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7.8.19

Rosario Castellanos. Elegía

Nunca, como a tu lado, fui de piedra.
 
Y yo que me soñaba nube, agua,
aire sobre la hoja,
fuego de mil cambiantes llamaradas,
sólo supe yacer,
pesar, que es lo que sabe hacer la piedra
alrededor del cuello del ahogado.


De "En la tierra de en medio"
     

7.8.16

Rosario Castellanos. IV

Aquí me quedaré llorando como el fruto
derribado a pedradas
de la copa del árbol y su sustento.

Ya nunca podré amar ni aun en el sueño
porque una voz insobornable grita
y su grito vacía mis entrañas:
"El amor es también polvo y ceniza!"


De "Trayectoria del polvo"

13.9.15

Rosario Castellanos. Canción

Yo conocí una paloma
con las dos alas cortadas:
andaba torpe, sin cielo,
en la tierra, desterrada.

La tenía en mi regazo
y no supe darle nada.
Ni amor, ni piedad, ni el nudo
que pudiera estrangularla.


De "Materia memorable"

25.5.14

Rosario Castellanos. Lecciones de las cosas

Me enseñaron las cosas equivocadamente
los que enseñan las cosas:
los padres, el maestro, el sacerdote
pues me dijeron: tienes que ser buena.

Basta ser bueno. Al bueno se le da
un dulce, una medalla, todo el amor, el cielo.
Y ser bueno es muy fácil. Basta abatir los párpados
para no ver y no juzgar lo que hacen
los otros, porque no es de tu incumbencia.

Basta no abrir los labios para no protestar
cuando alguno te empuje porque, o no quiso herirte
o no pudo evitarlo
o Dios está probando el temple de tu alma.

De cualquier modo, pues, cuando te ocurra el mal
hay que aceptarlo, agradecerlo incluso
pero no devolverlo. Y no preguntes
por qué. Porque los buenos
no son inquisitivos.

Y dar. Si tienes una capa córtala
en dos y entrega la mitad al otro
-aunque el otro no sea más que un coleccionista
de mitades de capa-. Eso es asunto suyo
y tu mano derecha debe ignorar... etcétera.

Y recibir con ambas mejillas, eso sí.
No siempre serán golpes. Sin embargo,
a veces será el ramo de flores que suscita
fiebre de heno. A veces el marisco
que produce la alergia.
A veces el elogio
que, si no es falso, humilla de raíz
y que, si es falso, ofende. Tú perdona,
que es lo que hacen los buenos.

Obedecía. Se sabe: la obediencia
es la virtud de las mayores.
Y pasaron los años
y yo era la piedra de tropiezo contra
la que chocaba el distraído o,
si mejor emplazada, punching bag
en el que ejercitaban su destreza los fuertes.

A veces, me ponía a hacer "viva la flor"
con mis cartas de naipe y llovía la gracia
indiferentemente sobre mis amigos
y los que eran amigos de mis amigos, es decir
mis enemigos.

Y me senté a esperar la medalla o el dulce
y la sonrisa, el premio, por fin, en este mundo.
Y sólo vi desprecio por mi debilidad,
odio por ser el instrumento
de la maldad ajena.

¿Con qué derecho quería santificarme
utilizando vicios o carencias
de los demás? ¿Por qué yo me elegía
como única elegida
y era en el mecanismo como el grano de arena
que paraliza toda función? Y, paralíticos,
los activos, pensaban. Y yo era la causa
eficiente de aquellos pensamientos
y no había para mí sino condenación.

Hasta que comprendí. Y me hice un tornillo
bien aceitado con el cual la máquina
trabajaba ya satisfactoriamente.

Un tornillo. No tengo
ningún nombre específico ni ningún atributo
según el cual poder calificarme
como mejor o peor o más o menos útil
que los otros tornillos.

Si tuviera que hacer mi apología
ante alguien (que no hay nadie, que nunca hubo
ningún testigo de lo que acontece)
diría que estuve en mi lugar y que
giré en la dirección correcta y a la velocidad
requerida y con la frecuencia necesaria.

Y que no procuré ni que me remplazaran
antes de tiempo, ni me permitieran
seguir cuando me había sido declarada inservible.

Y, antes de terminar, quiero que quede
bien claro que no hice nada de lo que hice
por humildad. ¿Es que acaso los tornillos
son humildes? ¡Ridículo! Y que, menos aún,
mi conducta se entiende merced a la esperanza.

No, ya hace mucho tiempo que el cielo es un factor
que no entra en mis cálculos.
conformidad, tal vez. Lo que de ningún modo
en un tornillo, como yo, es un mérito
sino a lo sumo, es una condición.

De "En la tierra de en medio"

24.4.14

Rosario Castellanos. El otro

Por qué decir nombres de dioses, astros,
espumas de un océano invisible,
polen de los jardines más remotos?
Si nos duele la vida, si cada día llega
desgarrando la entraña, si cada noche cae
convulsa, asesinada.
Si nos duele el dolor en alguien, en un hombre
al que conocemos, pero está
presente a todas horas y es la víctima
y el enemigo y el amor y todo
lo que nos falta para ser enteros.
Nunca digas que es tuya la tiniebla,
no te bebas de un sorbo la alegría.
Mira a tu alrededor: hay otro, siempre hay otro.
Lo que él respira es lo que a ti te asfixia,
lo que come es tu hambre.
Muere con la mitad más pura de tu muerte.

De "Al pie de la letra"

19.1.14

Rosario Castellanos. La nostalgia

Si te digo que fui feliz, no es cierto.

No creas lo que yo creo cuando me engaño.

El recuerdo embellece lo que toca:
te quita la jaqueca que tuviste,
el sopor de la siesta lo transfigura en éxtasis
y, en cuanto a ese zapato que apretaba
tanto que te impidió bailar el primer baile,
no hubo zapato. Mira: estás descalza, danzas
eternamente ingrávida en el círculo
cerrado de un abrazo.

Danzas sin esa doble barbilla de tu gula,
sin esa arruga artera
que está acechando alrededor de tu ojo.

De "En la tierra de en medio"

12.1.14

Rosario Castellanos. Canción de cuna

Es grande el mundo? -Es grande. Del tamaño del miedo.
Es largo el tiempo? -Es largo. Largo como el olvido.
Es profunda la mar? -Pregúntaselo al naufrago.

(El tentador sonríe. Me acaricia el cuello
y me dice que duerma).
   
De "Lívida luz"

15.12.13

Rosario Castellanos. Advertencia al que llega

No me toques el brazo izquierdo. Duele
de tanta cicatriz.
Dicen que fue un intento de suicidio
pero yo no quería más que dormir
profunda, largamente, como duerme
la mujer que es feliz.
   

29.11.13

Rosario Castellanos. Pasaporte

Mujer de ideas? No, nunca he tenido una.
Jamás repetí otras (por pudor o por fallas nemotécnicas).
Mujer de acción? Tampoco.
Basta mirar la talla de mis pies y mis manos.

Mujer, pues de palabra. No, de palabra no.
Pero sí de palabras,
muchas, contradictorias, ay, insignificantes,
sonido puro, vacuo cernido de arabescos,
juego de salón, chisme, espuma, olvido.

Pero si es necesaria una definición
para el papel de identidad, apunte
que soy mujer de buenas intenciones
y que he pavimentado
un camino directo y fácil al infierno.
  
De "Viaje redondo"