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12.9.24

Willa Cather. Sapphira y la joven esclava

Henry Colbert, el molinero, desayunaba siempre con su esposa; más allá de esto, sus apariciones en la mesa familiar eran irregulares. A la caída de la tarde, cuando llegaba la hora de la cena, solía demorarse en el molino. No obstante, siempre se disponía un servicio para él en la mesa, y él podía acudir o bien mandar a uno de los peones de molino para que le llevase una bandeja de la cocina. Al ama, sin embargo, se la servía puntualmente. Y ella jamás preguntaba por su marido ni por dónde paraba.


Principio de "Sapphira y la joven esclava"
     

24.4.23

Vivian Gornick cita a Willa Cather y a Katherine Anne Porter

Willa Cather apuntó en cierta ocasión que en todas las familias
la simple lucha por tener algo propio, por ser uno mismo, crea un elemento de tensión que mantiene a todos sus miembros casi en el punto de rotura. [...] hasta en las familias más armónicas hay una doble vida: la vida de grupo, que es la que podemos observar en la casa de cualquier vecino, y, por debajo de ella, otra -secreta, apasionada e intensa- que es la vida real que imprime su sombra en los rostros y da carácter a las voces de nuestros amigos. Cada uno de los miembros de esta unidad social está pensando constantemente en escapar, en huir, intentando rasgar la red con que las circunstancias y sus propios afectos lo han ido envolviendo. Vemos que las relaciones humanas son la trágica necesidad de la vida humana, [...], que cada ego pasa la mitad de su tiempo ansiándolas y la otra mitad intentando escapar de ellas.
Años más tarde, Katherine Anne Porter escribió sobre este fragmento:
Es magistral y cristalino y, en mi opinión, harto autobiográfico: me provoca ternura imaginarme a esa muchacha grandota, solitaria y parsimoniosa que acabaría siendo una artista, cuando volvía de estudiar latín y griego con un viejo tendero [en el pueblo], ayudaba con las labores de la casa, se sentaba luego al fuego para hacer callar a una asertiva prole de hermanos y hermanas, practicando su arte sobre ellos, negándose a perderse entre ellos... La hija de alas más largas, que por fin habría de volar libre.


De "Willa Cather"
uno de los ensayos de "El fin de la novela de amor"
    

23.9.20

Willa Cather. Sacó de la mesa un tomo gordo en rústica...

Sacó de la mesa un tomo gordo en rústica, perteneciente a la "colección" de novelones que tenía el boticario para vendérselos a los viajantes de comercio. Thea lo había comprado el día anterior, porque la primera frase le había interesado mucho y porque vio, mientras lo hojeaba, los nombres mágicos de dos ciudades rusas. El libro era una mala traducción de Anna Karenina. Thea lo abrió donde tenía la señal y fijó la mirada atentamente en la letra pequeña. Olvidó los cánticos, la muchacha enferma, las resignadas figuras de negro. Era la noche del baile en Moscú.



De "El canto de la alondra"

3.9.19

Willa Cather. Dedicatoria de "Pioneros" a Sarah Orne Jewett

A la memoria de 
Sarah Orne Jewett 
 en cuyo hermoso y delicado trabajo 
 está la perfección 
que perdura 


Dedicatoria del libro "Pioneros" de Willa Cather
 
   

14.10.18

Willa Cather. Sobre Katherine Mansfield

Todo escritor y crítico con criterio que haya leído el primer libro de relatos de Katherine Mansfield habrá visto en él un talento muy singular. En este preciso momento hay muy pocos escritores que se ocupen de su medio de expresión de otra forma que no sea como vía para expresar sus ideas, pero en Katherine Mansfield se reconocía el virtuosismo, un amor por el medio que había elegido.


De "Katherine Mansfield"
En el libro "Para mayores de cuarenta"
    

3.9.18

Willa Cather. Al releer un paquete de cartas de Sarah Orne Jewett...

