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24.2.17

Rosalía de Castro. Nací cuando las plantas nacen...

Nací cuando las plantas nacen,
el mes de las flores nací,
en un alborada suave,
una alborada de abril.

Por eso me llaman Rosa,
la del triste sonreír,
con espinas para todos,
sin ninguna para ti.

Desde que te quise, ingrato,
todo acabó para mí,
que eras tú para mí todo.
tú mi gloria y mi vivir.

¿De qué pues te quejas, Mauro?
¿De qué pues te quejas, di,
cuando sabes que muriera
por contemplarte feliz?.

Duro clavo me clavaste
con ese tu maldecir,
con ese tu pedir loco
no sé que quieres de mí.
Pues te di cuanto dar pude,
avariciosa de ti.

Mi corazón yo te mando
con su llave para abrir.
Ni yo tengo más que darte
ni tú ya más que pedir.


Nasin cando as prantas nasen,
no mes das froles nasín,
nunha alborada mainiña,
nunha alborada de abril.
Por eso me chaman Rosa,
mais a do triste sorrir,
con espiñas para todos,
sin ningunha para ti.

Desque te quixen, ingrato,
todo acabóu para min,
que eras ti para min todo,
miña groria e meu vivir.

¿De qué, pois, te queixas, Mauro?
¿De qué, pois, te queixas, di,
cando sabes que morrera
por te contemplar felís?

Duro cravo me encravaches
con ese teu maldesir,
con ese teu pedir tolo
que non sei qué quer de
pois dinche canto dar puden
avariciosa de ti.

O meu corasón che mando
cunha chave para o abrir.
Nin eu teño máis que darche,
nin ti máis que me pedir.




De "Cantares gallegos" 
    

24.2.14

Rosalia de Castro. Cantan los gallos el día...

-Cantan los gallos el día,
Yérguete, mi bien, y parte.
-¿Cómo partir, queridiña,
cómo partir y dejarte?

-De esos tus ojillos negros
como cuentas relumbrantes,
hasta estas manos unidas
lágrimas ardientes caen.
¿Como partir si te quiero?
¿Cómo partir y dejarte?
si con la lengua me alejas,
con el corazón me atraes.
En un rincón de tu lecho
cariñosa me abrigaste;
con tu manso calorcito
mi pies fríos calentaste;
y desde aquí juntos vimos
por entre el verde ramaje
cómo corria la luna
por encima los pinares.
¿Cómo quieres que te deje?
¿Cómo que de ti me aparte
si más que miel eres dulce
y más que las flores suave?

-Brujillo, brujito, brujo,
brujo que me enamoraste,
vete, brujo, de mi lado
antes de que el sol levante.

-Sigue durmiendo, querida,
en las ondas de los mares.
duerme por que me acaricies
y por que amante me llames,
que sólo a tu lado, niña,
puedo contento alegrarme.

-Ya cantan los pajarillos,
Yérguete, mi bien, que es tarde.

-Deja que canten, Mariña;
Mariña, deja que canten...
Si tu sientes que me vaya,
yo me muero por quedarme

-A mi lado, queridiño,
media noche ya pasaste.

-Más en tanto tu dormías
me contente con mirarte.
que así, sonriendo entre sueños,
pensaba que eras un ángel
y no con tanta pureza
al pie de un ángel velase.

-Así te quiero, mi bien,
cómo un santo en los alteres;
mas huye... que el sol dorado
por sobre los montes sale.

-Me iré, pero dame un beso
antes que de ti me aparte,
que esos labiños de rosa
aún no sé a cómo saben.
-Con mil amores lo diera;
mas tengo que confesarme,
y fuera mucha verguenza
tener pecado tan grande.

-Pues confiésate, Mariña,
que cuando casar nos casen,
no te han de valer, chiquilla,
ni confesores ni frailes.
¡Adios, carita de rosa!

-¡Rapaciño, Dios te guarde!



-Cantan os galos pra o día
érguete, meu ben, e vaite.
-¿Cómo me hei de ir,
cómo me hei de ir e deixarte?

-Deses teus olliños negros
como doas relumbrantes,
hastra as nosas maus unidas
as bágoas ardentes caen.
¿Cómo me hei de ir
si ca lengua me desbotas
e co corasón me atraes?
Nun corruncho do teu leito
cariñosa me abrigaches;
co teu manso caloriño
os fríos pes me quentastes;
e de aquí xuntos miramos
por antre o verde ramaxe
cál iba correndo a lúa
por enriba dos pinares.
¿Cómo queres que te deixe?
¿Cómo, que de ti me aparte
si máis que a mel eres
e máis que as froles soave?

-Meiguiño, meiguiño, meigo,
meigo que me namoraste,
vaite de onda min, meiguiño,
antes que o sol se levante.

-Ainda dorme, queridiña,
antre as ondiñas do mare;
dorme porque me acariñes
e porque amante me chames,
que sólo onda ti, meniña,
podo contento folgare.

-Xa cantan os paxariños.
Érguete, meu ben, que é tarde.

-Deixa que canten, Marica;
Marica, deixa que canten...
Si ti sintes que me vaia,
eu relouco por quedarme.

-Conmigo, meu queridiño,
mitá da noite pasaches.

-Mais en tanto ti dormías,
contentéime con mirarte,
que así, sorrindo entre soños
coidaba que eras un ánxel,
e non con tanta purea
e non con tanta pureza
ó pe dun ánxel velase.

-Así te quero, meu ben,
como un santo dos altares;
mais fuxe..., que o sol dourado
por riba dos montes saie.

-Iréi; mais dame un biquiño
antes que de ti me aparte,
que eses labiños de rosa
inda non sei cómo saben.

-Con mil amores cho dera;
mais teño que cofesarme,
e moita vergonza fora
ter un pecado tan grande.

-Pois confésate, Marica,
que, cando casar nos casen,
non che han de valer, meniña,
nin confesores nin frades.
¡Adiós, cariña de rosa!

-¡Raparigo, Dios te garde!
De "Cantares Gallegos"

14.6.13

Rosalia de Castro. Yo cantar, cantar, canté...

Yo cantar, cantar, canté,
aunque mi gracia era poca,
que nunca (y de ello me pesa)
fui yo chiquilla graciosa.
Cante como mal sabía,
dando vueltas y cabriolas
como hacen los que no saben
directamente una cosa.
Pero después, despacito,
y un poco más alto ahora,
fui soltando mis cantigas
cual quien no quiere la cosa.
Yo bien quisiera que en ellas
bailasen aguas con la luz,
bailasen sol y palomas,
blandas aguas con la luz,
suaves aires con las rosas;
que en ellas claras se viesen
espumas de verdes ondas,
del cielo blancas estrellas,
de tierra plantas hermosas,
nieblas de color sombrío
que allá en las montañas rotan,
los chillidos del mochuelo,
las campanitas que doblan,
la primavera que ríe,
las aves voladoras.
Canta que te canta mientras
el corazón triste llora.
Esto y más yo bien quisiera
decir con lengua graciosa:
mas donde gracia me falta
el sentimiento me sobra:
aunque éste tampoco basta
para explicar ciertas cosas,
que a veces por fuera canta
alguien que por dentro llora.
No me expliqué cual quisiera,
que soy de palabra poca,
si gracia en cantar no tengo,
el amor patrio me ahoga.
Yo cantar, cantar, canté,
aunque mi gracia era poca.
Mas qué hacer, desventurada,
si no nací graciosa!


Eu cantar, cantar, cantei,
a grasia non era moita,
que nunca (delo me pesa)
fun eu meniña grasiosa.
Cantei como mal sabía
dándolle reviravoltas,
cal fan aqués que non saben
direitamente unha cousa.
Pero dempois paseniño,
i un pouco máis alto agora,
fun botando as miñas cántigas
como quen non quer a cousa.
Eu ben quixera, é verdade,
que máis boniteiras foran;
eu ben quixera que nelas
bailase o sol cas palomas,
as brandas auguas ca luz
i os aires mainos cas rosas;
que nelas craras se visen
a espuma das verdes ondas,
do ceu as brancas estrelas,
da terra as prantas hermosas,
as niebras de cor sombriso
que aló nas montañas rolan,
os berros do triste moucho,
as campaniñas que dobran,
a primadera que ríe
i os paxariños que voan.
Canta que te canta, mentras
os corazóns tristes choran.
Esto e inda máis, eu quixera
desir con lengua grasiosa;
mais donde a grasia me falta
o sentimiento me sobra,
anque este tampouco abasta
para espricar certas cousas,
que a veces por fora un canta
mentras que por dentro un chora.
Non me espriquei cal quixera
pois son de espricansa pouca;
si grasia en cantar non teño
o amor da patria me afoga.
Eu cantar, cantar, cantei,
a grasia non era moita.
¡Mais que faser, desdichada,
si non nacín máis grasiosa!
De "Cantares gallegos" 

8.4.07

Rosalía de Castro

Rosalía de Castro (Santiago de Compostela, 24 de febrero de 1837 — Padrón, 15 de julio de 1885) fue una poetisa y novelista española que escribió tanto en lengua gallega como en lengua española.




Obras citadas en este blog: