como antes del remanso el agua impura:
aún lleva tierras en la extraña obscura
y pretende copiar la faz del cielo.
Van creciendo el dolor y el anhelo,
la corriente se turba y se apresura,
y es fuente el sedimento de amargura
más que las alas con que intenta el vuelo.
Si tendieras la mano solamente
y el agua temblorosa se aquietara,
ya, contemplando el cielo largamente,
oh Deseado!, el corazón dejara
flotar sobre su sueño transparente
la divina belleza de tu cara.
De la antología "Volver"