Infierno
   de los jóvenes del mundo.


En la antología "nada tan amargo.
Seis poetas inglesas de la Primera Guerra Mundial"
     

4.4.06

Rose Macaulay

Rose Macaulay, cuyo nombre completo era Emilie Rose Macaulay (Rugby, Reino Unido 1 de agosto de 1881 - Londres, Reino Unido, 30 de octubre de 1958) fue una escritora, poeta y ensayista británica.


Obras citadas en este blog: