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19.7.19

Jane Kenyon. Solsticio de verano

Calor de mediodía. Y después, todavía más calor...
El hijo del vecino sube y baja por el campo
removiendo el heno, removiéndolo con esmero.
   
El tractor se sumerge en el llano de tréboles
hasta donde baja el deshielo de la montaña
en primavera, donde crece
el altramuz silvestre. Sólo se ve la cabeza rubia
del muchacho: pero después se acerca otra vez
con elegancia y rodea hábilmente
el peral que hay cerca del establo. Bravo...
   
bravísimo. La alta hierba en el suelo, segada,
removida, rastrillada y seca. Después el padre
baja por el camino con la empacadora. Toda la tarde
oigo el continuo sonido sordo.
   
Hace calor, mucho calor, hoy... Me quedaré
   en nuestra habitación
con las persianas bajadas, esperando a que llegues
con los ojos cansados, y subas tus dedos
suavemente, suavemente por mis muslos.




De "Eagle Pond"

25.12.18

Jane Kenyon. Planchando el mantel de la abuela

Como una novia su vestido, lo alisabas
igualando los bordes, cuadrando los ángulos.
Años y años con el mismo trozo
de tela, igual que el abuelo yendo al trabajo.

Esta mañana paso la plancha por el paño de damasco,
hacia delante, hacia atrás, arriba y abajo.
   Tienes noventa y cuatro años.
Todos los días te vistes, y después te vas a la cama
a escuchar sermones en la radio, a mirar al techo.

Cuando voy a verte me cuentas tus problemas:
que mi padre dejó pomelos envenenados
   en el porche trasero
el día de Navidad, que alguien viene por la noche
a arrojar piedras a la casa.

Las calles de tu cerebro se hacen pequeñas,
las casas viejas se derrumban. Te resulta difícil
hablar conmigo, mantener la conversación,
saber de quién soy, si tengo hijos.




De "Eagle Pond"
    

5.3.18

Jane Kenyon. Versos para Ajmátova

El tren nocturno de Moscú, atenuó la velocidad
y se acercó a tu ciudad, que dormía.
Un sonido de campanillas en el aire frío... Después
apareció el mozo cargado con vasos de té.
"Despierten, señoras! Estamos en Leningrado."

Los estrechos canales brillan oscuros todavía
bajo la luz de las farolas y, en los parques,
hay hojas doradas por los caminos de arena
y en los bancos de madera. Con la luz del día,
viejas vestidas de negro las barren
con escobas de ramas de abedul.

Tu trabajo, tu vida apasionada, tus estudios,
todo tuvo lugar aquí, donde el Partido
te silenció durante veinticinco años
por escribir de amor, una labor de burguesía.

Marido e hijo, amantes, compañeros queridos
fueron encarcelados o asesinados, emigraron
   o murieron.
Te volviste más retraída,
infranqueable como una puerta de los leones, y viviste
obstinadamente, aprendiéndote a Dante de memoria.

Al final sobreviviste al georgiano
genocida de bigote ancho como una serpiente.
Y, reconocida, ya vieja, escribiste:
No puedo decir si el día está por terminar, o el mundo,
o si el secreto de los secretos está dentro de mí otra vez.




De "Eagle Pond"
    

31.1.18

Jane Kenyon. Luna llena en invierno

Las ramas desnudas se mueven
arriba y abajo por encima de nosotros.
La puerta del establo golpea
con insistencia, como el remordimiento
tras la ira y los gritos.

Los perros ladran más allá de la laguna.
La sombra de la casa
se dibuja sobre la nieve
como un fantasma,
y mi propia sombra

se echa a mis pies
bajo el frío, lunática,
como algo cansado
de vivir en un cuerpo
necesitado y lleno de deseo...




De "Eagle Pond"
   

23.5.17

Jane Kenyon. El sol del atardecer

Por qué esta luz me devuelve
a mi infancia? Yo llevaba un traje de verano
amarillo, y la falda
formaba un círculo perfecto.

         No me podía resistir a dar vueltas
y más vueltas hasta que se abría
completamente... La hierba, los árboles,
mis brazos abiertos, y la falda
girando bajo la luz ocre
de una tarde temprana de junio.

            Y entonces supe
que tendría que vivir, y seguir
viviendo: qué doloroso era: y qué dolor
quema todavía,
aunque no acaba con mi corazón.




De "Eagle Pond"
    

11.4.17

Jane Kenyon. Entra brevemente, y brevemente habla

Entra brevemente, y brevemente habla
Soy la flor prensada en un libro
y hallada después de doscientos años...

Soy el fabricante, el amante y el guardián...

Cuando la joven hambrienta
se sienta a la mesa,
se sienta junto a mí...

Soy la comida en el plato del preso...

Soy agua que sale del manantial
y llena el cántaro hasta que rebosa...

Soy el jardinero paciente
del jardín seco y descuidado...

Soy el escalón de piedra,
el cerrojo, la bisagra...

Soy el corazón contraído por el gozo...
el pelo más largo, cano
antes que el resto...

Estoy ahí, en el canasto de fruta
que se ofrece a la viuda...

Soy la rosa de olor que se abre
desatendida, el helecho en la cumbre húmeda...
Soy aquella cuyo amor
te domina, ya contigo
cuando piensas en pronunciar mi nombre...




De "Eagle Pond"
     

22.11.06

Jane Kenyon

Jane Kenyon (Ann Arbor, Michigan, 23 de mayo de 1947 - Wilmot, New Hampshire, 22 de abril de 1995) fue una poetisa y traductora norteamericana.