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16.11.13

Anna de Noailles. XLV

Habría podido no conocer nunca
la dura exigencia de ya no ser.
Mas puesto que te callas para siempre,
puesto que tienes los ojos deshechos,
contemplo con un corazón radiante
Esa nada que me aterrorizaba.
-¡Puesto que todo mi miedo a morir
era la angustía de decirte adiós!
  
De "Las pasiones y las tumbas"

22.1.13

Anna de Noailles. Mantuve mis dedos contra mis oidos durante horas...

   Mantuve mis dedos contra mis oidos durante horas, a fin de no oir formular aquello que ya no ignoraba. La potencia de las palabras, aquello que tienen de irrevocable, el anuncio evocador que no puede igualar o aventajar sino al espectáculo mismo

De "El libro de mi vida"

1.5.12

Anna de Noailles. Inútil, pero irremplazable...

   "Yo misma, severa conmigo misma, he podido decir frecuentemente, en mis instantes de gran fatiga, de inercia sin remedio, de engaño y de justo terror frente a la nada de lo ínfimo como de lo infinito: "me siento inútil, pero irremplazable...".

De "El libro de mi vida"

5.4.12

Anna de Noailles. Sobre el destino

   "Es una de las leyes mas constantes del destino, desdeñoso de los hombres, los cuales sin embargo han hecho de él un dios sensible a sus ruegos, que no se pueda gustar de los instantes de felicidad, sin embargo siempre atravesados de tedio y de languidez, sin que la desgracia venga a interrumpir nuestra sonriente o mediocre seguridad."

De "El libro de mi vida"

24.3.12

Anna de Noailles. Sobre Colette

   "Y se vio aparecer cansada de disimulos, provocadora, descarada, segura de sí, apacible también como Cibeles, enigmática como la diosa africana, gata y tigre, a Colette, de ojos de poderosa náyade avisada. Ese nombre delicado, ingenuo, llevado hasta entonces por jovencitas que sugerían la visión de su pensionado distinguido, de sus noviazgos elegantes o impuestos, se transformó, en su brevedad, su soledad dominadora, en un cabujón desmesurado y sin picaduras, al lado del cual palidecieron todas las piedras talladas, dedicándole espontáneamente sus haces de resplandores.
   No describiré aquí el genio de Colette; autoricenla a hacer uso de un diccionario entero, ella cavará su cueva, producirá por brotadura y con trabajo, dice ella, una obra suculenta, sanguínea, vegetal, en la cual todos los vocablos parecerán haber sido arrebañados y distribuidos sin que sin embargo, ninguna adición vaya a agobiar un relato que surge de la vida y de la necesidad. No le acordéis sino el empleo de algunos adjetivos; Colette los dispondrá con una mano tan hábil para construir, que el mundo vendrá a reflejarse en ellos, a instalar con leal astucia sus opulentos equipajes inmensos y reducidos..."

De "El libro de mi vida"

17.3.12

Anna de Noailles. Escribiendo mis poemas...

   "Escribiendo mis poemas, en el exceso del placer o del sufrimiento, me parecía que describía para los otros no solamente la altura y el abismo en los cuales la vida me situaba, sino que también les designaba los recodos del camino y las razones que me conducían."

De "El libro de mi vida"

16.3.12

Anna de Noailles. Jamás me ha costado decir la verdad...

   "Jamás me ha costado decir la verdad; el sentimiento de lo evidente, de lo razonable, del equilibrio, comunica a quien lo posee un orgullo que no comporta ni duda ni arrepentimiento.
   Es un pacto concluido desde el despertar del espíritu, con sí mismo, con aquello que se adivina ser la fuerza, el honor, la misteriosa duración. Pués el hombre se siente eterno y vive de acuerdo con esta ficción, aunque más tarde, asaltado por el cansancio, oprimido por el discernimiento, ya no se sienta, eterno, eternamente..."

Principio de "El libro de mi vida"

11.10.11

Anna de Noailles. Yo no quiero saber...

Yo no quiero saber
si el día es luminoso, o triste, si exacta,
la primavera aún va a volver a ser verde,
si el orgulloso sol lanza un cerco de oro
en los caminos leves de la pista azulada,
si la viva mañana trae su alegre resorte,
o la tarde colores de lino y de amatista,
sé que para los muertos ya ningún tiempo existe:
estoy celosa de los muertos.

De "Las pasiones y las tumbas"

11.8.11

Anna de Noailles. Tarde de verano

Una languidez tierna se extiende en el espacio;
¿Sube hacia ti el olor de la hierba cansada?
Con el húmedo viento vespertino se apena
el jardín; tiembla el agua y se escama en las olas
del estanque y parece que todo tiene miedo;
sale un sabor extraño de los tallos jugosos.
Me coges de la mano y, sin embargo, sientes
que el daño de mi sueño y la calma del tuyo
nos han hecho de golpe ajenos uno al otro;
qué inconsciente y qué débil es nuestro corazón,
las hojas que en los árboles jugaban tienen frío:
mira cómo se pliegan y tiemblan, oscurece,
es el olor a flores cortante cual cuchilla...
el pasado se alza, doloroso, en mi alma,
y andan en torno a ti mis queridos fantasmas.
Mejor era el invierno, me parece; ¿por qué
tiene que renacer siempre la primavera?
¡Qué sencilla y qué breve será la juventud...!
Se quiere tanto amor que no cabe en las manos;
se va quedando siempre en cosas del camino.
Ven a la calma oscura del dormitorio fresco;
ya ves qué duramente nos rechaza el verano;
volvamos y hallaremos un poco de paz ambos.
-Pero el olor a estío se te queda en el pelo
y persiste en mi alma la languidez del día;
¿dónde podríamos ir para estar menos tristes?

De "Las pasiones y las tumbas"

24.6.11

Anna de Noailles. Misión

A mis ojos les dio la luz joven del día
y sentí que el placer era menos sagrado
que mi misión; sin pausa, evitando el descanso,
exalté el universo y el pérfido amor.

-Me habías escogido para que transmitiera
a ese vago infinito que te intriga, oh mundo,
y al que el hombre persigue en un constante acecho,
el secreto aclarado de las cosas y seres.

Cumplía esa misión que era noble y difícil:
el sueño, el dolor, la pasión, el esfuerzo,
el teñido horizonte, las gracias naturales
me invadían el alma y confiaban que en ella
nada perecería del vehemente tesoro...
fui el asilo seguro, la actividad del puerto,
el lazo palpitante que une tierra con nubes,
el negocio divino por el que todo sigue!

-Decidme, ya que os llevo, azur, llama, océano,
ya que voy a morirme, ¿qué le diré a la nada?

De "Las pasiones y las tumbas"

    

21.3.11

Anna de Noailles. Tu t'eloignes, cher être*...

*Te vas, querido ser...

Te vas, querido ser, y mi corazón se endurece
mirando tu presencia, resplandeciente en la distancia;
¿Recuerdas el momento en que con mis ojos tendidos
hacia el espacio, mi mano descansando entre tus manos,
exigí reinar sobre el mar de Lepanto
en cualquier feliz bahía, entre perfumes suspendida,
donde el orgullo y el amor se confunden?

Ahora, agotada, inmóvil o errante,
abdico sin esfuerzo del destino que me viene dado.
¿Qué esplendor puede llenar un alma indiferente?

Yo no necesito nada, pues ya te he perdido…



Tu t'eloignes, cher être

Tu t'éloignes, cher être, et mon coeur assidu
Surveille ta présence, au lointain scintillante;
Te souviens-tu du temps où, les regards tendus
Vers l'espace, ma main entre tes mains gisante,
J'exigeai de régner sur la mer de Lépante,
Dans quelque baie heureuse, aux parfums suspendus,
Où l'orgueil et l'amour halettent confondus?

A présent, épuisée, immobile ou errante,
J'abdique sans effort le destin qui m'est dû.
Quel faste comblerait une âme indifférente?

Je n'ai besoin de rien, puisque je t'ai perdu…




Del poemario "Les vivants et les morts"

20.12.10

Anna de Noailles. El rostro maravillado

     "¡Ah! Sé que es pecado todo lo que hago, esas cartas, esos encuentros, pero no puedo privarme de tal felicidad."

De "El rostro maravillado".


22.1.07

Anna de Noailles

Anna, condesa Mathieu de Noailles (nacida princesa Anna Elisabeth Bibesco- Bassaraba de Brancovan; París, 15 de noviembre de 1876 – 30 de abril de 1933 (56 años), fue una poetisa francesa de origen rumano.



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