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2.8.15

Ernestina de Champourcin. Al final de la tarde...

Al final de la tarde
dime tú ¿qué nos queda?
El zumo del recuerdo
y la sonrisa nueva
de algo que no fue
y hoy se nos entrega.

Al final de la tarde
las rosas siguen lentas
abriéndose y cerrándose
sin caer aún en tierra.

Al final de la tarde
no vale lo que queda
sino el impulso mágico
de la verdad completa.


En la Antología general de poetisas españolas
Tomo II: de 1901 a 1939
de la editorial Torremozas

27.9.13

Pilar de Valderrama. Canción de la hilandera

A la luz de la luna hilo que hilo
en su rueca de plata recuerdos míos...
¡Qué raudos pasan
por la maravillosa rueca de plata!
Los tristes dejo,
con aquellos alegres quedarme quiero.
Y tejeré con ellos claro vestido,
y cubrirá mi cuerpo traje de olvido...
¡Oh, luna, aguarda.
que otro traje hilar quiero para mi alma!


De la antología de poetisas españolas
Tomo II: de 1901 a 1939
de la editorial Torremozas

9.2.13

Elisabeth Mulder. Déjame así un minuto...

Déjame así un minuto:
muy serena y muy quieta,
y muy sola,
reposando de esta
mi exaltación morbosa,
sin tensión en los nervios
y el alma sin zozobras.
Dame este breve instante,
¡oh vida arrolladora!,
este fugaz momento
de calma luminosa.
Déjame así un minuto,
muy serena y muy quieta,
y muy sola.


De la antología general de poetisas españolas
Tomo II: De 1901 a 1939
de la editorial Torremozas

2.2.13

Concha Espina. Mi secreto

Yo soy una mujer: nací poeta,
y por blasón me dieron
la dulcísima carga dolorosa
de un corazón inmenso.
En este corazón, todo llanuras
y bosques y desiertos,
han nacido un amor, interminable,
y un cantar gigantesco;
pasión que se desborda de la tierra
y que invade los cielos…
Ando la vida muerta de cansancio,
inclinándome al peso
de este afán, al que busca mi esperanza
un horizonte nuevo,
un lugar apacible en que repose
y se derrame luego
con la palabra audaz y victoriosa
dueña de mi secreto.
Yo necesito un mundo que no existe,
el mundo que yo sueño,
donde la voz de mis canciones halle
espacios y silencios;
un mundo que me asile y que me escuche;
¡lo busco, y no lo encuentro!…
  
De la Antología de Poetisas españolas
Tomo II: de 1901 a 1939
De la editorial Torremozas

8.1.13

Carmen Conde. Lluvia de mayo

¡Cuán hermosa tú, la desvelada!
Te lleva y te moldea dulce viento
encima de jardines y de estatuas.
Tu cuerpo es el de Venus en la orilla
eternamente mar dentro del alba.

Acude siempre a mí, séme propicia.
La fiesta de las hojas en sus ramas
te rinden los esbeltos soñadores
que en movibles racimos se levantan.

No tengo ni una flor... Sólo mi tronco
aloja por frutal una campana.
Lluvia que contemplo, melancólica:
no crezcas para mí. Vivo inundada.


De la antología de poetisas españolas
Tomo II: de 1901 a 1939
de la editorial Torremozas

24.11.12

Sofía Casanova. Gota de agua

Gota de agua es la lágrima brillante
que, al nacer, en los ojos se evapora;
gota de agua es la perla de rocío
que nace y muere en la mañana hermosa.

Gota de agua también es la perpetua
gota que filtra y que la piedra horada,
secreto de las rocas de granito,
caliza filtración de la montaña.

¡Gotas de agua las dos! Mas, cúan distinta
es la que nace y muere en un momento,
de aquella que, entre rocas serpeando,
se petrifica y desafía al tiempo!

Así también del alma soñadora
brotan, a veces, fugitivas lágrimas,
que mueren a la luz de una sonrisa,
que evapora el calor de una esperanza.

Y, otras veces, hay lágrimas que brotan
y dejan en el alma, para siempre,
estalactitas de dolor profundo,
que el tiempo agranda, y que jamás perecen.


De la antología de Poetisas españolas
Tomo II: de 1900 a 1939

15.10.12

Pilar de Valderrama. Dolor fecundo

¡Oh, vida! cuando dueles, viene un llano callado
a humedecer la tierra de nuestro corazón.
Es un llorar por dentro, de todos ignorado.
Los ojos están secos como una negación.

Sólo en la boca un rictus, sólo un surco en la frente
por instantes nos muda la expresión de la faz.
Nuestras manos quisieran ser un garfio potente
que arrancando esta vida nos trajera la paz.

Mas la negra semilla se va abriendo en el fondo.
El prodigio ¡Quién sabe cómo se realizó!
Aquel llanto invisible penetró en lo más hondo
y a las turbias acequias de la angustía, llegó...

¡Oh, simiente de penas! ¡Ay, amarga simiente!
¡Cómo endulzas, a veces, con tu propio amargor!
Cuando la vida duele, duele infinitamente,
en la raiz del alma nace una nueva flor.


De la antología de poetisas españolas
Tomo II: de 1901 a 1939
de la editorial Torremozas.

14.8.12

Ernestina de Champourcin. Lilas blancas

Quiero ser un manojo
de lilas blancas
que la tarde deshace
con su nostalgia;
una rama cubierta de
flores lánguidas,
como pequeños búcaros
de esencia rara,
una lluvia de pétalos
hecha fragancia,
en la paz del nocturno
rosado y plata…
Quisiera ser un ramo
de lilas blancas
y acariciar la sombra
de tu mirada.

Cuando en el blando acaso
todo desmaya,
tendré un perfume triste,
como tus lágrimas;
al replicar el Angelus,
con la campana
hacia ti volarán
mis flores lacias
y en el débil incienso
de su plegaria
palpiraría un ruego
para tu alma...

Quiero ser un manojo
de lilas blancas
y sembrar tus caminos
de flores castas.

De la antología de poetisas españolas
Tomo II: de 1901 a 1939
de la editorial Torremozas

13.8.12

Marina Romero. He perdido mi sombra...

He perdido mi sombra con el sol de las doce
y he recorrido el campo sola hasta el mediodía
he dejado en ayeres lo que yo más quería
y en mitad del camino se me ha perdido el goce.

Mi corazón se niega a que se le despoje
de esa inmensa largura que tiene todavía,
y espera que la noche se duerma en lejanía
sin herirle sus sueños al más peuqeño roce.

La vida que uno vive se la teje inventando,
y aunque la verdad falte o se nos rompa el hilo
hay que seguir forjando con ahinco la trama,

porque si se nos marcha la sombra desangrando
nos quedaremos sólo en inquieto filo
de una luz o una sombra, de un ayer o un mañana.

De la antología de poetisas españolas
Tomo II
de la editorial Torremozas

12.8.12

Dolores Catarineu. Cómo quise tu boca...

¡Como quise tu boca,
granada abierta,
que en las noches
de estío de amor
me llena!

¡Cómo lloran las sombras
de las veredas,
qié cauces más amargos
dejan!

En fragmentos la luna
se mete en las ventanas
entreabiertas,
y manos de fulgores
las cierran.

En las praderas bailan blancas estrellas.
¡Cómo quiero tu boca
cuando te alejas!

De la antología de poetisas españolas
Tomo II
de la editorial Torremozas

28.7.12

Concha Méndez. Recuerdo de sombras

Sobre la blanca almohada,
más allá del deseo,
sobre la blanca noche,
sobre el blanco silencio,
sobre nosotros mismos,
las almas en su encuentro.
Sobre mi frente erguido
el exacto momento,
dices que en una sombra
vives en mi recuerdo.
Síntesis de las horas.
Tú y yo en movimiento
luchando vida a vida,
gozando cuerpo a cuerpo.
Dices que en estas sombras
vives en mi recuerdo,
y son las mismas sombras
que están en mí viviendo.


De la antología de poetisas españolas
Tomo II: de 1901 a 1939
de la editorial Torremozas

23.6.12

Clementina Arderiu. Una mujer espera

Mundo que gira. Reloj.
¿Es desde siempre la espera
tan sólo femenina?
¿la clara certeza inmediata
no cuenta?

No sirve el dolor ni el remedio.
¿No sigue
-muy lenta- la implacable ruda?
Un clima a cada alegría.
Para cada dolor ¡cuánta fuerza
nos falta!

Bajo un cielo transitorio,
que pesa,
o en el soleado llano que fulgura,
seremos - es más fuerte que nosotros-
la eterna vestal que suplica
y espera.


De la antología de Poetisas españolas
Tomo II: desde 1901 a 1939
de la editorial Torremozas

15.6.12

Blanca de los Ríos. La hoja Blanca

¡Cuántas veces, la frente en la mano
y en el blanco papel la mirada,
entre el blanco papel y la mente
sorda lucha en secreto se entabla!

Como el mar solicita las velas,
como el aire estimula las alas,
el papel, con su casta blancura,
solicita a la idea y la llama.

Ven -le dice-; sumido en la mente,
pobre germen, te anulas, te matas;
tenue ser de la nada engendrado,
¿no te asusta el volver a la nada?

Ven, amiga; yo soy tu destino,
soy el aire que al águila aguarda,
soy silencio que aguarda armonías,
soy el mármol que quiere ser estatua.

Soy espera y misterio de cita;
tú la ignota belleza esperada;
soy lo incierto, lo vago, lo amorfo;
tú la línea, el color, la palabra.

Yo, mezquino papel, soy el lienzo
donde el Verbo su imagen estampa…
¡Cuántas veces impresa con sangre
en mi nieve su faz deja el alma!


De la Antología de Poetisas españolas
Tomo II: de 1901 a 1939

1.3.12

Dolores Catarineu. Tender un puente firme

Tender un puente firme
en esta noche clara,
desde mi pensamiento
a tu dormido ensueño.

Tener la certidumbre
de que esperas, sin duda,
y sentir palpitar
como un pájaro herido,
tu corazón en lucha
que reclama el silencio.

Estar en el deseo
como bruma azulada
que acaricia tus párpados
con desvelo de nido.

Ordenar las estrellas
que velarán tu sueño;
y sentirte latir
en la onda sonora
que trae tu sentimiento.


De la Antología de poetisas españolas
Tomo II: de 1901 a 1939
de la editorial Torremozas
Selección de Luzmaría Jimenéz Faro