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7.4.16

Victoria Ocampo. Algunas reflexiones sobre la lectura

Hay libros, libros hermosos y verdaderos, que nos dan una impresión de relectura, aunque estemos recorriendolos por primera vez. Los pensamientos, los sentimientos, la expresión misma de los pensamientos y sentimientos que en esos libros nos salen al paso, estaban en nosotros latentes. Poseiamos, sin tener conciencia de ello, los tesoros ocultos entre sus páginas, y no tenemos que hacer esfuerzo alguno para convertirlos en posesión nuestra. El libro no hizo más que despertarnos a esa posesión, hacernos conscientes de ella.


De "Al margen de Ruskin. Algunas reflexiones sobre la lectura"
En "Testimonios
Primera serie: 1920-1934"

28.3.15

Victoria Ocampo. Carta a Virginia Woolf

Usted da gran importancia a que las mujeres se expresen, y a que se expresen por escrito. Las anima a que escriban all kinds of books, hesitating at no subject however trivial or however vast [Toda suerte de libros, sin vacilar ante ningún asunto, por trivial o vasto que parezca]. Según dice usted, les da este consejo por egoísmo: Like most uneducated englishwoman, I like reading -I like reading books in the bulk [Como a la mayoría de las inglesas incultas, me gusta leer -me gusta leer libros a granel], declara usted. Y la producción masculina no le basta. Encuentra usted que los libros de los hombres no nos explican sino muy parcialmente la psicología femenina. Hasta encuentra usted que los libros de los hombres no nos informan sino bastante imperfectamente sobre ellos mismos. En la parte posterior de nuestra cabeza, dice usted, hay un punto, del tamaño de un chelín, que no alcanzamos a ver con nuestros propios ojos. Cada sexo debe encargarse de describir, para provecho del otro, ese punto. A ese respecto, no podemos quejarnos de los hombres. Desde los tiempos más remotos, nos han prestado siempre ese servicio. Convendría, pues, que no nos mostrasemos ingratas y les pagásemos en la misma moneda.

De "Carta a Virginia Woolf"
En "Testimonios. Primera serie"

30.4.13

Victoria Ocampo. Anna de Noailles y su poesía

Hay en ella algo de angelical y de terrible. Algo como una fragilidad hecha de acero. Al mirarla se ven ante todo dos cosas: sus ojos desmesurados y los movimientos de sus manos, pequeñas, delgadas, muy pálidas. Al ver sus ojos, dice uno para sí: Dios mío, que fuerte! Al ver sus manos: Dios mío, que débil! Pero ya ha empezado su charla locuaz y voluble, y es una nueva Anna de Noailles la que voy a descubrir; una nueva Anna de Noailles la que, para mí, entra en escena.
   
De "Testimonios
Primera serie: 1920-1934"

7.4.13

Victoria Ocampo. Hay libros...

Hay libros que sosiegan, que conmueven, porque son como la certidumbre, la prueba de que en este mundo, donde aparentemente reina la injusticia, hay seres que hacen justicia. Poco importa que aquellos seres hayan muerto o que sus existencias se deslicen lejos de la nuestra. Nos sentimos mudos a ellos indisolublemente. Y al acercarnos a ellos, en el silencio y la soledad, nuestra alma se hace sonora y nuestro aislamiento cesa.

De "Testimonios
Primera serie: 1920-1934"

29.3.13

Victoria Ocampo. La historia de la hermana de Shakespeare...

La historia de la hermana de Shakespeare que de modo tan inimitable cuenta usted, es la más bella historia del mundo. Ese supuesto poeta (la hermana de Shakespeare) muerto sin haber escrito una sola línea, vive en todas nosotras, dice usted. Vive aún en aquellas que, obligadas a fregar los platos y acostar a los niños, no tienen tiempo de oír una conferencia o leer un libro. Acaso un día renacerá y escribirá. A nosotras toca el crearle un mundo en que pueda encontrar la posibilidad de vivir íntegramente, sin mutilaciones.


Carta a Virginia Woolf

19.3.13

Victoria Ocampo. Si yo fuese escritora...

Si yo fuese escritora, creo que pertenecería a la especie de los de "párpados cosidos". Pero yo no soy escritora. Soy simplemente un ser humano en busca de expresión. Escribo porque no puedo impedírmelo, porque siento la necesidad de ello y porque esa es mi única manera de comunicarme con algunos seres, conmigo misma. Mi única manera.
De "Testimonios
Primera serie: 1920-1934"

8.3.13

Victoria Ocampo. Vaya mi esfuerzo a sumarse...

Y si, como usted espera, Virginia, todo esfuerzo, por oscuro que sea, es convergente y apresura el nacimiento de una forma de expresión que todavía no ha encontrado una temperatura propicia a su necesidad de florecer, vaya mi esfuerzo a sumarse al de tantas mujeres, desconocidas o célebres, como en el mundo han trabajado.


Madrid, diciembre de 1934

Carta a Virginia Woolf

7.3.13

Victoria Ocampo. Cuando se gusta un libro...

Que yo escribo para mí, para explicarme a mí misma las cosas, y que no experimento placer al hablar de un libro sino cuando me gusta. Ahora bien, cuando se gusta de un libro, se siente la necesidad de hacer su elogio. Es verdad que se pueden poner restricciones a la obra más perfecta; pero ese es un género de reflexiones hacia las que no siento por ahora ninguna inclinación. Tengo una fuerte aptitud para darme a mí misma la ilusión de una belleza completa allí donde la belleza no existe, acaso, sino parcialmente. Tengo esa aptitud, y la guardo. Por otra parte, he declarado a menudo que mi única pretensión es la de amar las cosas que escribo y escribir sobre las cosas que amo.
De "Testimonios
Primera serie: 1920-1934