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4.2.19

Betty Friedan. Ha llegado la hora...

También ha llegado la hora de dejar de dar difusión, a fuerza de hablar de ella, a la idea de que las mujeres en Estados Unidos ya no tienen batallas que librar, que los derechos de las mujeres ya se han conquistado.


De "La mística de la feminidad"
   

6.3.18

Betty Friedan. Fue la necesidad de una nueva identidad...

Fue la necesidad de una nueva identidad la que lanzó a las mujeres hace un siglo, a una apasionada travesía, esa vilipendiada y malinterpretada travesía que las sacaba de casa.

Desde hace cierto tiempo se ha puesto de moda hacer escarnio del feminismo como una de esas bromas pesadas de la historia: sentir conmiseración, reírse de aquellas anticuadas feministas que lucharon por los derechos de las mujeres a una educación superior, al desarrollo de la carrera profesional y al voto. Eran unas víctimas neuróticas de la envidia del pene que querían ser hombres, según se dice ahora. En su lucha por la libertad de las mujeres de participar en las principales tareas y decisiones de la sociedad en pie de igualdad con los hombres, negaron su naturaleza misma como mujeres, cuya plenitud sólo se alcanza a través de la pasividad sexual, la aceptación de la dominación masculina y maternidad nutricia.





De "La mística de la feminidad"
    

4.2.18

Betty Friedan. Una perversión de la historia

El hecho de que la pasión y el juego del movimiento feminista procediera de unas brujas amargadas y sedientas de sexo que odiaban a los hombres, de mujeres castradoras y asexuadas tan consumidas por la envidia del órgano masculino que querían cortárselo a todos los hombres, o destruirlos, reivindicando sus derechos únicamente porque no tenían la capacidad de amar como mujeres, es una perversión de la historia que curiosamente nunca se ha cuestionado. Mary Wollstonecraft, Angelina Grimké, Ernestine Rose, Margaret Fuller, Elizabeth Cady Stanton, Julia Ward Howe y Margaret Sanger amaron todas, fueron amadas y se casaron; al parecer muchas vivieron con pasión sus relaciones con su amante o marido, en una época en la que la pasión en las mujeres se prohibía tanto como la inteligencia; con la misma pasión con la que luchaban para que las mujeres tuvieran oportunidad de crecer y de alcanzar toda su dimensión humana.


De "La mística de la feminidad"
    

7.3.17

Betty Friedan. Quién sabe lo que podrán llegar a ser las mujeres cuando por fin sean libres de convertirse en sí mismas?...

Quién sabe lo que podrán llegar a ser las mujeres cuando por fin sean libres de convertirse en sí mismas? Quién sabe lo que la inteligencia de las mujeres podrá aportar cuando pueda alimentarse sin negar el amor? Quién sabe qué posibilidades ofrecerá el amor cuando hombres y mujeres compartan no sólo a sus hijos, el hogar y el jardín, no sólo la realización de roles biológicos, sino las responsabilidades y las pasiones del trabajo que crean el futuro humano y el conocimiento humano pleno de quienes son? La búsqueda de sí mismas por parte de las mujeres acaba de empezar. Pero ha llegado la hora de que las voces de la mística de la feminidad dejen de ahogar la voz interior que está empujando a las mujeres a convertirse en seres completos.


Final de "La mística de la feminidad"
    

24.1.17

Betty Friedan. La mística de la feminidad


El malestar que no tiene nombre

El malestar ha permanecido enterrado, acallado, en las mentes de las mujeres estadounidenses, durante muchos años. Era una inquietud extraña, una sensación de insatisfacción, un anhelo que las mujeres padecían mediado el siglo XX en Estados Unidos. Cada mujer de los barrios  residenciales luchaba contra él a solas. Cuando hacía las camas, la compra, ajustaba las fundas de los muebles, comía sándwiches de crema de cacahuete con sus hijos, los conducía a sus grupos de exploradores y exploradoras y se acostaba junto a su marido por las noches, le daba miedo hacer, incluso hacerse a sí misma, la pregunta nunca pronunciada: «Es esto todo?»
Porque durante más de quince años no hubo una palabra para aquel anhelo entre los millones de palabras escritas sobre las mujeres, en las columnas, los libros y los artículos de expertos que les decían a las mujeres que su papel consistía en realizarse como esposas y madres. Una y otra vez las mujeres oían, a través de las voces de la tradición y de la sofisticación freudiana, que no podían aspirar a un destino más elevado que la gloria de su propia feminidad.


Principio de "La mística de la feminidad"
    

2.8.06

Betty Friedan

Betty Friedan, nacida como Betty Naomi Goldstein (Peoria, Illinois, 4 de febrero de 1921 – Washington D. C., 4 de febrero de 2006) fue una teórica y líder feminista estadounidense.


Obras citadas en este blog: