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24.3.21

Lidia Chukóvskaia. Está

[...] Entre las entradas escogidas para la Breve Enciclopedia Literaria hasta hace poco figuraba mi nombre. El artículo sobre mí ya estaba listo y aceptado para su publicación.
Después de que me expulsaran de la Unión de Escritores, me expulsaron también de la Enciclopedia.
No estoy y nunca estuve.
Pero ¿estaré?

Lidia Chukóvskaia 
Escrito en noviembre de 1974
Corregido y ampliado en diciembre de 1977


Final de la primera parte del libro "Crónica de un silencio"
    

23.6.20

Lidia Chukóvskaia. Sí, los poemas de Ajmátova se recitaban de memoria en los campos de prisioneros...

Sí, los poemas de Ajmátova se recitaban de memoria en los campos de prisioneros, y yo misma vi con mis propios ojos un libro hecho de cortezas de abedul en cuyas páginas se inscribieron sus poemas. En 1958, por primera vez después de la Resolución del Comité Central contra Zóschenko y Ajmátova, se publicó un libro con una tirada minúscula que contenía algunos de sus poemas. Y al instante, en respuesta, hubo una avalancha de cartas. De quién? De gente que en las escuelas había tenido que memorizar el lenguaje soez de Zhdánov. Pese a todo, habían conservado las palabras de Ajmátova, no las conocieron en ese minúsculo libro publicado en 1958. En nuestro país, a las mentiras y falsificaciones se opone una memoria persistente, conservada quién sabe por quién, sostenida quién sabe sobre qué, pero obstinada en su trabajo de topo. 


De "Crónica de un silencio"
    

13.5.20

Lidia Chukóvskaia. Crónica de un silencio

En diciembre de 1962 la suerte me sonrió. Llegué a un acuerdo con la editorial Sovietski pisátel para publicar mi libro más querido: Sofia Petrovna. Es una novela sobre el año 1937, escrita en el invierno de 1939-1940, inmediatamente después de haber pasado dos años haciendo colas en la cárcel. No me corresponde a mí juzgar cuál es su valor artístico, pero su valor en cuanto a testimonio sincero es incontestable. A día de hoy (1974) todavía no conozco una sola obra literaria escrita en prosa sobre 1937 aquí y entonces.
Acaso existe, escondida en un cajón, y aún no ha llegado hasta nosotros? Esperemos...


Principio de "Crónica de un silencio"
   

23.6.18

Lidia Chukóvskaia. Sobre un poema de Anna Ajmátova

Nada como la impotencia de la traducción revela mejor que los versos no sólo se construyen con palabras, ideas, pies métricos e imágenes, sino también con el tiempo que hace, el estado de ánimo, el silencio, la separación... Que los poemas se forman no sólo con las líneas negras de los caracteres tipográficos, sino también con los espacios entre las líneas, con las profundas pausas que regulan la respiración... y el alma... Cómo traducir los espacios en blanco entre los versos, esa provisión de aire con la que se inflan los pulmones entre dos cuartetas?

   Se está bien aquí: crujidos, susurros;
   por la mañana arrecía un frío glacial.
   Con un fulgor blanco se inclina el arbusto
   de rosas de hielo que a todos deslumbran.

   Y en la nieve exuberante, vestida de gala,
   a modo de recuerdo, hay huellas de esquís,
   evocadoras de una época ahora ya lejana
   en que paseé por este lugar junto a ti*.

Aquí cada verso está revestido de la plata helada de la escarcha. Pero la auténtica delicia es el papel blanco que queda entre el verso con el que termina la primera cuarteta y con el que empieza la segunda. En apariencia, es un espacio en blanco como cualquier otro, pero es precisamente el lugar en el que se aspira a pleno pulmón el aire helado, en una suerte de desfallecimiento relacionado con el augurio del dolor y de la felicidad, y quizá también con el relieve escarpado de la abrupta pendiente.

   Y en la nieve exuberante, vestida de gala,
   a modo de recuerdo, hay huellas de esquís.

En la palabra "recuerdo" la voz cae, porque el corazón desfallece al recordar. Una huella en el alma y una huella en la nieve exuberante. La poesía es también ese no sé qué misterioso que queda intraducible incluso en la más escrupulosa y musical de las traducciones.


*Poema de Anna Ajmátova


De "Inmersión. Un sendero en la nieve"


24.3.18

Lidia Chukóvskaia. Todo lo que vive necesita fraternidad...

Todo lo que vive necesita fraternidad, y yo también la busco. Escribo un libro para encontrar a mis hermanos, aunque sea en un porvenir desconocido.


De "Inmersión. Un sendero en la nieve"
    

14.2.18

Lidia Chukóvskaia. Sobre gustos...

-Pero, como se suele decir, sobre gustos y colores no hay disputas. Sobre gustos no hay nada escrito...
Me esperaba aquella réplica hueca. Y ni siquiera discutí, aunque, a decir verdad, de qué deberían discutir las personas, si no es de sus gustos? Es que el amor que nos inspira un poeta o, por ejemplo, el odio que le profesamos no surge del fondo de nuestra alma? Acaso son fruto de la casualidad? Es que no se sitúa ahí la línea divisoria de las aguas, la frontera? Qué mejor criterio para determinar nuestra amistad u hostilidad, nuestra distancia o proximidad, que los poemas que amamos y los versos que preferimos de esas poesías?


De "Inmersión. Un sendero en la nieve"
     

24.3.15

Lidia Chukóvskaia. En las colas

Ahora pasaba los días y las noches no en casa ni en la oficina, sino en un mundo nuevo: en las colas. Hacía cola en el malecón del río Neva o en la calle Chaikovski -allí, al menos, había bancos donde sentarse-, o bien en la enorme sala de Bolshoi Dom, o en la escalera del Ministerio Público. Sólo se marchaba a casa a comer o a dormir cuando Natasha o Álik iban a sustituirla.


De "Sofía Petrovna. Una ciudadana ejemplar"

7.1.15

Lidia Chukóvskaia‏. Sofía Petrovna. Una ciudadana ejemplar

Después de la muerte de su marido, Sofía Petrovna se matriculó en los cursos de mecanografía. Tenía que aprender sin falta una profesión, pues Kolia aún tardaría en ganarse un sustento. Una vez acabada la escuela secundaria, debía ingresar a toda costa en un instituto. Fiódor Ivánovich no habría permitido que su hijo se quedara sin estudios superiores... A Sofía Petrovna se le daba bien la máquina de escribir; además, era mucho más instruida que aquellas modernas señoritas. Tras obtener la más alta calificación, pronto encontró trabajo en una de las editoriales más grandes de Leningrado.


Principio de "Sofía Petrovna. Una ciudadana ejemplar"

6.10.07

Lidia Chukóvskaia

Lidia Chukóvskaia, o Lydia Korneyevna Chukovskaya, en ruso Ли́дия Корне́евна Чуко́вская (San Petersburgo, Rusia, 24 de marzo de 1907 - Peredélkino, Rusia, 7 de febrero de 1996), fue una escritora rusa.



Obras citadas en este blog: