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18.4.26

May Sarton. Final de partida. Diario a los setenta y nueve

Siempre imaginé un diario que me llevara a recorrer los setenta y ocho años para, al final, enlazar con el inicio de mis ochenta. Imaginaba un diario filosófico que lidiara con alegrías y problemas, puertas que la vejez abría a las sorpresas y los esfuerzos inesperados, y aguardaba, para ese año, una cosecha muy fructífera.
Nunca sospeché que, en lugar de eso, tendría que luchar contra el dolor constante y la creciente fragilidad. Perdí más de veinte kilos, no podía hacer nada en el jardín y a principios de septiembre, el Día del Trabajo, tuve que dejar de escribir a máquina. Me convencí de que en un mes o dos me recuperaría, pero a finales de marzo no me quedó más remedio que asumir la posibilidad de que la mejoría nunca llegara. No parecía haber futuro para mí. 


Principio del prólogo de "Final de partida. Diario a los setenta y nueve"
    



18.11.25

May Sarton. Sobre la escritura

La escuela de Babilonia

"Esta es la escuela de Babilonia
y en sus manos aprendemos
a caminar por las fraguas
y a silbar mientras ardemos."
Thomas Blackburn


Tengo que advertiros, antes que nada, que no soy crítica, salvo de mi propia obra, pero tal vez no debería enarbolar ese hecho como disculpa, puesto que, sin duda, los grandes poetas críticos de nuestra época (Yeats, Valéry, Eliot) han empleado lo que, en ocasiones, se ha tomado como una desapasionada crítica de obras ajenas como un medio para orientarse y fundamentar su propio trabjo en una estética. Así, tal vez la crítica de un poeta sea siempre, en el fondo, autocrítica.
Me gustaría revisar y conformar, una vez más, algunas tentativas de respuesta a cuestiones que me he planteado durante muchos años; cuestiones sobre la tensión y el equilibrio en el seno de la escritura poética, así como en la vida de la poema.


Principio de "Sobre la escritura"
    

12.4.25

May Sarton. Conocí un fénix. Retazos para una biografía

«En casa de mi padre...», empezaba a contar mi padre envuelto en una enorme sonrisa. Conforme envejecía, después de que muriera mi madre, sus recuerdos de aquella casa sombría situada justo delante de la iglesia de San Miguel de Gante adquirieron una pátina muy fecunda. Cuando me sentaba frente a él cada domingo en su casa de Cambridge, Massachusetts, para nuestro ritual de la cena, saboreaba la breve pausa mientras la sombra de alguna vieja gloria iba cobrando forma en su cabeza. Podía oír el sonido de las hierbas troceándose para la sopa en la lejana cocina, puesto que en casa de mi abuelo esa era la señal más segura de que la cena estaba a punto de servirse. Podía ver la larga mesa dispuesta para doce comensales, los panecillos envueltos en turbantes de damasco en cada silla, las copas de vino alineadas junto a las flûtes para el champán del postre. (De todo ese ejército resplandeciente, solo una sobrevivió a la guerra de 1914, una de cristal verde con tallo largo.)


Principio de "Conocí un fénix"
     

15.4.24

May Sarton. Diario a los setenta

Lunes, 3 de mayo de 1982
   
Esta mañana de mis setenta años ha amanecido en calma y sin viento: el mar es azul pálido y, aunque los campos todavía se ven de color tierra parda, por fin empiezan a asomar los primeros narcisos. El invierno se me ha hecho interminable, pero ahora las ranitas ya están en plena forma y llenan las noches de su incesante croar. También me han despertado el cardenal, que, una vez más, ha regresado con sus dos esposas, y los gritos estridentes del faisán macho. Al despertar, me quedo tendida respirando la primavera, escuchando el vago susurro de las olas, llena de agradecimiento por estar viva.


Principio de "Diario a los setenta"
    

25.12.23

May Sarton cita un poema de Ruth Pitter

Hay un poema de Ruth Pitter que ha estado persiguiéndome todas estas Navidades. Se llama "The Lost Tribe" y la última estrofa dice:
No sé por qué estoy sola
ni donde ha ido mi tribu errante, 
pero aunque sean pocos y estén lejos, 
Yo estoy con todos ellos!


De "La casa junto al mar"
    

28.5.23

May Sarton. La casa junto al mar

Prólogo

Me trasladé a esta casa junto al mar en mayo de 1973 con la idea de llevar un diario para ir anotando las primeras impresiones, una huella fresca de ese cambio tan importante en mi vida, pero, durante un año y medio, el impulso de permanecer en silencio y habitar en el lugar antes de hablar de él fue demasiado fuerte. Durante meses, el mar fue tan apaciguador que en alguna ocasión llegué a preguntarme si había cometido un error fatal y no podría volver a escribir. Diario de una soledad había sido un modo de lidiar con la angustia; acaso la felicidad es más difícil de comunicar; o es que, cuando somos felices, hay pocos incentivos para desenmarañar las experiencias diarias que vamos viviendo? En esa época, me quedé cautivada por algo que había leído unos años atrás sobre el hecho de que los japoneses, cuando atraviesan un periodo de paz, lo único que pintan son abanicos. 


Principio del prólogo a "La casa junto al mar"
    

3.5.23

May Sarton. Después de Bellay

Feliz aquel que, tras dilatado vagar,
pudiera como el viejo Ulises variar el rumbo,
poner al fin proa a casa, primer manantial,
y, curtido y en sazón, plantar su sueño profundo.

May Sarton, Después de Bellay



Al principio del libro "Anhelo de raíces"
    

16.7.22

May Sarton. El lema de Isak Dinesen

Muchas veces pienso en el lema que Isak Dinesen inventó y adoptó tras la muerte de Denys Finch Harton: "Je réponderai", y que ha sido mi estrategia durante muchos años, una regla de conducta.


*Responderé 


   De "Diario de una soledad"
    

3.5.22

May Sarton. Cómo puedo estar segura...

Cómo puedo estar segura de que todos los años que he pasado sentada frente al escritorio valen la pena de verdad, comparado con lo que podría haber hecho sí, por ejemplo, los hubiera dedicado a enseñar a niños desfavorecidos? Se trata del demonio de la culpa, del que Colette se preguntaba si una vida de autotortura en realidad puede ser, de hecho, la más pura autoindulgencia. 
Para una mujer soltera puede resultar una pregunta angustiosa. No tiene el pretexto de una familia o las responsabilidades de una familia ni, por otro lado, la Regla ni la Comunidad que amparan a un religioso. Ha tomado una opción que la aparta de muchas de las cosas que la gente considera la vida en favor de otra que roza la intangible. No es de extrañar que la ansiedad sea la constante en la vida de esa persona!


De "Anhelo de raíces"
    

24.12.21

May Sarton. Puedo entender...

Puedo entender que la gente huya de los descomunales esfuerzos que nos exige la Navidad, incluso aquellos que no tienen niños, como es mi caso. Seguramente todos sienten las mismas ganas de rebelarse que yo cuando la necesidad de encontrar regalos, el inmenso esfuerzo de envolverlos y enviarlos, y la incesante culpabilidad por las tarjetas y cartas no enviadas. No obstante, siempre hay unas pocas gracias salvadoras que, finalmente, compensan todas las molestias y congojas. 


De "Diario de una soledad"
    

19.10.21

May Sarton cita el final de un poema de Edna St. Vincent Millay

Me acordé del poema de Edna St. Vincent Millay titulado "Niebla en el valle", que acaba con los versos:

Golpeada, demasiado adolorida para el llanto
me quedo en pie recordando las islas y el sonido perdido del mar...
Lo mejor de la vida no dura más que el piar de la arena,
y yo llevo dos años, dos años,
labrando una tierra de montaña!


De "Diario de una soledad"
    

4.10.21

May Sarton. Diario de una soledad

15 de septiembre

Empiezo aquí. Está lloviendo. Por la ventana contemplo el arce, algunas de cuyas hojas se han puesto amarillas, y oigo a Punch, el loro, hablando solo, y la lluvia cosquilleando suavemente en las ventanas. Por primera vez en varias semanas, estoy aquí sola para retomar mi vida "real". Eso es lo extraño: que ni los amigos, ni siquiera los amores apasionados, son mi vida real, a menos que disponga de un tiempo a solas para explorar y descubrir cuándo está ocurriendo, o cuando ya ha ocurrido. La vida sería muy árida sin esas interrupciones que nos nutren y enloquecen, pero solo soy capaz de degustarlas por entero cuando estoy aquí sola, y la casa y yo reanudamos nuestras antiguas conversaciones.


Principio de "Diario de una soledad"
    

16.7.21

May Sarton. Amamos las cosas que amamos por lo que son

"Amamos las cosas que amamos por lo que son", nos recuerda Robert Frost. Y quiere decir, creo, que cuando las amamos a medida que cambian -dice en el poema de un arroyo que se ha secado-, las amamos por lo que una vez fueron.


De "Anhelo de raíces"
       

19.4.21

May Sarton cita a Colette

Soy feliz cuando escribo. Los demonios vuelven en cuanto me detengo a considerar lo que he escrito, cuando el crítico se apodera del creador. Colette pregunta en alguna parte: "Qué puedo enseñar, a menos que no sea a autodudar, a los que desde temprana edad están obsesionados secretamente con autoquererse en lugar de autotorturarse?".
Los demonios de la duda pueden torturar, pero se trata de un buen fin, un fin necesario. Son los demonios que tenían a Colette corrigiendo unas cuantas líneas toda una mañana, y espero que nunca me dejen en paz!


De "Anhelo de raíces"
   

20.6.16

May Sarton. Una observación

Los jardineros auténticos no soportan guantes
entre el tacto certero y la tierna raíz,
deben dejar que en sus manos crezcan nudos
mientras se mueven con áspera sensibilidad
debajo de la tierra, entre la roca y el retoño,
para no dañar o herir el fruto escondido.
Y así observé cómo las manos de mi madre se cubrían de cicatrices,
ella que podía curar la planta o el amigo enfermo
con el mismo amor riguroso y, al mismo tiempo, vulnerable;
alguna vez me preocupó ver su belleza desfigurada,
pero ahora su verdad se me da para que la viva,
mientras aprendo por mí misma que debemos ser firmes
para poder movernos entre lo tierno con mano abierta,
y para permanecer sensibles hasta el final
pagar con cierta dureza por un mundo delicado.

En "Lengua de madera
(antología de poesía breve en inglés)