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29.6.25

Maggie Nelson. Como el amor. Ensayos y conversaciones

Ya están saliendo los créditos, el cine sigue a oscuras. Una madre -mi madre- se me acerca y me susurra: "Bueno, qué te ha parecido?". Que qué me ha parecido? Cómo puede alguien estar tan tranquilo como para pensar, hablar? Mi labor está clara: debo proteger la transmisión, sacarla a escondidas del teatro, examinarla más tarde en mi habitación, ver si brilla todavía. Solo así podría empezar a pensar en qué decir sobre ella. Si las frases me parecen lo bastante imponentes, puede que empiece a escribirlas. Esto es lo que he aprendido: si pones lo suficiente, al final, aunque sea de forma imprevisible, sale algo. (James Balswin: "Todos los artistas, si quieren sobrevivir, se ven obligados, al final, a contar toda la historia; a vomitar la angustia".)


Principio de "Como el amor. Ensayos y conversaciones"
    

19.4.24

Maggie Nelson. Sobre la libertad

No sigas leyendo si quieres hablar de libertad

Hacía ya tiempo que quería escribir un libro sobre la libertad. Llevaba queriendo escribir este libro al menos desde que el tema surgió como subtexto inesperado en otro libro que escribí sobre el arte y la crueldad. Me puse a escribir sobre la crueldad solo para descubrir, ante mi sorpresa, que la libertad se colaba por las grietas de la asfixiante celda de la crueldad en forma de luz y aire. Cuando la crueldad me dejó agotada, pasé directamente a la libertad. Comencé leyendo "Qué es la libertad?", de Hannah Arendt, y me puse a acumular bibliografía. 


Principio de "Sobre la libertad. Cuatro cantos de restricción y cuidados"
    

8.10.22

Maggie Nelson. Los argonautas

Octubre, 2007. Los vientos de Santa Ana arrancan de cuajo la corteza de los eucaliptos en largas franjas blancas. Pese a las ramas colgantes, con una amiga decidimos arriesgarnos a comer al aire libre. Mientras comemos, ella sugiere que me tatue LA DIFÍCIL a lo largo de los nudillos de ambas manos, como un recordatorio de los posibles frutos de esta pose. Pero en lugar de eso, las palabras te quiero salen atropelladamente de mi boca, invocando el recuerdo de la primera vez que me lo hiciste por el culo, mi cara aplastada contra el suelo de cemento de tu húmedo y encantador piso de soltero. Molloy en la mesita de noche y una pila de vergas en una sombría e inutilizada cabina de ducha. Podría ser mejor? Qué te place?, me preguntaste, y te plantaste hasta obtener una respuesta.
Antes de conocernos, había dedicado la vida entera a la idea de Wittgenstein de que lo inexpresable está contenido -inexpresablemente!- en lo expresado. Aunque menos conocida que la venerada De lo que no se puede hablar es mejor callar, es, creo, la más profunda de las dos. Entraña la paradoja, bastante literalmente, de por qué escribo, o cómo es que me siento en condiciones de seguir escribiendo.


Principio de "Los argonautas"
    

21.4.21

Maggie Nelson. Bluets

1. Supongamos que comenzara diciendo que me he enamorado de un color. Supongamos que fuera a hablar de esto como si fuese una confesión; supongamos que hago añicos mi servilleta mientras hablamos. Empezó paulatinamente. Una apreciación, una afinidad. Y, un día, se tornó más serio. Entonces (mirando una tacita vacía, su fondo manchado con un delgado residuo marrón enroscado en forma de caballito de mar) se volvió de algún modo personal.
   
2. Así que me enamoré de un color -en este caso, el color azul- como si cayera bajo un hechizo, un hechizo por el que luché, alternativamente, para permanecer dentro y salir de él.


Principio de "Bluets"