Las tragedias se gestan muchos años antes de que ocurran. El germen trágico está en el principio de las generaciones y éstas, como los caballitos de las ferias, hacen la ronda alrededor del tiempo, pasan y nos señalan. Pasa Caín asesinando a Abel y la quijada de burro permanece en su lugar inicial; pasa el incestuoso lecho de Edipo y sus horribles ojos sacados de las órbitas; pasa Helena con el fruto de oro, premio a la belleza y origen de la guerra, y pasa Job, castigado por su inocencia.
Principio de "La casa junto al río"
En "Novelas breves"
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