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15.6.26

Elena Garro. Y Matarazo no llamó...

Hacía varios días que, de noche, la casa de Eugenio cambiaba de lugar. De día estaba a espaldas de la avenida de los Insurgentes; de noche, no se sabía adónde la llevaban. Antes, la casa había sido sedentaria; ahora se había convertido en andariega y vagabunda. Vías férreas enormes y temibles se instalaban bajo sus ventanas y los trenes pasaban silbando, peligrosos.  Relojes inexistentes durante el día daban las horas con insistencia. En cuanto oscurecía, la casa se poblaba de huéspedes inesperados. Pájaros misántropos visitaban los muebles para golpearlos con sus picos destructores. Animales misteriosos gruñían adentro de los cojines verdes de la salita y por el caño del lavadero de la cocina salían ajolotes enormes a hacer gorgoritos. Eugenio escuchaba esos ruidos con asombro.


Principio de "Y Matarazo no llamó..."
En "Novelas breves"
   

22.12.25

Elena Garro. La casa junto al río

Las tragedias se gestan muchos años antes de que ocurran. El germen trágico está en el principio de las generaciones y éstas, como los caballitos de las ferias, hacen la ronda alrededor del tiempo, pasan y nos señalan. Pasa Caín asesinando a Abel y la quijada de burro permanece en su lugar inicial; pasa el incestuoso lecho de Edipo y sus horribles ojos sacados de las órbitas; pasa Helena con el fruto de oro, premio a la belleza y origen de la guerra, y pasa Job, castigado por su inocencia. 


Principio de "La casa junto al río"
En "Novelas breves"
    

23.7.25

Elena Garro. La vida empieza a las tres

El mar chispeante y negro salpicaba de sal los costados del barco. Llovía y una tristeza hecha de adioses mudos envolvía al muelle y a los pasajeros que subían con rapidez por la escalerilla blanca. En la oscuridad del puerto del Norte se confundían las gabardinas con los abrigos de pieles de algunas viajeras. El ir y venir de los cargadores era un juego de sombras húmedas.


Principio de "La vida empieza a las tres"
En "Cuentos completos"
     

27.12.24

Elena Garro. Luna de miel

-Te quiero así a la luz de la luna -dijo ella.
-Te quiero para este mundo y para el otro -dijo él. 


De "Luna de miel"
En "El accidente y otros relatos inéditos"
En "Cuentos completos"
   

1.10.24

Elena Garro cita a Gustavo Adolfo Becquer

Entonces, también se dormían las golondrinas que en lo alto del enorme portón de su casa habían formado un nido con bolitas negras de lodo.

Volverán las oscuras golondrinas
de tu balcón sus nidos a colgar 
pero aquellas que aprendieron 
nuestros nombres, ésas, no volverán!...

les decía su padre mirando el nido donde vivían las visitadoras golondrinas que de habían instalado en su casa.


De "Una mujer sin cocina"
En "Andamos huyendo, Lola"
En "Cuentos completos"
   

7.7.24

Elena Garro. Qué hora es...?

-Claro, señor Brunier, que el tiempo se ha vuelto de piedra... cada minuto que pasa es tan enorme como una roca enorme. Se construyen ciudades nuevas que florecen, decaen y desaparecen, y van pasando las ciudades y los minutos; y el minuto de las nueve y cuarenta y siete llegará cuando hayan pasado estos minutos de piedra con sus enormes ciudades, que están antes del minuto que yo espero. Cuando suene ese instante la ciudad de los pájaros surgirá de este amontonamiento de minutos y de rocas...


De "Qué hora es...?"
En "La semana de colores"
En "Cuentos completos"
    

28.2.23

Elena Garro. Reencuentro de personajes

Verónica se miró en el espejo del retrovisor colocado arriba del parabrisas y tuvo la certeza de que al final de esa noche iba a saber. Cuando el auto entró en la carretera que bordeaba el Lago Mayor sintió que cruzaba una frontera, un límite que le permitía verse como un personaje ajeno a ella misma. El mundo se volvió irreal como el de una película y su rostro se agrandó como el de una estrella de cine. Sintió alivio al saber que al final de esa noche aparecería la palabra fin. Lloró como en las películas. 


Principio de "Reencuentro de personajes"
    

11.12.22

Elena Garro. Lágrima, fuente escondida

Lágrima, fuente escondida,
lugar secreto,
inagotable manantial
para lavar mi rostro,
aguas saladas para lavar injurias
corre dentro de mi
corriente, lágrima de sangre.
Baja, asómate a mis ojos
cae sólo para mí 
gentil carrera silenciosa.


De "Cristales de tiempo"
    

22.8.22

Elena Garro. Es de noche

Es de noche
y te escribo desde el bosque.
Las palabras caen
pájaros secos,
hojas haciendo círculos
dentro del círculo que habito. 
Las frases deshojadas 
sólo escriben la fecha.


De "Cristales de tiempo"
    

1.12.21

Elena Garro. El extranjero

Allá donde encontramos lo perdido
Allá donde se va lo que se tuvo
Allá donde los muertos están muertos
y hay días en que renacen y repiten
los actos anteriores a su muerte
Allá donde lloradas lágrimas se vuelven
a llorar sin llanto
y en donde labios intangibles se buscan
y se encuentran ya sin cuerpo
Allá donde de pronto somos niños
y tenemos casa
y en donde las ciudades son fotografías
y sus monumentos residen en el aire
y hay pedazos de jardines atados a unos ojos
Allá donde los árboles están en el vacío 
donde hay amores y parientes mezclados
con objetos familiares
Allá donde las fiestas suceden a los duelos
los nacimientos a las muertes
los días de lluvia
a los días de sol
Allá, solitario, sin tiempo, sin infancia,
cometa sin orígenes, extranjero al paisaje
paseándote entre extraños 
Allá resides tú, 
donde reside la memoria.


París, 1951


De "Cristales de tiempo"
    

22.8.21

Elena Garro. De dónde llegan las fechas y a dónde van?...

De dónde llegan las fechas y a dónde van? Viajan un año entero y, con la precisión de una saeta, se clavan en el día señalado, nos muestran un pasado, presente en el espacio, nos deslumbran y se apagan. Se levantan puntuales de un tiempo invisible y en un instante recuperamos el fragmento de un gesto, la torre de una ciudad olvidada, las frases de los héroes disecadas en los libros o el asombro de la mañana del bautizo cuando nos dieron nombre.
Basta decir la magia de una cifra para entrar en un espacio inmediato que habíamos olvidado. 


De "Recuerdos del porvenir"
    

14.1.20

Elena Garro. Los recuerdos del porvenir

Aquí estoy, sentado sobre esta piedra aparente. Solo mi memoria sabe lo que encierra. La veo y me recuerdo, y como el agua va al agua, así yo, melancólico, vengo a encontrarme en su imagen cubierta por el polvo, rodeada por las hierbas, encerrada en sí misma y condenada a la memoria y a su variado espejo. La veo, me veo y me transfigura en multitud de colores y de tiempo. Estoy y estuve en muchos ojos. Yo solo soy memoria y la memoria que de mí se tenga.


Principio de "Los recuerdos del porvenir"