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5.6.26

Virginia Woolf. La vida de Violet

Hace cuarenta años (nuestra sinceridad avala el dato) nació una niña en una casa solariega de la campiña de Somerset. Si nació riendo o llorando, o las dos cosas a la vez, o si se limitó a aceptar la situación y sacarle el mayor provecho, es algo que un historiador sincero y ansioso por emplear únicamente las palabras imprescindibles no tiene modo de averiguar.


Principio de "Galería de amistades"
primer relato del libro "La vida de Violet"

16.5.26

Ali Smith. Una Woolf propia

Pero venid primero conmigo a dar un paseo, una excursión propia, por la primera palabra de Una habitación propia de Virginia Woolf, esa palabrita que la inicia y hace que todo cambie de rumbo.
Pero.
Pero, me diréis, le hemos pedido que nos hable de mujeres y literatura. Qué tiene que ver eso con una habitación propia?


Principio de "Una Woolf propia"
    

9.9.23

Virginia Woolf. Apunte del pasado

Apunte del pasado

Hace dos días -el domingo 16 de abril de 1939, para ser exactos-, Nessa dijo que, si yo no me ponía a escribir mis memorias, pronto sería tan vieja que no podría hacerlo. Tendría ochenta y cinco años, y lo habría olvidado todo, como demuestra el triste caso de lady Strachey. Comoquiera que estoy harta de escribir la vida de Roger, quizá pase dos o tres mañanas escribiendo un apunte. Hay varias dificultades. En primer lugar, el enorme número de cosas que recuerdo, y en segundo lugar, las muy distintas maneras en que cabe escribir unas memorias. Por ser una gran lectora de memorias, conozco muchos diferentes modos. 


Principio de "Apunte del pasado"
En el libro "Momentos de vida"
    

14.5.23

Virginia Woolf. La espuma de peligrosos mares

Consideremos otro ejemplo. Escritas frente a nosotros, en el vagón del tren subterráneo, se leen las palabras: "No asomarse por la ventana". En una primera lectura expresan el significado útil, el sentido superficial; pero poco después, si continuamos sentados mirando las palabras, veremos que se desordenan y cambian; y empezaremos a decir: "Ventanas, sí, ventanas... ventanas que se abren a la espuma de peligrosos mares, en bellas tierras lejanas y olvidadas*". Y, sin darnos cuenta de lo que hacemos, nos asomamos por la ventana; buscamos a Ruth, que llora entre el maíz extranjero. La multa correspondiente es de veinte libras o un cuello roto. 


*De la Oda a un ruiseñor de Keats
De "Gajes del oficio"
En "La muerte de la polilla y otros ensayos"
    

1.4.23

Virginia Woolf. El seco sonido de la máquina cesó...

El seco sonido de la máquina cesó. Se oyó música de baile. Siguiendo su compás, Isa tarareó: "Que deseo? Volando huir del día y de la noche, para salir a un lugar donde no haya adioses -y las miradas puedan coincidir- y...".


De "Entre actos"
    

28.3.23

Virginia Woolf a Vannessa Bell

[Monk's House, Rodmell]
Domingo [23 de marzo (?) de 1941]

Queridísima:
No sabes cómo me gustó tu carta. Pero siento que esta vez he ido demasiado lejos como para volver atrás. Ahora estoy segura de que estoy enloqueciendo otra vez. Es como fue la primera vez, escucho voces todo el tiempo y sé que ahora no lo superaré.
Todo lo que quiero decir es que Leonard ha sido tan sorprendentemente bueno, todos los días, siempre. No concibo que nadie hubiera podido hacer por mí más de lo que ha hecho él. Hemos sido perfectamente felices hasta las últimas semanas, cuando comenzó este horror. Querrás asegurarle esto? Siento que tiene tanto que hacer que continuará mejor sin mí y que tú lo ayudarás. 
Ya apenas puedo pensar con claridad. Si pudiera, te diría lo que tú y los niños habéis significado para mí. Creo que lo sabes.
He luchado contra esto, pero ya no puedo.

Virginia 


En "Cartas a mujeres"
    

26.3.23

Erica Jong cita a Virginia Woolf


Pero, por desgracia, el tiempo que hace germinar a los animales y a las plantas con sorprendente puntualidad, no ejerce un efecto tan simple en la mente humana.

