No duermo, pero no me impaciento. Esta noche no será ni más larga, ni mas corta que otras noches semejantes. Siempre llega el final de una noche, cosa que los insomnes en general no saben
Lo poco que una mujer puede ver de sí misma no se lo muestra el apacible y circular resplandor de una lámpara encendida todas las noches encima de la misma mesa. Pero, si cambio de mesa, de lámpara y de habitación, qué he conseguido? La sospecha y en seguida la certidumbre de que todos los países van a parecerse si no encuentro el secreto de renovarlos renovándome yo misma.