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25.1.25

Lorrie Moore cita una carta de Eudora Welty a Virginia Woolf

sobre Al faro, que amaba, le escribió:

Disolvió por completo el sedimento de la soledad en mis días monótonos para transformarlo en una corriente perfecta y amorfa de intensidad que fluye clara y penetrante sobre el mosaico de mi imaginación, o quizás de la tuya. Fue como la luz debajo de una puerta que jamás abriré. 


De "Eudora Welty"
En "A ver qué se puede hacer"
    

21.5.24

Lorrie Moore sobre Alice Munro

La muchacha inscripta para siempre dentro de la mujer, el guión infantil del amor romántico adulto, las transiciones de la vida incompletas atrapadas rápidamente en un ámbar psíquico: todos estos elementos forman parte de la presentación que hace Munro del palimpsesto humano, y estas capas la ayudan a darles comienzo a los relatos estructuralmente más osados por los que se ha vuelto famosa, y que tuvieron su inicio en esta emocionante y magnífica colección. 


De "Las lunas de Júpiter, de Alice Munro"
En "A ver qué se puede hacer"
    

28.4.24

Lorrie Moore. Si este no es mi hogar, no tengo un hogar

Queridísima hermana:
La luna ha surcado el cielo y ni siquiera sé qué son las Pléyades, pero me da igual, porque por fin puedo sentarme sola en la oscuridad junto a la lámpara, fiel a mí misma, después de brindar por la jornada en el momento perfecto, y hablar contigo. Qué paz tener la casa tranquila. Fuera, creo que se oye berrear al ciervo. En las trampas, las alimañas de ojos pasmados ya se han cansado de gemir, y los chotacabras silban sus melodías montaraces. Puedo dejar de fingir por un momento que me ocupo de mis cuentas en el cartonnier del escritorio. El huésped que muestra interés en redimirme de mi soltería ha subido a su cuarto, pasando el bastón por los balaustres de la escalera, solo para crear un poco de tensión. Ahora, arriba, oigo crujir los tablones del suelo cuando va y vuelve de la jofaina. Le tengo cierto cariño, aunque no es un cariño aprovechabe para el matrimonio. No imagino qué puede ofrecerme en ese aspecto, pese a que me tiene impresionada con la cantidad de fragmentos de Shakespeare y Byron que se sabe de memoria y sus imitaciones siniestramente atinadas de los demás huéspedes: Priscilla, la cuáquera rolliza, trágicamente enloquecida de amor; Miriam, con su laringitis y su vestido de luto de viuda confederada (en el pueblo se han agotado las existencias de esa seda negra que adelgaza y hay que echar mano de una tela azul oscuro no muy adecuada porque es del color de los uniformes de la Unión), o Mick, un indio chickasaw, con sus largos años de soltería a cuestas, que lleva un ala entera de halcón prendida a su impenitente sombrero de vaquero.


Principio de "Si este no es mi hogar, no tengo un hogar"
    

16.4.23

Lorrie Moore. A ver qué se puede hacer

El título de este libro -A ver qué se puede hacer- no es un alarde sino una instrucción. La recibí con casi cada nota que me envió Robert Silvers, el editor de The New York Review of Books. Él me pedía que considerara escribir sobre algo (normalmente acababa de enviarme por FedEx un libro hasta la puerta de mi casa) y después me consultaba amablemente por mis intereses: quizás podía echarle un vistazo a esto o aquello. "A ver qué se puede hacer", concluía la nota invariablemente. "Con cariño, Bob". Era un pedido mágico y sugería la posibilidad de sorprenderse. Quizás una puerta se abriera y yo la atravesara, pero habría sido Bob el que habría colocado esa puerta ahí en primer lugar. 

La mayor parte de los artículos de este libro son lo que pudo hacerse, al menos lo que pude hacer yo, cuando me metí de lleno a observar lo que los otros pudieron hacer: respuestas culturales a respuestas culturales. 


De la introducción de "A ver qué se puede hacer"
    

30.7.21

Lorrie Moore. Beatrice y Benedick, o Nick y Nora Charles

Por la mañana se calentaba los brazos sobre las cinias azules de los quemadores de gas y ponía agua a hervir para preparar el café y los huevos. Miraba por encima del periódico imaginando que ella y Pinky eran Beatrice y Benedick, o Nick y Nora Charles, que era lo que siempre quería ser en una relación amorosa, al menos durante unos cuantos días, hasta que la evidencia la superaba.


De "El cazador judío"
uno de los cuentos de "Como la vida misma"
   

8.4.21

Lorrie Moore. Cuento demasiado con los cumpleaños

Cuento demasiado con los cumpleaños, aunque sé que no debiera. Inevitablemente, en ellos empiezo a evaluar mi vida, calculando lo bien que me va según la cantidad de gente que se acuerda; es como la vieja fantasía de asistir a tu propio entierro: por los que van, se sabe quiénes son los amigos.


De "Anagramas"
   

6.1.21

Lorrie Moore. Como hacerse escritora

En primer lugar, intenta ser alguna otra cosa, lo que sea. Estrella de cine-astronauta. Estrella de cine-misionera. Estrella de cine-maestra de jardín de infancia. Presidenta del mundo. Fracasa estrepitosamente. Lo mejor es que fracases a edad temprana, a los catorce años, digamos. La desilusión temprana, grave, es necesaria para que a los quince años puedas escribir largas secuencias de hai-kus sobre el deseo frustrado. Es un estanque, una flor de cerezo, un viento que roza las alas de la alondra que vuela hacia la montaña. 


De "Cómo hacerse escritora"
En el libro "Autoayuda"
    

27.10.20

Lorrie Moore cita un trozo de un poema de Sylvia Plath

Yo prefería a la bruja demente que era Sylvia Plath, cuyas palabras no perseguían la iluminación, ni el consuelo; cuyas palabras no perseguían otra cosa que esculpir un grito. Un grito inteligente, desde la más negra oscuridad.
Ay, quizás si se hubiera casado con Langston Hughes...!
Había escrito en un post-it, un poco como para burlarme de las listas de post-its de mi madre, mi frase favorita de la autora: "No soy más tu madre / que la nube que vierte un reflejo / para plasmar su propio y lento / borrado a manos del viento." Y había colocado el post-it -sí, estupendo- en el marco de mi espejo.
"Nos quedamos parados, en blanco, como paredes."


De "Al pie de la escalera"
    

7.10.20

Lorrie Moore. Anagramas

Gerard Maines tenía una vecina en el mismo rellano llamada Benna que a los cuatro minutos de conversación siempre se las arreglaba para soltar la palabra pene


Principio de "Anagramas"
   

19.8.20

Lorrie Moore cita a Emily Dickinson

Qué vulgar!, igual que una rana,
el verano entero gritando tu nombre.

EMILY DICKINSON 



Al principio de "Quién se hará cargo del hospital de ranas?"
    

22.6.20

Lorrie Moore. No importa cuánto anticipes algo

Aunque una parte de mí también se resistía, estupefacta e incrédula, incapaz de maniobrar, de digerir la información. No importa cuánto anticipes algo; te acostumbras tanto a que forme parte del futuro que su presente, su llegada, su fuerza y su presencia, te sobresalta, te sorprende, como si apareciera de repente un fantasma usando un perfume y unas botas conocidas.


De "Quién se hará cargo del hospital de ranas?"
   

17.4.20

Lorrie Moore. Al pie de la escalera

El frío llegó tarde aquel otoño y a los pájaros cantores los cogió desprevenidos. Cuando la nieve y el viento empezaron a ser intensos, demasiados habían sido engañados para quedarse, y en vez de partir hacia el sur, en vez de haber volado ya hacia el sur, estaban acurrucados en los jardines de las casas, con las alas ahuecadas para conseguir un poco de calor. Yo estaba buscando trabajo. Era estudiante y necesitaba trabajo de canguro, de modo que pasé algún tiempo caminando por esos atractivos pero invernales vecindarios, de entrevista en entrevista, al tiempo que inquietantes multitudes de petirrojos picoteaban la tierra congelada, pardogrisáceos y desvalidos -aunque qué pájaro no parece, incluso en las mejores circunstancias, algo desvalido. Hasta que un día, hacia el final de mi búsqueda, después de una semana, los pájaros habían desaparecido de forma alarmante. 


Principio de "Al pie de la escalera"

13.1.20

Lorrie Moore. Pérdidas de papel

Una mujer tiene que elegir su infelicidad particular con cuidado. Era la única felicidad de la vida: elegir la mejor infelicidad. Un movimiento imprudente, Dios santo, y podías echarlo todo a perder.


De "Pérdidas de papel"
uno de los relatos de "Gracias por la compañía"
      

13.9.19

Lorrie Moore cita un poema de Louise Glück

En el sueño de la ruptura
nos peleábamos por quedarnos
con el perro.
Ventisca. Dime tú
qué significa ese nombre. Era un cruce
entre algo grande y suave
y un perro salchicha. Esto tiene que referirse
a los genitales masculinos y femeninos?... Y si
yo fuera el perro, como en
mi yo infantil, inconsolable por ser
totalmente preverbal? [...] Ventisca,
sé un perro valiente, esto es
todo material; te despertarás
en un mundo distinto,
volverás a comer, crecerás y serás poeta.
La vida es rara, termine como termine,
siempre llena de sueños.


Louise Glück
"Vita nova"

Poema citado al principio del libro "Gracias por la compañía"
de Lorrie Moore
     

15.6.19

Lorrie Moore cita un poema de Amy Clampitt


Es u-ka-li?
O con-qui-ri?, es yug yug?
Es cucú en realidad?
Mucho menos si el canto de un pájaro 
quiere decir algo en particular, 
o nada de más.
   
Amy Clampitt
Syrinx
   
   
  Al principio del libro "Pájaros de América"
       

13.1.19

Lorrie Moore. Que es más de lo que puedo decir de ciertas personas

Era un miedo mayor que el que se tiene a la muerte, según las revistas. La muerte ocupaba el cuarto lugar. Después de la mutilación, que era el tercero, y el divorcio, el segundo. El número uno, el verdadero miedo al cual la muerte no se podía aproximar, era a hablar en público. Abby Mallon lo sabía muy bien, y por eso le gustaba el trabajo que tenía en la editorial Test Académicos: tenía que trabajar con las palabras de manera privada.


De "Que es más de lo que puedo decir de ciertas personas"
En el libro "Pájaros de América"
   

30.8.18

Lorrie Moore. Muda

Unas mañanas después era la primera de un nuevo mes, el mes de su cumpleaños. La ilusión que producía que el tiempo volara, lo sabía, consistía en convencer a la gente de que la vida incluía más de lo que de verdad podía incluir. En realidad, el tiempo que volaba podía hacer que la vida humana pareciera una victoria sobre el propio tiempo. El tiempo volaba tan deprisa que en algunos sentidos no llegaba a producir un impacto. Las vidas de la gente caían entre sus poderes punzantes como insectos entre gotas de lluvia. 


De "Muda"
en el libro "Gracias por la compañía"