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6.8.24

Marina Tsvietáieva. 3

Hoy era el deshielo, hoy
me quedé junto a la ventana.
La mirada más sobria, el pecho más libre,
de nuevo sosegada.
   
No sé por qué. Quizás,
simplemente el alma estaba cansada,
y no tenía ganas de rozar
el lápiz rebelde.
   
Así estuve de pie -en la oscuridad-
alejada del bien y del mal,
tamboreando suavemente con los dedos
sobre el cristal que apenas sonaba.
   
Para el alma no es ni mejor ni peor
que el primero que llega-
que los nacarados charcos,
donde se vierte el firmamento.
   
Que el pájaro que vuela libremente
o sencillamente el perro que corre.
Ni siquiera una cantante callejera
ha podido conmoverme.
   
El arte querido del olvido
ya le es familiar a mi alma.
Y un cierto sentimiento muy fuerte
hoy se ha fundido en mí. 


24 de octubre de 1914


De "La amiga"
    

6.6.24

Sofía Parnok. Observan nuevamente con cegada mirada

Observan nuevamente con cegada mirada
la Madre de Dios y el Niño Salvador.
Aroma a incienso, aceite y cera.
La iglesia se llena de callados llantos.
Se derriten las velas que portan las humildes jóvenes
en sus rudos y rígidos puños.
   
Ay, de mi muerte aléjame, 
tú, de manos bronceadas y frescas,
tú, que has pasado a mi lado, provocando!
Acaso no posee tu apasionado nombre
el viento de todas las tempestuosas costas?
Oh, Marina, homónima del mar!


5 de mayo de 1915, Montes Sagrados


Un poema dedicado a Marina Tsvietáieva
en el libro "La amiga"
   

4.6.24

Marina Tsvietáieva. 12

Las colinas cercanas a Moscú son azules,
en el aire, apenas tibio, polvo y alquitrán.
Duermo todo el día, todo el día río, sin duda
me estoy recuperando del invierno.
   
Me dirijo a casa sin prisas:
sin ninguna pena por los versos no escritos!
El golpeteo de las ruedas y las almendras fritas,
me son más queridos que todas las cuartetas. 
   
Tengo la cabeza vacía! Una delicia!
Porque el corazón -está demasiado lleno.
Mis días son como pequeñas olas,
que contemplo desde lo alto del puente.
   
Unas miradas demasiado dulces
en un aire dulce ligeramente cálido...
Apenas me he recuperado del invierno, 
y del verano ya he enfermado.


13 de marzo de 1915


De "La amiga"