Al releer un paquete de cartas de Sarah Orne Jewett, me encuentro con la siguiente observación: "Lo que nos ronda por la cabeza una y otra vez a lo largo de los años y por fin termina acertadamente escrito sobre el papel... eso, minúsculo o magnífico, pertenece a la Literatura". La señorita Jewett era consciente de que cuando un escritor hace algo que pertenece a la Literatura (limitando aquí el término a la literatura imaginativa, que por supuesto es a lo que ella hacía referencia), su material pasa por un proceso, aunque sin duda la perseverancia, la supervivencia y la recurrencia en la mente del escritor son muy características de él. Las formas y las escenas que nos han "rondado" por la cabeza durante años, cuando por fin terminan acertadamente reflejadas en papel, alcanzan un orden de escritura mucho mayor, y sin duda mucho más costoso, que las transferencias más vívidas y vigorosas de impresiones inmediatas.


De "La señorita Jewett"
en el libro "Para mayores de cuarenta"
    

11.4.18

Willa Cather. Para mayores de cuarenta

Nota preliminar

El título de este libro intenta "llamar la atención" sólo en su sentido más literal, como ocurre con las señales de tráfico: "Carretera en obras", etc. Lo cual quiere decir que el libro tendrá poco interés para los menores de cuarenta años. Hacia 1922 el mundo se partió en dos, y las personas y los prejuicios que aparecen en los breves bocetos de este libro se pierden en los siete mil años del ayer. Sin duda, Thomas Mann forma parte innegable de quienes van hacia adelante y sólo están interesados en ir hacia adelante. Sin embargo, también en gran medida va hacia atrás, y su atrás es lo que más gratifica a los más rezagados. Para éstos, los rezagados, y por obra de una de ellos, fueron escritos estos bosquejos.


Del libro "Para mayores de cuarenta"
     

31.7.17

Willa Cather. Matinée wagneriana

Una mañana recibí una carta escrita con tinta clara en papel mate rayado. El matasellos era de un pueblecito de Nebraska. El mensaje, rozado y gastado, que parecía haber pasado días en un bolsillo no muy limpio, era de mi tío Howard; me comunicaba que su esposa había recibido un pequeño legado de un pariente soltero fallecido recientemente y que tendría que ir a Boston para asistir a la liquidación de la herencia. Me pedía que fuera a buscarla a la estación y la atendiera en todo lo necesario.



Principio de "Matinée wagneriana"

uno de los relatos de la antología "Viajes indiscretos"

    

7.12.16

Willa Cather. Comprendiéndome...

Me has ayudado comprendiéndome a mí (...). Creo que es la única forma que tiene una persona de ayudar realmente a otra.


De "Pioneros"

11.10.16

Willa Cather. La casa del profesor

Por fin se había acabado la mudanza. El profesor St. Peter se hallaba solo en casa ahora vacía donde había vivido desde que se casó, donde había labrado su carrera profesional y criado a sus dos hijas. Era todo lo fea que una casa pueda ser: cuadrada, de tres plantas, pintada de color ceniciento..., el porche principal demasiado estrecho para resultar cómodo, el suelo desnivelado y los escalones combados.


Principio de "La casa del profesor"
   

3.2.16

Willa Cather. Pioneros

Un día de enero de hace treinta años, la pequeña ciudad de Hanover, anclada en una meseta de Nebraska, intentaba que no se la llevara el viento. Una neblina de ligeros copos de nieve se arremolinaba en torno al puñado de edificios bajos y sin gracia que se amontonaban sobre la pradera gris bajo el cielo gris.


Principio de "Pioneros"

7.12.15

Willa Cather. El destino y nada más

A algunas personas les afecta lo que sucede con su vida o con sus propiedades, mientras que para otras es el destino lo que se cruza en sus sentimientos y en sus pensamientos... el destino y nada más.


De "Lucy Gayheart"

16.6.15

Willa Cather. Dentro de las personas...

Dentro de las personas también languidecían los cautivos. Sí, dentro de la gente que caminaba y trabajaba a pleno sol había cautivos morando en la oscuridad, invisibles desde su nacimiento hasta el momento de su muerte. Dentro de esas prisiones, la luna brillaba y los prisioneros se arrastraban hasta las ventanas y miraban hacia fuera con ojos profundamente tristes hacia el círculo blanco que no revela ningún secreto y los comprende todos.


De "Uno de los nuestros"

30.12.14

Willa Cather. Allá voy, Afrodita!

Ella le cortó rápidamente. «Se habla mucho de él en casa? En París, quiero decir? Gracias. Es todo lo que deseaba saber.» Se levantó y comenzó a abrocharse el abrigo. «A una no le gusta haber sido una completa tonta, incluso a los veinte años.»


De "Allá voy, Afrodita"
En la antología "Voces proféticas"

7.12.14

Willa Cather. Es usted muy amable...

- Es usted muy amable. -Aparecieron en sus ojos unas lágrimas brillantes-. Es muy agradable que se acuerden de uno cuando está lejos.- En su voz había esa dulzura que parte el corazón y a veces se oye en algunas canciones, hermosas y lentas.


De "Una dama extraviada"

5.10.14

Willa Cather. Tommy, una persona nada sentimental

Huelga decir que Tommy no era un chico, aunque sus ojos grises y penetrantes y su frente despejada fueran poco femeninos, y tuviese la figura largirucha de un muchacho en pleno crecimiento. En realidad se llamaba Theodosia pero, como durante las frecuentes ausencias de Thomas Shirley ella se ocupaba del banco y de la correspondencia firmando como «T. Shirley», todo el mundo en Southdown la llamaba «Tommy».




Principio de "Tommy, una persona nada sentimental"
En la antología "Cuando se abrió la puerta"

11.7.14

Willa Cather. El cobertizo del jardín


Cuando los amigos de Caroline Nobel se enteraron de que Raymond d'Esquerré iba a pasar un mes en su casa del Sound, antes de partir a Londres para cumplir con sus compromisos de la temporada de la Ópera, consideraron este acontecimiento otra muestra escandalosa de la perversidad de las cosas.


Principio de "El cobertizo del jardín"
uno de los relatos incluido en la antología "Entre horas"

16.5.14

Willa Cather. Lucy Gayheart

La gente de Haverford sigue hablando de Lucy Gayheart. A decir verdad, tampoco es que se hable mucho de ella, porque la vida sigue y nosotros vivimos en el presente. Pero, cuando alguien la nombra, lo hace con un brillo dulce en el rostro o en la voz, con una mirada confidencial que dice: "Sí, tú también lo recuerdas?". La recuerdan como una muchacha delgada y siempre en movimiento: bailando, patinando o andando a paso ligero, con enérgica deliberación, como un pájaro que vuelve a casa.

Principio de "Lucy Gayheart"

7.12.13

Willa Cather. Sobre todo no deseo ningún marido

-Bueno, sobre todo porque no deseo ningún marido. Los hombres están bien como amigos, pero en cuanto te casas con uno de ellos se convierte en un padre viejo y gruñón, incluso el más atolondrado. Empiezan por decirte lo que es sensato y lo que es estúpido, y quieren tenerte todo el tiempo metida en casa. Prefiero ser estúpida cuando me apetece y no tener que rendir cuentas a nadie.
  
De "Mi Ántonia"

26.9.13

Willa Cather. Mi Ántonia

El verano pasado, durante un período de intenso calor, Jim Burden y yo atravesamos Iowa casualmente en el mismo tren. Somos viejos amigos, crecimos juntos en la misma población de Nebraska, y teníamos mucho de que hablar. Mientras el tren recorría interminables kilómetros de campos de trigo maduro, dejando atrás pueblos, pastos cubiertos de flores vistosas y robledales mustios por el sol, nos sentamos en el vagón panorámico, donde la madera estaba valiente al tacto y una gruesa capa de polvo rojo lo cubría todo.
Principio de "Mi Ántonia"