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16.9.19

Cristobalina Fernández de Alarcón. Soneto a la batalla de Lepanto

De la pólvora el humo sube al cielo,
busca el cielo su esfera, y entre tanto
mira Neptuno con terror y espanto
teñido en sangre su cerúleo velo.

Al centro profundísimo del suelo
bajan mil almas con eterno llanto
a contar la batalla de Lepanto,
y otras vuelan al reino del consuelo;

cuando de Carlos el valiente hijo
español Escipión, César triunfante,
levantando en sus hechos su memoria:

"Virgen Señora del Rosario", dijo,
"Venced nuestro enemigo!", y al instante
se oyó por los cristianos la victoria.


En la "Antología de poetas españolas.
De la generación del 27 al siglo XV"

19.9.12

Cristobalina Fernández de Alarcón. Canción amorosa

Cansados ojos míos,
ayudadme a llorar el mal que siento,
hechos corrientes ríos
daréis algún alivio a mi tormento
que tanto me atormenta
anegaréis con vuestra tormenta.
Llora el perdido gusto
que ya tuvo otro tiempo el alma mía,
y el eterno disgusto
en que vive muriendo noche y día;
que estando mi alegría
de vosotros ausente,
es justo que lloréis eternamente.
¡Que viva yo pensando
por quien tanto de amarme se desdeña!;
que cuando estoy llorando
haga tierna señal la dura peña,
y que a su zahareña
condición no la mueven
las tiernas lluvias que mis ojos llueven!
¡Sombras que en noche oscura
habitáis de la tierra el hondo centro,
decidme ¿por ventura
iguala con mi mal el de allá dentro?
Mas ¡ay! que nunca encuentro
ni aun en el mismo infierno
tormento igual a mi tormento eterno.
¿Cuándo tendrá, alma mía,
la tenebrosa noche de su ausencia
saldrá el alegre sol de tu presencia?
Mas ¿Quién tendrá paciencia?
Que es la esperanza amarga
cuando el mal es prolijo y ella es larga.
¡Oh tú, sagrado Apolo,
que del alegre oriente al triste ocaso,
el uno y el otro polo
del cielo vas midiendo paso a paso,
¿has descubierto acaso
desde tu sacra cumbre
el hemisferio a quien mi sol da lumbre?
Diráste, si lo esconde
en sus dichosas faldas el aurora,
lo mal que corresponde
a aquesta alma cautiva, que le adora;
y como siempre mora
dentro el pecho mío,
tan abrasado cuando el frío es frío.
Infierno de mis penas,
fiero verdugo de mis tiernos años,
que con fuertes cadenas
tienes el alma presa en tus engaños,
donde los desengaños,
aunque se ven tan ciertos,
cuando llegan al alma llegan muertos.
Yo viviré sin verte
penando, si tú gustas que así viva,
o me daré la muerte,
si muerte pide tu piedad esquiva;
bien puedes esa altiva
frente ceñir de gloria
que amor te ofrece cierta la victoria.
Tuyos son mis despojos
adorna las paredes de tu templo;
que tus divinos ojos
vencedores del mundo los contemplo;
ellos serán ejemplo
de ingratitud eterna,
¡Ay ojos, quién os viera!
que no hubiera pasión tan inhumana
que no se suspendiera
con vista tan divina y soberana.
Quedara tan ufana,
que el pensamiento mío
cobrara nuevas fuerzas, nuevo brío.
Si amor, que me transforma,
quitándome el pesado y triste velo,
me diera nueva forma,
volara, cual espíritu, a mi cielo,
y no abatiera el vuelo,
que yo rompiera entonces
de cualquier imposible duros bronces.
No estuviera seguro
el monte mas excelso y levantado,
ni el mas soberbio muro,
de ser por mis ardides escalado,
y a despecho del hado,
descendiera, por verte,
al reino oscuro de la oscura muerte.
Mil veces me imagino
gozando tu presencia, en dulce gloria,
y con gozo divino
renueva el alma su pasada historia;
que con esta memoria
se engaña el pensamiento,
y en parte se suspende el mal que siento.
Mas como luego veo
qu´es falsa imagen, que cual sombra huye,
aumentase el deseo,
y ansias mortales en mi pecho influye,
con que el vivir destruye:
que amor en mil maneras
me da burlando el bien, y el mal de veras.
Canción, de aquí no pases,
cese tu triste canto;
que se deshace el alma en triste llanto.



De la Antología de poetisas españolas
Tomo I: hasta 1900
Selección de Luzmaría Jiménez Faro
   

20.5.07

Cristobalina Fernández de Alarcón

Cristobalina Fernández de Alarcón (Antequera, c. 1576- id., 1646) Poetisa española.

***

Cristobalina Fernández de Alarcón dicen que nació en Antequera, Malaga en el año 1576.
Dicen que era hija natural (pero reconocida) de un escribano, y que aún así fue educada en el conocimiento de la gramática y el latín. Y dicen también que este cuidado en su formación fue gracias a su tía Beatriz de Rivera.
Dicen que fue debido a este interés por las lenguas clásicas, el que originó la formación de un colectivo femenino, conocido en aquella época como "Las latinas", del que formaban parte, entre otras: Francisca Nebrija, Lucía Medrano, Beatriz Galindo y Luisa Sigea.
Dicen que el año 1591 contrajo matrimonio, y que enviudó en el 1603. Tres años después (en el 1606) se volvió a casar, y de este segundo matrimonio tuvo cuatro hijos: María, Manuela, Ana y Francisco.
Dicen también que tuvo una relación platónica con el también poeta Pedro de Espinosa (que hay quien dice que le isnpiró su "Canción amorosa"), relación que terminó con la retirada del poeta a la ermita de la Magdalena, tras el segundo matrimonio de ella... Y dicen también las malas lenguas que él en algunos poemas la llamaba "Crisalda"...
Dicen que entre el año 1614 y 1616, vivió en Estepa, por trabajar allí su segundo esposo, y que tras enviudar por segunda vez, volvió a Antequera.
Entre sus poemas los hay religiosos, que rozan el misticismo, y también los hay profanos... Con ellos dicen que ganó premios en justas y certámenes poéticos. Pero a pesar de que se dice que escribió mucho, es poco lo que nos ha llegado de su obra.
Dicen que sus contemporáneos la llamaban "La dulce antequerana Clío", y que su gran bella física (además de la espiritual) levantó pasiones... Claro que por desgracia no contamos con ningún retrato, sólo podemos fiarnos de los halagos de (por ejemplo) Lope de Vega. Claro que también hay quien dice que precisamente guapa no era...