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28.6.21

Colette. Y mi madre, de luto, se reía...

Y mi madre, de luto, se reía, se reía con su aguda risa de muchacha, palmoteando ante el gatito... el fulgurante recuerdo paró en seco la brillante cascada, secó de pronto las lágrimas de la risa en los ojos de mi madre. sin embargo, no pidió disculpas por haberse reído, ni aquel día ni los que siguieron, ya que nos hizo la merced, tras haber perdido a quien tanto había amado, de seguir siendo para nosotros la misma de siempre, de aceptar su dolor como hubiese aceptado la llegada de una estación lúgrubre e interminable, y recibiendo sin embargo, por todas partes, la pasajera bendición de la alegría... y así vivió, entre sombras y luces, encorvada bajo los temporales, resignada, cambiante y generosa, ornada de hijos, de flores y de animales, como un patrimonio nutricio.


Fragmento de "La casa de Claudine"
    

24.10.11

Colette. Sucedía a veces...

   "Sucedía a veces que un libro abierto sobre las baldosas de la terraza o sobre la hierba, una cuerda de saltar a la comba serpentenado en un sendero, o un minúsculo jardín bordeado de guijarros, alfombrado de flores, revelaba encontes, cuando la casa y el jardín albergaban a una familia, la presencia de unos niños y sus diferentes edades. Pero estos signos no venían acompañados de los gritos y las risas infantiles, de modo que la vivienda, cálida y llena, se parecía extrañamente a una de esas casas que el fin de unas vacaciones vacía, en un momento, de toda su alegría. el silencio, el viento contenido del jardín cerrado, las revueltas páginas del libro bajo el pulgar invisible de un silfo, todo parecía preguntar:"dónde están nos niños?"

Fragmento de "La casa de Claudine"

24.4.11

Colette. ¿Dónde están los niños?

     "Sucedía a veces que un libro abierto sobre las baldosas de la terraza o sobre la hierba, una cuerda de saltar a la comba serpentenado en un sendero, o un minúsculo jardín bordeado de guijarros, alfombrado de flores, revelaba encontes, cuando la casa y el jardín albergaban a una familia, la presencia de unos niños y sus diferentes edades. Pero estos signos no venían acompañados de los gritos y las risas infantiles, de modo que la vivienda, cálida y llena, se parecía extrañamente a una de esas casas que el fin de unas vacaciones vacía, en un momento, de toda su alegría. El silencio, el viento contenido del jardín cerrado, las revueltas páginas del libro bajo el pulgar invisible de un silfo, todo parecía preguntar:"¿Dónde están los niños?"

Fragmento de "La casa de Claudine"

  

23.4.11

Colette. La habitación tapiada de libros...

     "Me basta con cerrar los ojos para ver de nuevo, después de tantos años, la habitación tapiada de libros. En otro tiempo los distinguía incluso en la oscuridad. Para elegir por la noche uno de ellos, no necesitaba lámparas, me bastaba con tantear a los largo de los estantes. Destruidos, perdidos o robados, aún puedo enumerarlos. casi todos me vieron nacer."

Fragmento de "La casa de Claudine"

  

17.2.11

Colette. La casa de Claudine

     "En cuanto a los libros infantiles, nunca me atrajeron. Enamorada de la princesa en su carro que soñaba bajo el cuarto creciente de la luna, y de la Bella Durmiente del bosque entre sus pajes postrados: prendada del señor gato con botas de siete leguas, trataba de encontrar en el texto de Perrault los negros aterciopelados, el brillo de la plata, las ruinas, los caballeros, los caballos de patas pequeñas de Gustave Doré; y tras leer dos páginas me volvía decepcionada, hacia Doré."


Fragmento de "La casa de Claudine"

16.2.11

Colette. La casa de Claudine

     "Sé que casa y jardín viven aún, mas qué importa, si la magia los ha abandonado, si se ha perdido el secreto que abría -luz, aromas, armonía de árboles y de pájaros, murmullo de voces humanas que dejó en suspenso la muerte.- Un mundo del que ya no soy digna?"


Fragmento de "la casa de Claudine"