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7.2.21

Louise Glück. Partida

La noche no es oscura; el mundo es oscuro.
Quédate conmigo un poco más.

Tus manos sobre el respaldo de la silla:
eso es lo que recordaré.
Antes de eso, me acaricias ligeramente los hombros.
Como un hombre aprendiendo a esquivar el corazón.

En la otra habitación, la sirvienta discretamente
desconecta la luz que uso para leer.

Esa habitación con sus paredes de caliza:
qué impresión tendrás de ella, me pregunto,
una vez empiece tu exilio? Creo que tus ojos
buscarán su luz en lugar de la luna.
Aparentemente, tras tantos años, necesitas
distancia para que su intensidad sea evidente.

Tus manos sobre la silla, acariciando
mi cuerpo y la madera exactamente de la misma forma.
Como un hombre que quisiera sentir nostalgia otra vez,
que estimase la nostalgia más que cualquier otra emoción.

En la playa voces de los agricultores griegos,
impacientes ante el amanecer.
Como si el alba fuera a transformarlos
de agricultores en héroes.

Y, antes de eso, me abrazas porque te marchas:
esto que haces son declaraciones,
no preguntas que busquen una respuesta.

Cómo voy a saber que me amas
si no veo que me llores?


De "Praderas"
         

16.7.19

Louise Glück. El deseo

Recuerdas aquella vez que pediste un deseo?
 
      Pido un montón de deseos.
 
La vez que te mentí
sobre la mariposa. Siempre me pregunto
que deseo pediste.
 
      Qué deseo piensas que pedí?
 
No lo sé. Que yo regresara, que
de alguna manera al final acabáramos juntos.
 
      Pedí lo que pido siempre.
      Pedí poder escribir otro poema.
 
 
De "Praderas"
       

17.1.19

Louise Glück. El poder de Circe

Jamás convertí a nadie en cerdo.
Algunas personas son cerdos, yo les di
aspecto de cerdo.

Estoy harta de ese mundo vuestro
que permite al exterior disfrazar el interior.

Tus hombres no eran malos hombres:
una vida indisciplinada
les hizo ser así. Como cerdos,

bajo la atención de
mis cuidados y los de mis chicas, se
ablandaron enseguida.

Entonces revertí el hechizo,
mostrándote mi bondad
además de mi poder. Entendí

que podíamos ser felices aquí,
como lo son hombres y mujeres
si sus necesidades son sencillas. Al mismo tiempo,

adiviné tu partida,
tus hombres desafiando con mi ayuda
los embates del acuciante mar. Crees
que unas pocas lágrimas van a molestarme? Amigo mío,
toda hechicera es
pragmática por naturaleza; nadie
percibe lo esencial si no es capaz
de afrontar los límites. Si tan sólo quisiera retenerte

podría haberte hecho prisionero.


De "Praderas"
    

19.6.18

Louise Glück. La canción de Penélope

Pequeña alma, siempre desvestida,
haz esto que te ordeno, trepa
por los estantes de las ramas del abeto;
aguarda en la copa, atenta, como un
centinela o un vigía. Pronto llegará a casa;
te corresponde a ti ser
generosa. Tampoco tú has sido del todo
perfecta; con tu problemático cuerpo
has hecho cosas de las que no deberías
hablar en los poemas. Así que
llámalo a través del mar abierto, del mar resplandeciente
con tu canción oscura, con tu avariciosa,
forzada canción: apasionada,
como María Callas. Quién
no te desearía? A qué apetito
demoniaco no corresponderías? Pronto
regresará de allí por donde transcurra su viaje,
bronceado por el tiempo fuera de casa, reclamando
su pollo asado. Ah, tendrás que darle la bienvenida,
tendrás que sacudir las ramas del árbol
para captar su atención,
pero con cuidado, con cuidado, no sea
que desfiguren su hermoso rostro
demasiadas agujas al caer.


De "Praderas"