Virginia Woolf
Orlando


Al principio de "Serenissima"
    

2.3.23

Virginia Woolf. Jueves, 27 de junio de 1940

Además, la guerra -nuestra espera mientras se afilan los cuchillos para la operación- se ha llevado por delante el muro de seguridad exterior. No me llegan ecos. No tengo entorno.


El diario de Virginia Woolf. Vol. V (1936-1941)
    

15.2.23

Virginia Woolf. Roger Fry

"Pasé los seis primeros años de mi vida en la pequeña casita ochocentista de The Grove n°6, Highgate. Ese jardín sigue constituyendo para mí el telón de fondo imaginado de casi cualquier escena de jardín que leo en los libros." Así comenzaba Roger Fry un fragmento de autobiografía. Podemos detenernos un momento en el umbral de esa casita de Highgate e intentar averiguar qué podemos descubrir sobre su persona, antes de que adquiera conciencia de la serpiente "suspendida de la horcadura de un viejo manzano peculiarmente marchito y manchado de hollín", y de las "grandes amapolas rojas orientales que por un afortunado azar" crecían en su "jardín privado y particular".
Roger Fry nació el 14 de diciembre de 1866, el segundo hijo varón de Edward Fry y de Mariabella, hija de Thomas Hodgkin. Ambos eran cuáqueros. 


Principio de "Roger Fry"
    

27.1.23

Virginia Woolf. Carta a Victoria Ocampo

Monk's House, Rodmell, Lewes, Inglaterra
2 de mayo [1936]

Querida Victoria:
Fue muy agradable recibir noticias suyas y de ese lugar tan romántico cuando se lo compara con nuestro pequeño país suburbano al que todos los días le sale una nueva villa.
Lamento no ir [a Argentina] este verano, pero he estado todo el mes enferma, en Londres hay demasiada gente y en nuestra casa hay demasiadas reuniones políticas y no tengo la suficiente fortaleza de ánimo como para no cenar fuera. De todo esto no saco más que jaquecas y reposo en cama... es una manera habitual de pasar mi tiempo. Pero ahora estoy bien otra vez. Sin embargo, ya que lo pregunta, he tenido que aplazar mi libro hasta el otoño, y aun así me temo que es demasiado ambicioso, aburrido, largo, descuidado, porque no es mi estilo un libro muy largo... para que merezca la pena que alguien lo lea. Sin embargo, me ha enseñado mucho sobre mi arte y mis limitaciones. Pero basta de egotismo. Espero que usted lleve una vida mucho más aventurera y excitante. Espero que esté haciendo nuevos amigos y encontrando nuevas cosas que hacer para provocar ruido y agitación en Sudamérica. Aquí vivimos a la sombra del desastre. Nunca había conocido una época de presentimientos como ésta. Hasta los artistas están abatidos y ociosos y no pueden trabajar en sus cuadros.
Me alegra tanto que haya hecho Una habitación propia. Quiero escribir muchos más libros sobre toda clase de temas. Está escribiendo usted también? Dando conferencias?
Perdone este mensaje apresurado e inconexo.

Virginia Woolf



En el libro "Cartas a mujeres"
    

18.1.23

Virginia Woolf. Ahí va la guinea

Pero al fin de demostrarle de la forma más tangible que quepa que nuestros fines son los mismos que los suyos, ahí va la guinea, donación libre, libremente otorgada, sin otras condiciones que las que usted quiera imponer. Es la tercera guinea entre tres guineas, pero observará que las tres guineas, pese a haber sido dadas a tres diferentes tesoreros honorarios, lo han sido en méritos de la misma causa, por cuanto se trata de causas idénticas e inseparables.
Y ahora, como sea que el tiempo le apremia, señor, permítame terminar. Tres veces pido disculpas a ustedes tres, en primer lugar por la longitud de la carta, en segundo lugar por la pequeñez de mi contribución, y en tercer lugar por el hecho de escribir, pura y simplemente. Sin embargo, de esto último tiene usted la culpa, por cuanto esta carta jamás habría sido escrita, si usted no hubiera pedido contestación a la suya.


