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9.6.26

Noelia Pena. La vida de las estrellas

El cielo es una habitación de tres por cuatro metros cuya ventana da a un patio interior. A principios de otoño es necesario encender la bombilla a partir de las cinco de la tarde. Aparte de una pequeña lámpara de techo hay otro punto de luz: un flexo cuya tulipa puede girarse casi trescientos sesenta grados para iluminar, por la tarde, la mesa de estudios a la que está anclado; y por la noche, antes de dormir, si se gira aproximadamente sesenta grados hacia la derecha, la pared en la que están pegadas las fotografías en blanco y negro.


De "La vida de las estrellas"

7.5.26

Noelia Pena. Una vida política

I. Escribo para no estar sola.
  
  
II. En ocasiones, escribir es lo más parecido a estar en movimiento. Tumbada en mi cama, sustituyo mis piernas por mis manos. Mis palabras viajan inalámbricamente y por medio de cables, que recorren océanos sin fatigarse, hasta llegar a sus destinatarios. Todo sucede en segundos. El tiempo sobrevuela una cama que es, de pronto, un torbellino alegre al recibir un audio de una amiga, un mensaje de texto.


Principio de "Una vida política"
   

21.9.24

Noelia Pena. El agua que falta

De múltiples maneras las líneas divisorias que hemos aprendido a trazar, y entre cuyos límites nos movemos a lo largo de nuestra vida, nos hacen aún más difícil vivir. El pequeño horizonte de seguridades, que tanto nos esforzamos en decorar, acaba tomando la forma de un espacio no sólo limitado, sino limitante. Cómo puede ser que hayamos llamado seguridad a los escasos tres pasos que conseguimos dar antes de tropezar con la siguiente pared? Nos protege de algo esta fina pared? Ni tan sólo de nosotros mismos. Pero levantamos muros y añadimos todo tipo de paneles divisores a un mundo que nunca parece llegar a estar suficientemente dividido.


Principio de "El agua que falta"
    

25.1.05