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22.9.26

Marianne Moore. La comadreja del bosque

asoma con delicadeza, la mofeta
-no se rían- con el ropaje boscoso, blanco y negro, 
de la ardilla listada. La criatura tintada, 
blanqueada por el mimetismo con una reluciente
piel de cabra, es la guardiana del bosque. Con su
capa de armiño bien tintada de sepia, es
el tótem de la audacia. Una
forajida? si dulce rostro y sus fuertes pies van por ahí
con manto de cacique de paño de Chilcat.
Ella es su propia protección contra la polilla,
  
la pequeña y noble guerrera. Esa 
piel de nutria que la cubre, el turón viviente, 
detiene cualquier aguijón. Pues bien,
esta misma comadreja es juguetona, 
y, como ella, sus colegas. Solo 
las comadreja de bosque serán mis colegas. 


De "Sin embargo"
En "Poesía completa"
   

11.5.26

Marianne Moore. La argonauta

   Para poderosos con esperanzas
definidas por mercenarios?
   Para escritores atrapados por
   la reputación a la hora del té
y las comodidades de la casa en las afueras?
   No es para ellos para quien la argonauta
   construye su fina cáscara de cristal.
  
   Regalando su perecedero
souvenir de esperanza, por fuera
   blanco opaco
   y con la superficie interior
satinada como el mar, la vigilante
   hacedora lo protege
   noche y día; apenas
  
   come hasta que los huevos maduran.
Enterrados ocho veces en sus ocho
   brazos, pues ella es,
   en cierto modo un pulpo,
su carga protegida en el córneo buque de cristal
   está oculta pero no comprimida;
   como Hércules, mordido
  
   por un cangrejo fiel a la hidra,
obstaculizando en su empeño,
   los huevos, intensamente vigilados,
   al salir de la concha
la liberan al liberarse a sí mismos,
   dejando sus cavidades como nido de avispa,
   blanco sobre blanco, y pliegues 
   
   de chitón jónico dispuestos con precisión 
como las líneas en la crin
   de un caballo del Partenón,
   en torno a las cuales los tentáculos 
se han enroscado como si supieran
   que el amor es la única fortaleza
   lo bastante firme en la que confiar.


De "Qué son los años"
En "Poesía completa"
   

30.12.25

Marianne Moore. No hay cisne tan delicado

«No hay agua tan quieta como la
  de las fuentes muertas de Versalles.» Ni cisne 
de turbia y ciega mirada recelosa
y patas gondoleras tan delicado
  como el de china acharolada de ojos
castaño cervato y collar dentado
de oro donde se lee a quién perteneció el pájaro.
  
Alojado en el candelabro
  Luis XV con capullos pintados
de amaranto, dalias, 
erizos marinos y siemprevivas, 
  montado en la ramificada espuma
de bruñidas flores esculpidas, 
cómodo y erguido. El rey ha muerto.


De "Poemas escogidos"
En "Poesía completa"
   

28.1.24

Marianne Moore. Qué son los años

Qué es nuestra inocencia,
cuál nuestra culpa? Todos estamos
   desnudos, nadie está a salvo. Y de dónde proviene
el valor: la pregunta sin respuesta,
la duda firme -
que convoca sin palabras y escucha sin oídos-que
en la desgracia, e incluso en la muerte,
   conforta a los demás
   y que, en su derrota, alienta
   
   al espíritu a ser fuerte. Feliz
y juicioso aquel
   que consiente la muerte
y, en su prisión, se eleva
sobre sí mismo,
como el mar sobre la sima, luchando
por ser libre e incapaz de serlo,
   y en su rendición 
   encuentra su pervivencia.
   
   Así se comporta quien 
siente con vigor. Incluso el pájaro 
   se crece cuando canta, se vuelve
más alto. Aunque esté cautivo,
su poderoso canto
dice: qué mezquina es la satisfacción 
y qué pura la dicha.
   En eso consiste ser mortal.
   En eso consiste ser eterno.


En "Antología de las poetas estadounidenses"

15.11.22

Marianne Moore. El silencio

Mi padre solía decir:
"Las personas superiores jamás hacen visitas largas;
no hay que enseñarles la tumba de Longfellow,
ni las flores de cristal en Harvard.
Autosuficientes como el gato
(que se lleva la presa a su rincón,
con el rabo flácido del ratón colgándole de la boca como un cordón de zapato),
a veces disfrutan de la soledad,
ya que se pueden quedar sin habla
al oír palabras que les hayan encantado.
El sentimiento más profundo se expresa, siempre, en silencio;
no en el silencio, sino con discreción".
Tampoco dejaba de ser sincero cuando decía: "Haz de mi casa tu posada".
Las posadas no son domicilios.

De "Poesía reunida"

5.2.20

Marianne Moore. El nautilo

Para autoridades de afanes
moldeados por mercenarios?
Para escritores que entrampa
la fama de los salones
o las ventajas de un pase?
No para ellos el nautilo
su fina concha vítrea levanta.
 
Dispensando un perecedero
recuerdo de esperanza, blanco
mate por fuera y suavizados
los ángulos de la cara
interna brillante como el mar,
su artífice vigilante
la guarda día y noche; apenas come
 
hasta ver los huevos empollados.
Óctuplo-enterrada en sus ocho
brazos, porque en cierto modo
es un pez-diablo, su vítrea carga
acunada en vellón de morueco
yace oculta pero intacta.
Como Hércules, mordido por
 
un cangrejo fiel a la hidra,
no pudo acabar su empresa,
los huevos, solícitamente
velados, al dejar la concha
la sueltan al soltarse ellos,
dejando sus grietas de nido
de avispa, blanco sobre blanco,
 
y sus finos pliegues de jitón
(como el trazado de la crin
de un caballo del Partenón),
a cuyo alrededor los brazos
se arrollaron, porque el amor
es la única fortaleza
en la que confiar se puede.
 
[What Are Years, 1941]


En una selección de poemas
en el libro "Poesía norteamericana 1900-1950"
   

5.2.17

Marianne Moore. Cuando compro cuadros

o -mejor dicho-
cuando contemplo aquello de lo que me puedo imaginar dueña,
prefiero lo que podría darme placer en cualquier momento:
la sátira sobre la curiosidad en la que sólo es discernible
la fuerza anímica;
o, justo lo contrario, la antigüedad, la sombrerera con adornos medievales,
en la que se ven sabuesos con cinturas que se estrechan como la del reloj de arena,
ciervos, aves y gente sentada.
Puede ser simplemente una losa, tal vez la biografía literal
(con letras espaciadas, sobre una especie de pergamino),
una alcachofa con seis tonos azules, el tripartito jeroglífico con patas de agachadiza,
la cerca de plata que protege la tumba de Adán o Miguel cogiendo a Adán por la muñeca.
El énfasis intelectual demasiado estricto sobre tal o cual cualidad merma el placer.
No debe pretender desarmar nada; ni tampoco debe honrarse a la ligera el éxito generalizado,
aquello que es grande porque otra cosa es pequeña.
En conclusión: sea lo que fuere,
debe estar "iluminado por miradas penetrantes en la vida de las cosas",
debe reconocer las fuerzas espirituales que lo crearon.


De "Poesía reunida"
    

15.11.14

Marianne Moore. Una cara

"No soy traidora, insensible, celosa, supersticiosa,
arrogante, malévola ni absolutamente monstruosa".
   A fuerza de estudiar su rostro,
   el exasperado abatimiento
      -aunque no en un callejón sin salida-,
      rompería con gusto el espejo;

mientras que el amor por el orden, el ardor y la simplicidad natural
con expresión de duda son todo lo que necesitamos para vivir!
   Determinadas caras, unas pocas, una o dos, o una
   en particular fotografiada por el recuerdo
      deben continuar siendo un placer
      para mi espíritu, para mi vista.


De "Poesía reunida"

7.9.14

Marianne Moore. Voracidades y verdades
a veces están relacionadas

No me gustan los diamantes,
prefiero la "luminosidad color hierba" de la esmeralda,
pues también la discreción puede deslumbrar
en ocasiones.
Cansan algunas fórmulas de agradecimiento.

Poetas, no arméis escándalo,
también la "trompa curva" del elefante "escribe"
y además estoy leyendo un libro sobre tigres,
-creo que lo conocéis-,
estoy obligada.

Podemos ser perdonados, sí,
sé que podemos, por un amor imperecedero.


15.7.14

Marianne Moore. La jardinería arriesgada

Si el amarillo presagia infidelidad,
   yo soy infiel.
      No puedo tolerar que una cosa amarilla
         traiga mala suerte
      porque los libros digan que el amarillo
         es de mal agüero,
   que el blanco promete bien.

Sin embargo, vuestra propiedad personal,
   el sentido de intimidad,
      en verdad debería desaprobar
      los oídos ofendidos, sin necesidad de tolerar
   el descaro.

De "Poesía reunida"

28.1.14

Marianne Moore. Estancia en la ballena

Intentando abrir las puertas cerradas con una espada, enhebrando
cabezas de agujas y plantando árboles umbrosos
boca abajo, engullida por la opacidad de alguien a quien los mares
quieren más que a ti, Irlanda...

has vivido -una y otra vez- toda clase de privaciones.
Las brujas te han obligado a tejer
con paja hilo de oro, pero has oído a los hombres decir:
"Hay un temperamento femenino, completamente distinto al nuestro,

que la lleva a hacer estas cosas. Limitada por
una herencia de ceguera e incompetencia
natural, recobrará el juicio y tendrá que darse por vencida.
Forzada por la experiencia, retrocederá,

pues el agua busca su nivel";
y has sonreido. "El agua en movimiento está lejos
de su nivel". Tú la has visto, cuando obstáculos impedían
su curso, subir automáticamente.

De "Poesía reunida"

15.11.13

Marianne Moore. Los peces

Cruzan
vadeando el negro jade.
Entre las conchas de mejillón azul cuervo, una se queda
componiendo los montones de ceniza;
abriéndose y cerrándose como

un
abanico herido.
Los percebes incrustados al borde
de las olas no pueden ocultarse
allí porque los sumergidos rayos del

sol,
se resquebrajan como lana
de vidrio, se mueven con ligereza de proyector
entre las grietas-
dentro y fuera, iluminando

el
mar turquesa
de cuerpos. El agua atraviesa una cuña
de hierro por el borde de hierro
del acantilado, sobre el que las estrellas,

rosados
granos de arroz, medusas
salpicadas de tinta, cangrejos como lirios
verdes y hongos
submarinos se deslizan unos sobre otros.

Todos
los rasgos
externos del abuso están presentes en este
desafiante edificio,
todas las características físicas del

ac-
cidente: falta
de cornisa, estrías de dinamita, quemaduras y
golpes de destral, estas cosas se destacan
en él; el abismo está

muerto.
La evidencia
reiterada prueba que puede vivir
a costa de lo que no revive
su juventud. El mar envejece dentro de él.
   
De "Poesías completas"

18.1.11

Marianne Moore. Puedo, podría, debo

Si me dices por qué el pantano
parece infranqueable, entonces te
diré por qué pienso que
puedo atravesarlo si lo intento