Final de "Tres guineas"
    

4.1.23

Virginia Woolf. Sobre la muerte de su sobrino Julian Bell

Viernes, 6 de agosto

Sin embargo, hay que volver a empezar. Es extraño que, a pesar de mi verbosidad, esa manía por la expresión que me es congénita, apenas pueda decir nada sobre la muerte de Julian; me refiero a estos últimos 10 días en Londres. Pero hay que volver a meterse en la corriente. Esto ha sido una fractura total; casi un espacio en blanco, como un golpe en la cabeza: un descalabro. La llegada al n° 8 [Fitzroy Street, el estudio de Vanessa] aquella noche y luego, todas las otras veces que permanecimos allí sentados. 


En "El diario de Virginia Woolf. Vol. V (1936-1941)"
    




20.12.22

Virginia Woolf. Era una lástima...

Si el ómnibus se detenía aquí, pensó Rose mientras miraba abajo por un lado, ella se levantaría. El ómnibus se detuvo y Rose se levantó. Era una lástima, pensó al bajar a la acera y vislumbrar su propia figura reflejada en el vidrio del escaparate de un sastre, que no vistiera mejor, que no tuviera mejor aspecto. Siempre largos abrigos, chaquetas y faldas de Whiteley's. Pero así ahorraba tiempo y, a fin de cuentas, los años -Rose ya había cumplido los cuarenta- la llevaban a una a preocuparse muy poco de lo que los demás pensaran. La gente solía decir: por qué no te casas? Y se metía en la vida de una diciendo: por qué no haces esto o lo otro? Pero eso era antes, ahora la gente ya no lo decía.


De "Los años"
    

1.6.22

Virginia Woolf. Sábado, 17 de noviembre de 1934

Nota: desesperación por lo malo que es el libro. No me puedo siquiera imaginar cómo he podido escribir alguna vez semejante cosa y con semejante exaltación. Así me parecía ayer, hoy vuelve a parecerme bueno. Una nota para advertir a otras Virginias con otros libros de que así funciona la cosa: arriba & abajo, arriba & abajo. Y la verdad, solo Dios la sabe.


De "El diario de Virginia Woolf.
Vol. IV (1931 - 1935)"

7.5.22

Virginia Woolf. Sobre The Testament of Youth de Vera Britain

Sábado, 2 de septiembre [1933]

Estoy leyendo con extrema voracidad un libro de Vera Britain titulado The Testament of Youth. No es que ella me guste mucho. Una mente fibrosa & metálica, con esa clase de gusto, imagino, que me desagradaría en la vida real. Pero esa historia de la guerra, contada con detalle, sin reservas: la pérdida de su amante & de su hermano, & de cómo metía las manos en las entrañas de los heridos & y no dejaba de ver muertos & se alimentaba de sobras & tenía que compartir retrete con otros cinco, fluye ante mis ojos con rapidez & viveza. Un libro muy bueno en su estilo. Ese nuevo estilo, de una dureza angustiosa, en el que escriben los jóvenes en el que yo no podría escribir, & en el que tampoco se había escrito nunca hasta ahora. Y por qué ahora? Qué es lo que les urge a desnudarse en público? Ella piensa que hay que dar a conocer esos hechos para que puedan ayudar... a qué?; supongo que, en cierta manera, a sí misma. Y tiene conciencia social. Aún tengo que leer cómo llegó a casarse con el infinitamente aburrido Catlin & encontró belleza & triunfo en la pobre y pasmada Holtby. Pero le reconozco el mérito de haber iluminado, al menos para mí, un largo callejón. Leo & leo & leo, & dejo a un lado a Turguéniev & a la Srta. C. Burnett. Por qué me tiembla la mano? Por qué no puedo escribir con claridad?


De los diarios
    

7.2.22

Virginia Woolf. Sábado, 4 de enero de 1930

Este es un nuevo año & yo continuaré con este cuaderno por razones de economía. Estoy de vacaciones y hace buen tiempo, así que como soy una rutinaria inveterada, pasear me resulta más fácil después de comer que antes. Todo, menos inactiva, trato de escribir unas cartas y he estado pensando en la publicación de las primeras obras de la Srta. Easedale.


De "El diario de Virginia Woolf. Vol III (1925-1930)"
    

20.1.22

Virginia Woolf sobre "Un cuarto propio"

Sábado, 13 de abril de 1929

Creo que su forma, entre la conversación & el soliloquio, me permite colarme mejor en la página. El libro se redactó solo & se me impuso (en la forma que ahora tiene, porque anteriormente yo ya lo había pensado & reescrito 4 veces con una forma rígida e insatisfactoria) mientras estuve en la cama después del viaje a Berlín. 


Fragmento del volumen III (1925-1930) de los diarios
    

8.1.22

Virginia Woolf. Carta a Vanessa Bell

Monk's House, Rodmell [Sussex]
Domingo, 22 de mayo de 1927

Queridísima:
Tu carta me hizo sentir tan excitada y complacida, que me pasé el día trotando de un lado al otro, como un cachorro con un hueso. 
[Me pareció que en la primera parte del libro has hecho un retrato de mamá que para mí se parece más a ella que cualquier cosa que me pareciese posible. Es casi doloroso verla levantarse de entre los muertos. Has hecho sentir la extraordinaria belleza de su carácter, y eso debe ser lo más difícil del mundo. Fue como volver a verla como una adulta y en pie de igualdad, y me parece que haber podido verla así es una extraordinaria hazaña creativa. Creo que has tratado a papá con la misma claridad, pero tal vez no sea tan difícil, aunque puedo equivocarme. Hay más de donde agarrarse. Sin embargo, me parece que es lo único que ha dado una verdadera idea de él. De modo que ya ves que, por lo que se refiere a la pintura de retratos, me pareces una artista soberbia y es tan perturbador encontrarse otra vez con esos dos cara a cara, que apenas pienso en otra cosa... No obstante, no creo que sea sólo porque los conocí que me inspiran esos sentimientos, porque Duncan, que no los conoció, dice que es la primera vez que comprende a mamá. De modo que tu visión de ella se sostiene como un todo por sí sola, no sólo como recordatorio de cosas... Estoy de acuerdo con  Leonard.]*


*Fragmento de la carta de Vanessa Bell sobre Al faro.


En el libro "Cartas a mujeres"
    

25.11.21

Virginia Woolf. Sábado, 22 de octubre [de 1927]

Creo que ya he dicho que escribo este cuaderno después del té. Y tenía la cabeza repleta de ideas, pero las he despilfarrado en el Sr. Ashcroft & en la Srta. Findlater, fervientes admiradores.
"Me voy a regalar una semana para poner esto en marcha". No he hecho nada, nada, nada más durante los últimos quince días, pero furtivamente, aunque, en cierto modo, con absoluta pasión, estoy lanzada a Orlando: una biografía. Va a ser un libro corto que estará escrito para Navidad. Pensaba que podría alternarlo con Fiction, pero una vez que la cabeza se calienta, es imparable; hago frases mientras camino, ideo escenas mientras estoy sentada; en resumen, estoy en pleno éxtasis, el mayor que he conocido y del que me he privado desde el pasado febrero o antes. Nada de planear un libro o de esperar una idea! Esta me llegó de repente. Estaba harta, agarrotada con los artículos de crítica & enfrentada a ese insufrible y aburrido libro sobre la narrativa, así que, para tranquilizarme, me dije: "Como regalo, escribirás una página de la historia: a las 11:30 en punto lo dejarás & seguirás con los Románticos ". Tenía solo una vaga idea del argumento de la historia, pero el alivio de poder desviar mi curiosidad en aquella dirección hizo que me sintiera feliz, como no lo era desde hacía meses, como si me hubieran puesto al sol o reclinado sobre cojines, por lo que, a los dos días, renuncié completamente al horario que había planeado & me abandoné a la pura delicia de esta farsa, que estoy disfrutando como jamás había disfrutado de nada & que he seguido escribiendo hasta que empezó a dolerme la cabeza y tuve que dejarlo, como un caballo cansado.


De "El diario de Virginia Woolf. Volumen III (1925-1930)"
     

8.11.21

Margaret Atwood cita a Virginia Woolf

No había seguridades? No podían aprenderse de memoria las mañas del mundo? No había guía, ni refugio? Acaso todo era milagro, salto al vacío desde el pináculo de una torre?

Virginia Woolf, Al faro



Cita al principio de "Oryx y Crake"