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15.2.25

Marisa Madieri. El claro del bosque

Definirlo como un prado especial sería excesivo. Era un prado cualquiera, situado en medio de un bosque de robles, pinos negrales y matas de enebro. No estaba ni siquiera bien nivelado. Aquí y allí montones de tierra y piedras creaban unas montañitas asimétricas y alguna aspereza en el terreno, que en el punto más bajo albergaba un charco de agua estancada, verdusca y fangosa. Sin embargo, en comparación con otros se encontraba en una zona muy tranquila, completamente aislada, de manera que sus habitantes llevaban una vida regular y en paz, escandida por los ritmos inmutables de las estaciones.


Principio de "El claro del bosque"
     

9.8.21

Marisa Madieri. La profundidad del tiempo

25 de noviembre de 1981

La profundidad del tiempo es una reciente conquista mía. En el silencio de la casa, cuando durante la mañana me quedo sola, reencuentro la felicidad de pensar, de recorrer el pasado adelante y atrás, de escuchar el fluir del presente. 


De "Verde agua"
    

9.7.21

Marisa Madieri. Noche de verano

 Noche de verano


Una noche de verano, mientras estaba a punto de dormirse, oyó una música lejana deslizarse discreta en su habitación por una ventana abierta.
Una cabecita rubia hojeaba las páginas del libro de Pik Badaluk y le preguntaba si el león de la historia era bueno o malo, el agua oscura de un río de riberas cubiertas de hierba reflejaba dos rostros móviles y cercanos, una flor de ajo se abría sobre una isla remota en medio del mar.
Las imágenes y las notas flotaron un poco en la oscuridad, rozando el techo, visitando los rincones, expandiéndose por doquier como un perfume. Después cayeron como una nevada sobre los cojines, sobre la colcha, sobre las pantuflas alineadas en el suelo, y se apagaron en el silencio de su corazón.
Era de nuevo vieja.


El relato "Noche de verano"
en el libro "Maria y otros relatos"
    

9.8.20

Marisa Madieri. Pero no siento tristeza, sólo gratitud...

Pero no siento tristeza, sólo gratitud. Si he regresado a Ítaca, si en los largos silencios de mi vida han resonado por un instante las notas del vals que los planetas y las estrellas, tan relucientes esta noche, danzan en la odisea de los espacios, siento que debo dar las gracias a una multitud de personas, incluso a las que he olvidado, que al quererme, o simplemente al estar a mi lado, con su presencia fraternal no sólo me han ayudado a vivir sino que son, quizá, mi vida misma.


De "Verde agua"
    

28.5.20

Marisa Madieri. Verde agua

24 de noviembre de 1981

En la casa de mi abuela paterna, en Fiume, el vestíbulo era amplio y luminoso. Contra una pared se apoyaba una gran mesa de madera maciza con patas extrañas, ora delgada, ora voluptuosamente abultadas, que terminaban en grandes bulbos. En el largo recorrido entre la mesa y el suelo, su redondez a veces cedía bruscamente ante la animosidad de un cubo, para después descomponerse enseguida en un nuevo y ágil tobillo o en una robusta pantorrilla. Mis dedos infantiles recorrían poco a poco aquellas curvas y aquellos recovecos, descubriendo nidos secretos de polvo que ni siquiera el riguroso y tal vez excesivo amor de la abuela por la limpieza lograba alcanzar.


Principio de "Verde agua"
   

1.1.06

Marisa Madieri

Marisa Madieri (Fiume, 1938 - Trieste, 9 de agosto de 1996) fue una escritora italiana.


Obras citadas en este blog: