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5.3.21

Marina Tsvietáieva. A Anna Ajmátova

Moscú, 26 de Abril de 1921

Querida Anna Andreevna:
Tengo tantas cosas que decir -y tan poco tiempo!-. Gracias por esa alegría en mi vida: El llantén. Alia y yo no nos separamos del libro. Le envío los dos libros para que los firme.
No crea que estoy buscando autógrafos -he regalado tantos libros firmados!-, no valoro nada ni guardo nada, pero sus libros me los llevaré a la tumba debajo de la almohada!


De una carta a Anna Ajmátova
en el libro "En el país del alma"
    

31.8.20

Marina Tsvietáieva. 31 de Agosto de 1941

Murliga!
Perdóname, pero seguir sería peor. Estoy muy enferma, esa ya no soy yo. Te quiero con locura. Comprende que ya no podía vivir más tiempo. Dile a papá y a Alia -si los ves- que los he querido hasta el último momento y explícales que me encontraba en un callejón sin salida.


Nota a su hijo Gueorgi Efrón
antes de suicidarse.
En el libro "En el país del alma"
    

6.5.20

Marina Tsvietáieva cita a Anna Ajmátova

Pues en cuanto menos escribe uno, menos ganas tiene de escribir, entre uno y la mesa crece toda la imposibilidad (como entre uno y el amor, del que uno ha salido).
Está claro que existe la saturación.
Pero también existe la extenuación por falta de costumbre.
No abandone, no reniegue, recuerde a Ajmátova:
   
         Y si yo muero, quién entonces
         Os escribirá mis versos?
   
No a vosotros, ni incluso a todos, sino sencillamente: quién... mis versos...?
Nadie. Nunca. Es irrecuperable. Usted roba a la Lírica, la que todavía no tiene verbo, como todo existente antes de, no existente sin nosotros, los poetas.


De una carta a Vladislav Jodasevich
de mayo de 1934
En el libro "En el país del alma"