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17.5.22

Joan Didion. Por qué seguía yo...

Por qué seguía yo haciendo hincapié en qué era normal y qué no lo era, cuando ya nada lo era?


De "El año del pensamiento mágico"
        

21.2.22

Joan Didion. El dolor por la pérdida de un ser querido...

El dolor por la pérdida de un ser querido resulta ser una situación que nadie conoce hasta que llega a ella. Nos imaginamos (sabemos) que alguien cercano a nosotros podría morir, pero no nos planteamos más que los pocos días o semanas inmediatamente posteriores a esa muerte imaginada. Y hasta malinterpretamos la naturaleza de esos pocos días o semanas. Si la muerte es repentina, podemos suponer que nos quedaremos en shock. Pero no nos esperamos que ese shock sea aniquilador, que nos transforme tanto el cuerpo como la mente. Podemos suponer que nos quedaremos postrados, inconsolables, enloquecidos por la perdida. Pero no esperamos enloquecer literalmente, convertirnos en "mujeres muy fuertes" que están convencidas de que su marido va a regresar y le van a hacer falta sus zapatos. En la versión del dolor por la pérdida de un ser querido que nos imaginamos, el modelo es la "curación". En ella siempre prevalece cierto progreso. Los peores días serán los primeros. Nos imaginamos que el momento que nos supondrá la prueba más dura será el funeral y que después vendrá esa hipotética curación. Cuando nos imaginamos el funeral, nos preguntamos si acaso conseguiremos "superarlo", si estaremos a la altura de la situación, si mostraremos esa "fortaleza" que invariablemente se menciona como la reacción correcta a la muerte. Suponemos que tendremos que echarle agallas a ese momento: seré capaz de saludar a la gente, seré capaz de salir de escena, seré capaz siquiera de vestirme ese día? No tenemos forma de saber que el problema no será ese. No tenemos forma de saber que el funeral en si será anodino, una especie de regresión narcótica en la cual nos veremos envueltos en el cariño de los demás y en la gravedad y el sentido de la ocasión. Ni tampoco podemos conocer por anticipado (y aquí reside la diferencia esencial entre el dolor por la muerte de un ser querido tal como nos lo imaginamos y tal como es en realidad) la ausencia interminable que vendrá después, el vacío, que es justamente lo contrario del sentido, la sucesión implacable de momentos durante los cuales afrontaremos la experiencia del sinsentido mismo.


De "El año del pensamiento mágico"
    

31.12.21

Joan Didion me explica porqué no quiero terminar el año

No quiero terminar el año porque sé que a medida que pasen los días, a medida que enero se convierta en febrero y febrero dé paso al verano, pasarán ciertas cosas. La imagen que tengo de John en el instante de su muerte se volverá menos inmediata y menos cruda. Se convertirá en algo que pasó en un año distinto. Mi noción del mismo John, de John vivo, se volverá más remota, más "difusa", desdibujada, transmutada en lo que sea que sirva mejor para vivir sin él. 


De "El año del pensamiento mágico"
    

22.1.20

Joan Didion. El dolor por la muerte de un ser querido...

El dolor por la muerte de un ser querido, cuando llega, no es en absoluto como esperamos que sea.


De "El año del pensamiento mágico"
    

5.12.17

Joan Didion. Este es mi intento de asimilar el periodo que vino a continuación

Este es mi intento de asimilar el periodo que vino a continuación: las semanas y después los meses que se llevaron por delante cualquier idea fija que yo pudiera tener de la muerte, de la enfermedad, de la probabilidad y de la suerte, tanto buena como mala; del matrimonio, de los hijos y los recuerdos; del dolor y las formas en que la gente afronta y no afronta el hecho de que la vida se termina; de lo superficial que es la cordura, de la vida en sí misma.


De "El año del pensamiento mágico"
     

17.5.16

Joan Didion. Y, sin embargo...

Y, sin embargo, en algún nivel yo ya había comprendido, porque era una persona que había nacido con miedo, que en la vida había cosas que yo nunca tendría capacidad para controlar o dirigir. Que había cosas que simplemente sucedían. Y esta era una de aquellas cosas. Te sientas a cenar y la vida que conocías se acaba.


De "El año del pensamiento mágico"

10.3.15

Joan Didion. El año del pensamiento mágico

   La vida cambia deprisa.
   La vida cambia en un instante.
   Te sientas a cenar y la vida que conocías se acaba.
   La cuestión de la autocompasión.


  Estas son las primeras palabras que escribí después de que pasara. El archivo de Microsoft Word («Notas sobre el cambio.doc») lleva la fecha «20 de mayo de 2004, 23.11», pero debe de ser porque abrí el archivo y pulsé «guardar» automáticamente al cerrarlo. En mayo yo no introduje ningún cambio en aquel archivo. Llevaba sin cambiar nada desde el momento en que había escrito aquellas primeras palabras, en enero de 2004, un día, dos o tres después de que pasara.
   Estuve mucho tiempo sin escribir nada más.




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