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24.5.26

María Mercedes Carranza. "Solo ante el peligro"

Para hablar de ti no sirve un poema.
Tal vez una vieja canción del Oeste,
una canción que diga que aquel hombre solo
que va por el mundo
jugando a los vaqueros. Una canción
que recuerde las ciudades
que el hombre lleva en la memoria,
donde siempre hubo un duelo,
un bar y una mujer. Una canción
que hable de los largos caminos
que nunca acaban
y el hombre en su caballo
hacia cualquier parte.
Nadie sabe su nombre porque así
lo quiso él, aunque, con frecuencia,
en las noches luminosas
el hombre eche de menos una palabra
tierna y tal vez llore.
Una canción que diga de la mujer
que en cada pueblo deja,
sentada en la barra de una cantina,
recordando al hombre
y sus borracheras de matón
y sus agresivos momentos de soledad
y sus monólogos agrios con fantasmas
y su tierna intimidad al amanecer
y su incontenible ansiedad
por sentir el pie en el estribo, nuevamente.
Una canción que hable de ti, Juan.


De "Tengo miedo"
En "Poesía completa"
    

25.11.25

María Mercedes Carranza. No ir al trabajo

Es un regreso a la infancia
con el gusto de lo prohibido
  pero no tanto,
con la inquietud de lo clandestino,
  pero no tanto.
Y con todo el tiempo por delante
  para no hacer,
  para nada.
Un día entero se despliega
con la magia de un mapa
  de mago
y muchas tentaciones vagas
se insinúan al azar, atropellan,
  se disuelven.
Pueden hacerse mil cosas
o solo existir en duermevela.
Es como irse del mundo porque sí
  porque no,
es un bajarse del amor si decir
  adiós.
Es la pausa que uno se regala
para creerse alguien o algo.
Todo termina en la tarde,
  a las 6 en punto,
y así lo anuncian las campanas
que llegan de San Diego.


De "Los placeres verdaderos
 (poemas inéditos)"
En "Poesía completa"
    

16.8.25

María Mercedes Carranza. Canto 16

Humadea 

  Ve a 
  Humadea y mira
sus calles de aire:
ríos rojos repletos
  de garzas blancas.
  Ríos quietos.


De "El canto de las moscas"
En "Poesía completa"
   

2.5.25

María Mercedes Carranza. "Mon semblable"

Lector de estos versos:
sé que vas a leerlos
porque esperas que te digan
aquello que quieres oír y nada más.
Tal vez esa palabra próxima
que te roce lo mismo
que otra caricia ya imposible. 
Tal vez esa palabra destruida
que te regrese 
al olor perdido de un jabón o un río.
Tal vez esa palabra irrevocable 
que te ponga ante los ojos
una cara que ahora es ceniza.
Tal vez esa palabra ajena
que te diga igual que aquellas
con las que ardiste en otro tiempo.
Pero no las hallarás aquí:
también las he perdido para siempre.
Yacen ya entre la tumba que me espera.


De "Maneras del desamor"
En "Poesía completa"
  

11.1.25

María Mercedes Carranza. Tarjeta de visita

El mundo es esto que miro:
   
la mesa que reúne sobre ella
cosas banales como el mantel y los vasos,
el lomo lechoso de los cerro al amanecer,
una silla que recibe la luz oblicua de la tarde,
la alcachofa que yace deshojada en un plato.
   
La vida es esto que muere:
   
una mano alzándose que ya es polvo y raíces,
la palabra que se venga del desamor y la derrota,
el olor de un jabón frotado a los 10 años,
esta tierra herida que contiene huesos y náufragos.
   
El cielo y su infierno, odio y amor,
la dicha y la desdicha, el color de la luz,
son el desencuentro de todas esas cosas
que dicta mi oscuro e incierto corazón.


De "Hola, soledad"
En "Poesía completa"
    

8.10.24

María Mercedes Carranza. Guión para una escena de Antonioni

Frente al espejo,
diálogo caprichoso,
recorro las arrugas de mis ojos.
Mi piel, el gesto de la boca,
son los días que he vivido,
ahora de repente abreviados
en la imagen que veo en el espejo.
Como vinendo de muy lejos,
toco con la yema de los dedos
todos los años
que en mis párpados son,
parpadeo,
el asombro primero,
luego el qué le vamos a hacer
se reflejan en el espejo.
Pienso, antes de ponerme polvos,
que aún no he comenzado
y ya estoy por terminar.
La vida no me espera ahora,
como hace algunos años
en la esquina,
ni yo corro a buscarla
donde pueda estar.
Por tanto,
me sonrío, otra vez en el espejo,
y conmigo sola
me pongo a dialogar contigo.


De "Tengo miedo"
En "Poesía completa"
    

12.7.24

María Mercedes Carranza. En vida y otras muertes

No llega. Va con cada palabra
que te digo, me la entregas
en cada gesto y yo te la devuelvo,
mano a mano. Es un ir y venir
disfrazado de nosotros dos. Vuela
air mail con las cartas 
que escribimos, anda entre la sopa
y más que nunca por la tarde. Está 
detrás de todo ese montón de ropa
para lavar, contra el espejo que miramos,
desde la sonrisa de las fotos, junto
a aquel viaje al mar. "Vendrá 
la muerte y tendrá tus ojos". Y solo será 
un gesto más entre tú y yo. Porque 
Manrique, amigo dilecto
de las calaveras, qué fue 
de tanto verso sino palabras más o menos?


De "Vainas y otros poemas"
En "Poesía completa"
    

7.6.20

María Mercedes Carranza. Envío

Antes de que veamos el hermoso camino
es sólo una farsa inútil,
un pozo de aguas misteriosas
de donde hemos sacado aquello que no existe;
antes de que la cercanía del tedio
o la ruina de la sonrisa ocurran;
antes de que la frivolidad
regrese a acostarse en mi cama;
antes de que el deseo se corrompa
o las palabras o las risas,
déjame pedirte que el engaño
el dulce engaño de ser tú y yo dure
el vasto tiempo de este instante.


(De Tengo miedo, 1983)


En la antología "Poesía soy yo.
Poetas en español del siglo XX (1886-1960)"
    

11.7.17

María Mercedes Carranza. Métale cabeza

Cuando me paro a contemplar
su estado y miro su cara
sucia, pegochenta,
pienso, Palabra, que
ya es tiempo de que no pierda
más la que tanto ha perdido: Si
es cierto que alguien
dijo hágase
la Palabra y usted se hizo
mentirosa, puta, terca, es hora
de que se quite su maquillaje y
empiece a nombrar, no lo que es
de Dios ni lo que es
del César, sino lo que es nuestro
cada día. Hágase mortal
a cada paso, deje las rimas
y solfeos, gorgoritos y
gorjeos, melindres, embadurnes y
barnices y oiga atenta
esta canción: los pollitos dicen
píopíopío cuando tienen
hambre, cuando tienen frío.




De "Vainas y otros poemas"
    

29.8.16

María Mercedes Carranza. El silencio

-parece verde
-es verde
-es verde?
-sí es verde
-verde
-te gusta el verde?
-me gusta el verde
-cualquier verde?
-no, el verde solamente
-por qué el verde?
-porque es verde
-y si no fuera verde?
-no, solo me gusta el verde
-sólo el verde entonces?
-sí, sólo el verde
-es lindo el verde
-sí, el verde es lindo
-claro, el verde
-sí, el verde




De "Vainas y otros poemas"

11.7.16

María Mercedes Carranza. Aquí entre nos

Un día escribiré mis memorias quién
que se irrespete no lo hace? Y
allí estará todo. Estará el esmalte
de las uñas revuelto
con Pavese y Pavese con las agujas y
una que otra cuenta de mercado. Donde
debieran estar los pensamientos
sublimes pintaré
tus labios a punto de decirme
buenos días todos los días. Donde
haya que anotar lo más importante
recordaré un almuerzo
cualquiera llegando al corazón
de una alcachofa, hoja por hoja.
Y de resto
llenaré las páginas que me falten
con esa memoria que me espera entre cirios,
muchas flores y descanse en paz.




De "Vainas y otros poemas"

13.11.15

María Mercedes Carranza. Babel y usted

Si las palabras no se arrugaran, si
fuera posible ponérselas cada mañana,
como una blusa o una falda, previo
uso del quitamanchas, el cepillo y la plancha.
Si no se pudieran pronunciar ya más
por lo brilladas y rodillonas.
Sí, después de un largo viaje, se
botaran como la maleta, tan descosida,
tan llena de letreros y de mugre. Si no se
cansaran, si fuera normal y corriente
someterlas a chequeo médico cada año,
con diagnósticos y exámenes de laboratorio,
vitaminas y reconstituyentes y hasta
menjurjes para la anemia. Si las
palabras hicieran sindicato en defensa
de sus fueros más legítimos y reclamaran
indemnizaciones por abuso de confianza
a aquellos que las tratan como a violín
prestado. Si algún día hicieran huelga
qué opina usted, García?




De "Vainas y otros poemas"