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17.10.20

María Auxiliadora Álvarez. Desacuerdo

 (a mi hermana)


(el sonido
ensordecedor 
del mar
se interpone
entre las dos)
   
yo le digo:
creo
que estamos
ahogadas
   
ella responde:
no
No estamos 
ahogadas 
   
yo le digo:
yacemos
a la par
en el fondo
del mar
   
ella responde:
no
Estamos de pie
en la orilla
   
yo le digo:
de verdad
creo
que ya
nos ahogamos
   
ella responde:
no
Estamos 
respirando
muy bien
   
yo le digo:
que a mí 
no
me
entra
aire
   
ella responde:
yo tengo aire
   para las dos


(De Piedra en: U:, 2016)


En la antología "Poesía soy yo.
Poetas en español del siglo XX (1886-1960)"
    

16.10.20

Mariela Dreyfus. Espacio para el dolor...

Espacio para el dolor su
prístina materia alucinada
las curvas con que lo esquivas
frente a frente riendo como a un
muñeco de vudú le clavas agujas
pero no muere el dolor del barro
vuelve a levantarse sus labios te
susurran aquí estoy entonces
no queda sino habitar con él 
servirle el desayuno llevarlo
contigo en la cartera pegado a la
cadera que a ratos parece que se
abre pero vuelve a ti ese aguijón
físico a la izquierda más arriba
a la diestra y aunque es áspero
el dolor se te clava en el pecho
le crecen dedos garras afiladas
vas sumando dolores uno a uno
los atas en un haz les pones nombre
hay dolores antiguos como en rilke 
aún no florecido su roce es golpe
seco como una sed eterna temporal
que pasa vuelve y reposa también
horizontal así lo llevas a la cama le
cepillas los dientes al dolor siéntalo 
en tus faldas dale un abrazo nada temas.


(De Cuaderno músico precedido de Morir es un arte, 2015)


En la antología "Poesía soy yo.
Poetas en español del siglo XX (1886-1960)"
    

14.10.20

Ana Istarú. Autobiografía

   Soy una sombra diminuta
entorpeciendo la vasta cavidad del tiempo.
   
   Y mis deseos son los rasguños
que florecen en la pared fecunda
de su vientre de húmedo barro.
   
   Un destello de soles, instantáneo,
ciego, será mi cuerpo.
   
   Y no habrá quien me recuerde,
a mí, polvo de luz, dorado y muerto.


(De Palabra nueva, 1975)


En la antología "Poesía soy yo.
Poetas en español del siglo XX (1886-1960)"
    

12.10.20

Blanca Andreu. A un ciprés de la Acrópolis

Verás, ciprés, hermano
de los lirios
me recuerdas a un hombre
que amé y murió 
y que era como tú alto y oscuro.
Delgado como música de cuerda
también su alma era ática 
ascendía en la noche
por la secreta escala
de sí mismo
buscándose 
buscando al alto cielo
como tú.


(De Los archivos griegos, 2010)

En la antología "Poesía soy yo.
Poetas en español del siglo XX (1886-1960)"
    

11.10.20

Minerva Margarita Villarreal. Canto de Penélope desde las playas de Ítaca

a Martha Casarini

Desde esta playa he mirado durante noches enteras el rostro luminoso.
Pero sus ojos, cuencas de oscuridad, me devolvían a los muertos que, con él, siendo jóvenes partieron a la guerra.
Oh luna, inmenso espejo! En esta oscuridad, en esta madeja
de lamentos eternos, de crudas soledades
me declaro testigo de las derrotas de Ulises.
Tejo el perdón. Las cadenas de hilo han sujetado mi rabia y mi protesta. 
He tejido siempre el derecho, pero al volver el lienzo
no encuentro más que los reveses de esta historia.
Y el mar,
el mar
con su fina filigrana atemorizado mi cuerpo,
negando la posibilidad del beso más cercano.
Ah Ulises! He llegado a aborrecer tu ira
que adormece mi deseo hasta vencerlo.
Por eso he decidido callar.
Cada vuelta a la aguja es una palabra muerta. 
Hay quienes piensan que vivo en el olvido porque no escuchan los gritos de mi encierro.
Los muros ahogan los ecos del delirio.
   
He velado por más de veinte siglos. Y hoy,
en el turbio amanecer de esta historia manchada,
preparo las naves.


(De Dama infiel al sueño, 1991)


En la antología "Poesía soy yo.
Poetas en español del siglo XX (1886-1960)"
    

10.10.20

Isla Correyero. La limpiadoras. 19 de mayo de 1995

Impasible, dura, triste, preservada del desprecio,
asisto a la limpieza de la habitación.
   
Las dos mujeres, imantadas por el ojo negro
de la bolsa van echando cucharas, frascos,
peladuras de fruta, pan y sombras.
   
Nada llama su atención. Los enfermos son otra
basura en movimiento.
   
Oh, vosotras, a quien no puede el dolor de
los escombros,
la picadura de la melancolía, el tiempo de la angustia!
   
Salen hablando, riendo,
se pierden por el pasillo de los pasos perdidos.
   
Han marcado la habitación con el olor boreal de la lejía.
   
Mi padre, paciente y distinguido, domina todo
el reino de la madrugada.
   
Mi uniforme de enfermera le limpia el corazón.


(De Diario de una enfermera, 1996)


En la antología "Poesía soy yo.
Poetas en español del siglo XX (1886-1960)"
    

30.9.20

Verónica Volkow. A la Sor Juana desconocida

Miro tu retrato
pero más allá de la mentira del pincel
no puedo retenerte.
Sé que hay un tiempo, sin embargo,
en que miras tu rostro
en un espejo sin anclas
y piensas que alguien
-cuando ya no estén tus ojos,
ni los muebles,
ni las piedras del patio,
ni los árboles-
podrá descubrir el verdadero
contenido del espejo
y ver la sangre última
que circula al fondo, 
y te sabrá su hermana, hermana,
porque nuestra sangre común lava
las formas y colores de los ojos
y lava la memoria de formas y colores.
Pienso en todos los hombres,
las ciudades, los libros, las iglesias,
pienso en todas las piedras, las noches,
las montañas que viste
y son ya invisibles desde el litoral de tinta.
Cuánta vida y cuánta luz!
Sólo maquinaria de la sombra.


(De Litoral de tinta, 1979)


En la antología "Poesía soy yo.
Poetas en español del siglo XX (1886-1960)"
    

28.9.20

Yolanda Pantin. Conversación en un baño

Por costumbre
se acuesta en la cama
a esperar a su marido
que llega siempre tarde
da las buenas noches
bosteza
   
Ella se va al baño
aplaca la furia
con su mano maestra
recostada en la toalla
cuando él entra y pregunta:
"Qué haces aquí?"
   
"Nada", responde.


(De Correo del corazón, 1985)


En la antología "Poesía soy yo.
Poetas en español del siglo XX (1886-1960)"
    

27.9.20

Carmen Boullosa. La ilusión de la piedra

Eternas son la piedra y el árbol,
a nuestros ojos.
Los años pasan, 
el hombre envejece,
la piedra no se altera,
las hojas, en un baile anual, se renuevan.
Frágil y sorda es la vista del homínido:
el castaño morirá y la piedra será polvo.
Sólo aquello que huye permanece,
sólo restará el recuerdo de la fuga.
La memoria
-como el barro-
no se irá.


(De Hamartia o Hacha, 2015)


En la antología "Poesía soy yo.
Poetas en español del siglo XX (1886-1960)"
    

24.9.20

Esperanza Ortega. Hay días...

Hay días 
huecos
sin horas sin minutos
simas en donde las voces caen
como las piedras y se pierden
   
horas felices hay
también
y tú las acaricias con dulzura
para no perturbar esa frágil quietud
desprevenida con que posan sus alas
   
cuando se van
renuncias obediente
a perseguir su vuelo inalcanzable


(De Mudanzas, 1994)


En la antología "Poesía soy yo.
Poetas en español del siglo XX (1886-1960)"
    

13.9.20

Verónica Zondek. Desaparecida

La muerte es el olvido de los vivos.
   
El olvido es una liebre veloz y pesada de plomo abismal.
   
La alegría está lejos
   
y cerca 
una tormenta de ojos
en fotos despintadas
y a la luz.
   
Hay un llanto feroz del cielo
que en demora cubre el paso de los latires. 
   
La memoria es una huella
y un tormento en el cristal de la lengua.
   
Tú 
   
una mano cerrada.
   
Una canción que no tuvo comienzo.


(De Por gracia de hombre, 2008)


En la antología "Poesía soy yo.
Poetas en español del siglo XX (1886-1960)"
    

12.9.20

Reina María Rodríguez. Un puntillo

En qué momento dejé de vivir?
Fue hace años ya ni lo recuerdo!
algo me paralizó 
una desventura? un golpe?
Entonces empecé a sobrevivir,
a comer lo imprescindible sin masticar;
a fugarme de cualquier riesgo;
a convertirme en una planta parásita 
contra un muro.
"Manitos de dios", es el nombre de esa planta
que en mis manos temblorosas
crece para romper lo efímero
que da terror y desasosiego,
pero a la vez, deseo.
  
Y me convertí en un gesto
(disimulado)
"de insecto caído en aceite hirviendo."
Cuando empecé a tocar con la mano izquierda 
-los mutilados de la guerra tocaban así- dijiste,
"piezas para la mano izquierda"
escritura para zurdos
sin contrapunto
por impotencia.


(De El piano, 2013)


En la antología "Poesía soy yo.
Poetas en español del siglo XX (1886-1960)"
    

11.9.20

Pura López Colomé. Dramatis Personae

Mi voz se fue amoldando a sus tejidos.
Se detuvo. Creyó no poder más
y continuó.
Conocí así un cauce
nunca antes descrito,
un lugar del que era parte
sin saberlo.
Al que volvió después.
Abrió sus puertas,
dio principio a los oídos.
Caracol de oleajes vigorosos,
saciaba todas las esperas
penetrando el cuerpo
en rojo intenso.
 
Luego tu voz ventisca,
desde las copas
de bosques invernales,
de huertos de la tundra,
desde el encino, el cedro,
y desde el tamarindo,
atravesaba a los despiertos
que caminan
saboreando
la melodiosa sequedad
del trueno.


(De Intemperie, 1997)


En la antología "Poesía soy yo.
Poetas en español del siglo XX (1886-1960)"
    

7.8.20

María Negroni. Hemos emprendido el viaje...

hemos emprendido el viaje
nuestra fue la noche más álgida
la luz que viene
de nosotros mismos
   
el país al que íbamos
no existe
   
la travesía es esta quietud
absorta
   
muy pronto
no podremos volver
   
no sabremos
   
no será necesario


(De La ineptitud, 2002)


En la antología "Poesía soy yo.
Poetas en español del siglo XX (1886-1960)"