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6.12.24

Ingeborg Bachmann. Tras este diluvio

Tras este diluvio 
quiero a la paloma
y únicamente a la paloma
verla salvada de nuevo.
   
Yo me hundiría en este mar!
si ella no volase,
si ella no trajese
a última hora la hoja.


De "Últimos poemas"
    

25.6.20

Ingeborg Bachmann. Enigma

Para Hans Werner Henze del tiempo de los Ariosi
  
Ya no vendrá nada más.
  
Nunca más será ya primavera.
Los calendarios milenarios a cualquiera lo predicen.
  
Pero tampoco verano y más adelante lo que tiene nombres
tan buenos como "veraniego"-
No vendrá ya nada más. 
  
No debes llorar,
dice una música.
  
Más 
no
dice
nadie.  
  
De "Últimos poemas"
    

23.6.19

Ingeborg Bachmann. En verdad

Para Anna Ajmátova

A quien nunca se quedó sin palabras,
y yo os lo digo,
quien sólo sabe ayudarse a sí mismo
y con las palabras,

a éste no se le puede ayudar.
Ni por el camino corto
ni por el largo.

Hacer sostenible una única frase,
aguantar en el ding-dong de las palabras.

Nadie escriba esta frase
que no la firme.


De "Últimos poemas"
     

9.6.19

Ingeborg Bachmann. Hôtel de la Paix

La carga de rosas se desploma silenciosa de las paredes,
y a través de la alfombra surgen sueño y tierra.
El corazón de luz se le rompe a la lámpara.
Oscuridad. Pasos.
Se ha corrido el pestillo ante la muerte.


De "Últimos poemas"
    

22.1.15

Ingeborg Bachmann. Vosotras palabras

Para Nelly Sachs, la amiga, la poeta, en veneración.

Vosotras, palabras, levantáos, seguidme!
y aunque ya estemos lejos,
demasiado lejos, nos alejaremos una vez
más, hacia ningún final.

No aclara.

La palabra
solo arrastrará
otras palabras,
la frase, otras frases.
El mundo así quiere,
definitivamente,
imponerse,
quiere estar dicho ya.
No las digáis.

Palabras, seguidme,
que no se vuelva definitiva
-esta ansia del verbo
y dicho y contradicho!

Dejad ahora un rato
que ninguno de los sentimientos hable,
que el músculo corazón
se ejercite de manera diferente.

Dejad, digo, dejad.

Nada, digo yo, susurrando
al oído supremo,
que sobre la muerte no se te ocurra nada,
deja y sígueme, ni dulce
ni amargo,
ni consolador,
no significativamente
sin consuelo
tampoco signos-

Y sobre todo, no eso: la imagen
en el tejido de polvo, el retumbar vacío
de sílabas, palabras de agonía.

Sin decir nada,
vosotras, palabras!


De "Últimos poemas"

16.2.14

Ingeborg Bachmann. Corriente

Tan dentro de la vida y tan cerca de la muerte
que con nadie lo discuto ni me enojo,
le arranco mi parte a la tierra de lo profundo;

al océano pacífico la cuña verde le hundo
en medio del corazón, y a mi playa me arrojo.

Pájaros de estaño se levantan y olor a canela!
Estoy sola con el tiempo, mi asesino.
Nos encerramos en crisálidas de delirio y azul marino.

De "Últimos poemas"

20.1.14

Ingeborg Bachmann. Nada de Delikatessen

Ya nada me gusta.

¿Debo
ataviar una metáfora
con una flor de almendro?
¿crucificar la sintaxis
sobre un efecto de luz?
¿Quién se romperá la cabeza
por cosas tan superfluas-?

He aprendido a ser sensata
con las palabras
que hay
(para la clase más baja)

hambre
      deshonra
           lágrimas
y
                tinieblas.

Con los sollozos no depurados,
con la desesperación
(y desespero de desesperación)
por tanta miseria,
por el estado de los enfermos, el coste de la vida,
me las arreglaré.

No descuido la escritura,
sino a mí misma.
Los otros saben
dios lo sabe
qué hacer con las palabras.
Yo no soy mi asistente.

¿Debo
aprisionar un pensamiento
llevarlo a la iluminada celda de una frase?
¿Alimentar oídos y ojos
con bocados de palabras de primera?
¿investigar la líbido de una vocal,
averiguar el valor de amateur de nuestras consonantes?

¿Tengo que
con la cabeza apedreada,
con el espasmo de escribir en esta mano,
bajo la presión de trescientas noches
romper el papel
barrer las urdidas óperas de palabras,
destruyendo así: yo tú y él ello lo

Nosotros vosotros?

(Que sea. Que sean los otros.)

Mi parte, que se pierda.


De "Últimos poemas"

7.1.14

Ingeborg Bachmann. Aria I

Allí donde nos volvemos, en la tormenta de las rosas,
está la noche iluminada de zarzas, y el trueno
del follaje, tan silencioso entre los arbustos,
nos sigue ahora de cerca.

Donde sea que se extinga lo que inflaman las rosas,
nos arrastra la lluvia al río. Oh, noche más lejana!
Pero una hoja, que nos alcanzó, flota sobre las olas
y nos sigue hasta la desembocadura.
De "Últimos poemas"